Sánchez blinda a Marlaska mientras el ministro pierde el control de Interior

Marlaska afronta la investigación judicial sobre Ceuta con serias fisuras en la cadena de mando y sin tener toda la información sobre lo que estaba pasando en la frontera en plena crisis

La comparecencia de Pedro Sánchez llegó con el paso cambiado. En cuestión de horas, Moncloa tuvo que corregir el discurso y endurecer el mensaje a Marruecos: si aparecen pruebas “sólidas” de que Rabat estuvo detrás de la avalancha masiva, España actuará. El detonante fue el informe policial que apuntaba a la implicación de la gendarmería marroquí y que el ministro del Interior desconocía. La reacción fue inédita. De madrugada, Fernando Grande-Marlaska escribió al director de la Policía, Francisco Pardo, para exigirle explicaciones. El ministro quería saber por qué no le había llegado el contenido de un informe que tenía la jueza María Tardón y la prensa un día después. Con la carta, Marlaska buscó cubrirse, pero también dejó al descubierto las dificultades para controlar a los altos mandos policiales y su vulnerabilidad interna al desconocer una información con implicaciones para la seguridad nacional. En una cadena de errores, Marlaska pidió cuentas al CGPJ en lugar de llamar al orden dentro en casa.

CEUTA, 28/08/2026.- La Policía Nacional controla las inmediaciones de la playa del Trampolín para evitar posibles incidentes entre los migrantes y los manifestantes que protestan ante la crisis de inmigración, este viernes en Ceuta. EFE/Reduan
La Policía Nacional controlando las inmediaciones de la playa del Trampolín
Efe

En pleno choque con Margarita Robles, el episodio ha abierto una grieta de credibilidad para Marlaska entre colegas de otros ministerios. Visto desde fuera, muchos se preguntan: ¿cómo ha podido llegar a una jueza una información de ese calibre sin que Marlaska estuviera al tanto? Y aunque el ministro y La Moncloa carguen la responsabilidad en la magistrada por haber pedido reserva sobre el informe, la sensación es de pérdida de control y de que algo no funciona bien en el Ministerio del Interior.

No se equivocan. La crisis que ha terminado implicando a Grande-Marlaska no se explica solo por una sucesión de errores del ministro. El problema, según altos cargos policiales consultados, viene de antes y tiene que ver con la pérdida de mando sobre una Policía cada vez más fragmentada. El punto de inflexión se produjo con la salida del anterior DAO, denunciado por una agresión sexual. El patrón se repite. La noticia se publicó en los medios mientras el máximo responsable político de Interior desconocía una denuncia de extrema gravedad que afectaba al segundo mando operativo de la Policía. El propio ministro admitió entonces que los mecanismos internos habían fallado.

CENICIENTOS (C. DE MADRID), 25/07/2026.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez se despide del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (2i) tras su comparecencia desde el Puesto de Mando Avanzado (PMA) ubicado en la localidad madrileña de Cenicientos, este sábado. Las llamas siguen devorando parte de la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila en unos incendios extremos, que han consumido ya unas 20.000 hectáreas y han obligado a desalojar o confinar a 60.000 personas mientras avanzan sin control, aunque las autoridades ven una oportunidad en los trabajos de extinción debido a la mejoría de las condiciones meteorológicas. EFE/Mariscal
Sánchez con Marlaska tras su comparecencia desde el Puesto de Mando Avanzado (PMA).
EFE/Mariscal

Hasta entonces, explican distintos miembros de la cúpula, la Junta de Gobierno mantenía un cierto equilibrio y una cadena de mando capaz de contener las disputas internas. Ahora —sin que estas fuentes pretendan reivindicar al anterior DAO— “todo el mundo va a lo suyo”. La cúpula policial se ha convertido, en su opinión, en “reinos de taifas”, con cada jefatura defendiendo su parcela de poder y una menor capacidad para coordinar una respuesta común. “Cuando vienen problemas graves y los mandos no responden ante el ministro o van a lo suyo, pierdes el control”, resumen. Ceuta es, según varios operativos desplegados en la ciudad autónoma, un ejemplo de ese desorden. Durante la crisis migratoria, aseguran, no había un mando operativo único que coordinara a los agentes encargados de identificar a los inmigrantes, a los destinados a garantizar la seguridad en las calles y a los que debían atender la situación de menores y niñas en riesgo.

El nombramiento del nuevo DAO, José Santafé, procedente de Mallorca y promovido desde la Secretaría de Estado, habría sido, según esta versión, uno de los primeros síntomas de ese cambio de equilibrios. El director general, Francisco Pardo, quería a otro candidato, pero la decisión terminó adaptándose en otro nivel de Interior. A partir de ahí, sostiene la fuente, “la Dirección Adjunta Operativa se desquebraja”. Y de esas fracturas, la guerra interna de hoy hasta debilitar la cadena de mando. Para algunos mandos que conocen desde dentro cómo funciona el Ministerio, el problema es que el ministro ha dejado de controlar una parte esencial de la estructura que depende de él.

El director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo Piqueras y el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska.
El director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Europa Press

El polémico informe es el mejor ejemplo. El Centro Nacional de Extranjería e Inmigración (CEIT) empezó a elaborar el documento el 3 de agosto. El informe tenía carácter reservado para la jueza, pero eso no impedía que la información que iba recogiendo se compartiera dentro de los cauces internos. La posible implicación de gendarmes marroquíes en la avalancha de Ceuta podía haberse trasladado en las reuniones semanales de la Secretaría de Estado, en las que participan los altos mandos de Extranjería, Información y Policía Judicial. Si no se hizo, según las fuentes consultadas, fue porque ningún superior lo reclamó. Tampoco el comisario jefe de la unidad consideró necesario elevarlo. La crisis, por ahora, se ha saldado sin ceses. Marlaska no tiene intención de remodelar una cúpula que, según estas fuentes, lleva tiempo sin reportar por los canales adecuados. La información puede quedarse en las comisarías generales o no ser gestionada por la Dirección General de la Policía. En ambos casos, el resultado es el mismo: no llega al ministro. La situación es de “crisis total”, describen, y responde a unos equilibrios de poder que se han ido deteriorando dentro del Ministerio del Interior y de la propia Policía.

Todo el apoyo

Marlaska, el ministro más fiel y de los tres más longevos —con siete años al frente de Interior—, mantiene el respaldo absoluto del presidente mientras en Interior falla la cadena de control de los altos mandos. A comienzos de semana, la jueza María Tardón elevará un escrito para abrir formalmente una investigación en la Audiencia Nacional sobre las posibles responsabilidades penales en la crisis de Ceuta. Los informes policiales y de inteligencia serán desclasificados en el próximo Consejo de Ministros. Margarita Robles se ha desgastado en La Moncloa, pero ha ganado la batalla por la información en Ceuta: el CNI sí avisó.

MADRID, 25/08/2026.- El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, comparece este viernes a petición propia en la comisión de Interior del Congreso para informar de la gestión de su departamento en torno a la crisis migratoria de Ceuta. EFE/Chema Moya
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. EFE/Chema Moya

Ahora todo pasa por Interior y por Marlaska. El ministro afronta la crisis con una cadena de mando que, según las fuentes consultadas y la propia disputa por la información de esta semana, ha perdido capacidad de respuesta y con una estructura interna cada vez más difícil de controlar. La carta a Pardo dejó al descubierto las carencias de ambos. Marlaska no tenía el informe y Pardo tampoco había pedido la información durante el mes de agosto. Esa es, de momento, la versión oficial. Y no favorece a ninguno de los dos. La instrucción judicial tendrá que determinar qué ocurrió realmente. Quienes han visto pasar gobiernos por Interior recuerdan que las guerras internas en los ministerios de Estado suelen acabar devorando al ministro. Y más cuando decide no intervenir. De momento, Marlaska conserva todo el apoyo de Sánchez y no habrá ceses.

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