Sánchez descarta hoy adelantar las generales y ultima una cumbre para reforzar su papel internacional

Moncloa mantiene 2027 como año de las elecciones generales. Desde el PSOE de Page apoyarían su coincidencia con los comicios andaluces

Pedro Sánchez, a su llegada a la clausura del acto institucional con motivo del Día Internacional de las Mujeres, este miércoles en Madrid.
EFE/ Chema Moya

“Lo más importante está en lo internacional”. Un destacado miembro del equipo directo del presidente del Gobierno respondía así en diciembre a las preguntas sobre el desgaste de Pedro Sánchez en el plano doméstico, mientras apuntaba sin disimulo a Estados Unidos. Casi tres meses después, en el PSOE, pero también en Sumar y entre sus aliados de izquierdas, aplauden las posiciones marcadas por el jefe del Ejecutivo ante Donald Trump.

Más allá de lo inmediato, la convicción de que España no debe avalar la ofensiva militar, creen que Sánchez está exactamente donde debe estar. Que el “no a la guerra” puede movilizar a la izquierda y contribuir a sacarla de la espiral de derrotas electorales y desánimo frente al auge de Vox.

En este contexto, los aplausos a Sánchez han llevado a que desde un sector del PSOE, en el feudo de Emiliano García-Page, planteen que es “difícil” alcanzar “un escenario más favorable” para adelantar las elecciones generales. “En este contexto, el PSOE tiene las mejores condiciones para ser competitivo si coincidieran generales y andaluzas con la movilización social de la izquierda con el no a la guerra”, afirman fuentes socialistas en Castilla-La Mancha a Artículo14.

Fuera de este territorio, cuyo presidente lleva meses reclamando a Sánchez que adelante las generales para que no coincidan con su cita con las urnas en 2027, distintas voces de la cúpula del PSOE destierran este escenario. Las mismas que niegan que exista siquiera debate sobre esta opción.

En Moncloa despachan con un “no” la pregunta de si existe siquiera la posibilidad de anticipar los comicios, al calor del apoyo popular a las posiciones del jefe del Ejecutivo, que hoy intenta revivir el espíritu pacifista manifestado ante la guerra de Irak (2003), plasmado en movilizaciones multitudinarias.

“Las elecciones serán en 2027”, repiten con frecuencia los ministros, como el propio presidente. Delante y detrás de cámaras y micrófonos. De hecho, otro interlocutor del Gobierno muestra su hartazgo ante las recurrentes preguntas sobre el posible adelanto electoral, antes de dar portazo a este escenario. “La derecha siempre está con esa murga”.

Es Sánchez quien tiene a su alcance el botón del adelanto electoral. En mayo de 2023, tras la debacle de las elecciones autonómicas y municipales, lo pulsó sin dar margen a que el resto de partidos reaccionase. La mayoría de formaciones con representación parlamentaria dan por hecho que lo utilizará cuando el contexto le sea más favorable, y difícilmente cuando las encuestas dan por segura una victoria electoral del PP y un fuerte ascenso de Vox.

El rumor de elecciones, apuntan fuentes de Sumar en el Gobierno, vienen más bien del ecosistema mediático. Y aplauden la gestión del presidente o del ministro de Exteriores, José Manuel Albares: “Cuando salimos de España, da igual que sea Bruselas o Nueva York, nos dicen que España es el faro ético. Pensábamos, ¿Cómo se podría trasladar esto a la interna? Trump nos ha abierto una vía”.

La reina Letizia y la gran duquesa de Luxemburgo Stéphanie Marie, saludan al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
EFE/ Daniel Gonzalez

“Llevamos tres años donde cada mes se tienen que convocar elecciones”

En la dirección socialista, de hecho, sostienen que no hay ningún signo de que el presidente sopese siquiera este escenario. “Cada vez que comunicativamente le va bien al Gobierno hay una sospecha de que se adelantan”, apunta un dirigente. “Continuarán en 2027, salvo sorpresa”.

“Llevamos 3 años donde cada mes se tienen que convocar elecciones”, apunta una segunda. Como el resto de voces consultadas, descarta por completo esta opción. Una tercera dirigente sostiene incluso que, más allá de los intereses concretos en Castilla-La Mancha, y de algún ejemplo concreto -y recogido en los medios-, a la cúpula socialista no han llegado peticiones de alcaldes o cargos públicos regionales reclamando, como Page, que las generales se distancien de las municipales y autonómicas de mayo de 2027.

Un cargo público afirma que entiende que en Castilla-La Mancha, donde los sondeos internos anticipan a Page un resultado muy superior al que lograría Sánchez en unas generales, puede tener sentido que apuesten por este escenario. Pero advierte de que la crisis en Oriente Próximo “no va a durar una semana o dos”; que tendrá un impacto económico al que previsiblemente responderán con uno o más reales decretos leyes -como ya urge Sumar-, similares a los aprobados durante la pandemia o tras el inicio de la guerra de Ucrania.

Recuerda que Sánchez “se mueve bien” en el escenario internacional, donde no siente la “presión legislativa” que sí le afecta en el plano doméstico. Y destaca que en la última Ejecutiva Federal (23 de febrero), Sánchez animó a los ministros, cargos públicos y dirigentes orgánicos a enfatizar las diferencias entre las posiciones de España y las de otros países ante acontecimientos con el “genocidio” en Gaza, o el ataque de EEUU a Venezuela. En definitiva, a contraponer su modelo con el de Trump.

Distintos interlocutores del Ejecutivo consultados creen que, independientemente de si Trump opta por cumplir sus amenazas comerciales a España o no, las dinámicas de inestabilidad han venido para quedarse. El caso de Venezuela, o el del ataque a Irán -ambos sin mandato de Naciones Unidas- marcan un antes y un después.

Y creen que las posiciones de Sánchez seguirán logrando adhesiones, fortificando su perfil internacional. La última en rechazar sumarse al conflicto fue la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, una de las dirigentes europeas más cercanas al presidente de EEUU: “No estamos en guerra y no queremos entrar”.

La gente corre en busca de refugio mientras el humo se eleva tras un ataque aéreo en el centro de Teherán, Irán, este jueves.
EFE/ Abedin Taherkenareh

Cumbre en Barcelona con el presidente de Brasil

Por lo pronto, en Ferraz trabajan estos días para cerrar los detalles de la cumbre que tendrá lugar entre el 17 y el 18 de abril en Barcelona, en la que Sánchez exprimirá al máximo su faceta de líder de la cuarta potencia europea, y su discrepancia con el rumbo de EEUU.

Y en la que previsiblemente contarán con destacados exponentes de izquierdas (en la esfera socialista) que refuercen la importancia del derecho internacional y la paz. Que contribuyan a blindar su perfil hacia dentro y hacia fuera de las fronteras españolas.

Además del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que estará en España para una cumbre bilateral en las mismas fechas, no se descarta que al evento asista alguno de sus homólogos en Sudamérica, con los que Sánchez ha estrechado lazos durante el último año. El también presidente de la Internacional Socialista aspira a que la cumbre amplifique el llamado de varios países a retomar los cauces diplomáticos, y a mostrar su rechazo al rumbo impreso por Trump.

El encuentro, denominado Global Progressive Mobillissation, fue anunciado por el PSOE en enero, y enmarcado en la actividad de Sánchez al frente de la Internacional Socialista. Entonces no podían anticipar la magnitud de las maniobras de EEUU en Israel.

El mismo mes, los socialistas anunciaron una conferencia política por la paz en el marco del partido, con participación de su militancia, aunque abierta a think tanks y otras entidades. A falta de concretar si mezclarán ambas iniciativas -la segunda estaba prevista para el “primer semestre” del año-, en el PSOE son conscientes de que el contexto internacional puede obligarles a modificar el guion.

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