Pedro Sánchez se desentiende de la última operación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que este jueves se ha saldado con seis detenciones y registros en la sede de ADIF o en el domicilio de José Luis Ábalos, en el marco de una pieza secreta del caso mascarillas. Uno de los detenidos es Cristian Corvillo, exdirigente socialista en Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba) identificado en los medios de comunicación como “chófer” de Sánchez en la época en la que optaba a revalidar el liderazgo del PSOE.
“Ninguna de esas personas tiene nada que ver conmigo”, argumentó el presidente del Gobierno este jueves. En paralelo, fuentes de Moncloa aseguraban que Corvillo no ha ejercido como conductor en ninguna de las etapas políticas de Sánchez -candidato, secretario general o jefe del Ejecutivo-. Desde Ferraz apuntaron que el detenido, ya puesto en libertad, no ha trabajado para el PSOE.
En la rueda de prensa de clausura de la XXX Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno, el anfitrión y presidente español ha marcado distancias con este nuevo cerco a la presunta corrupción de Ábalos y Koldo García. “No he podido conocer los detalles”, argumentó, para después considerar que “no es nada nuevo”. “Es un caso que lleva siendo investigado por parte de la Justicia unos cuantos años”, apostilló. También vendió su “total colaboración con la Justicia”.
De hecho, Sánchez aprovechó para intentar desplazar el foco sobre el PP, que según distintos medios ofreció a García un millón de euros a cambio de esparcir informaciones falsas destinadas a tumbar al Gobierno. Y le reclamó “explicaciones”, sobre “estas acusaciones tan graves”.
Ha sido la primera rueda de prensa de Sánchez desde el accidente ferroviario en Urda, Toledo, que se cobró la vida de 69 personas. También ha sido su primera comparecencia con preguntas desde la dimisión de Óscar Puente como ministro de Transportes. El presidente la había rechazado en privado, Puente la oficializó el martes, de forma sorpresiva, y después Sánchez pasó a alabarla. No ha explicado este cambio de parecer.
El jefe del Ejecutivo bendijo que el ya exministro haya estado “desde el primer minuto con las víctimas, dando la cara con total transparencia”; “abriendo investigaciones” para conocer el origen de esta “dramática tragedia”. Y “aportando soluciones en base a un criterio técnico”. Para después, dijo, asumir la responsabilidad política “por empatía con las víctimas”, y para ayudar a “reconstruir esa confianza quebrada [en la alta velocidad] por estos accidentes”.

