Ceuta mantiene abierto su hospital, conserva la actividad programada y continúa atendiendo a la población habitual. Son los argumentos con los que la ministra de Sanidad, Mónica García, rechaza que exista un colapso asistencial. Sin embargo, médicos y enfermeras describen una normalidad distinta. Un sistema que funciona gracias a prolongaciones de jornada, descansos aplazados y el esfuerzo extraordinario de una plantilla que ya arrastraba dificultades para cubrir determinadas especialidades.
Durante los primeros quince días de la crisis, los servicios públicos atendieron a unos 5.800 migrantes: aproximadamente 3.500 pasaron por Atención Primaria y 2.300 por el Hospital Universitario. La primera jornada, la más complicada, dejó 1.149 asistencias. En la última información ofrecida por Sanidad había 101 personas ingresadas, 28 de ellas vinculadas a la emergencia migratoria y una en la UCI.

El balance refleja una presión insostenible para una ciudad de 19 kilómetros cuadrados y 73.705 tarjetas sanitarias. El Ministerio destaca que el 60% de las asistencias relacionadas con el dispositivo se resolvió en Atención Primaria, mientras que el 40% restante llegó al hospital. La apertura de los centros de salud por la mañana y por la tarde, los dispositivos de fin de semana y el puesto de Cruz Roja en la playa del Trampolín permitieron distribuir la demanda y evitar que toda la presión desembocara en las Urgencias hospitalarias.
Dos maneras de contar Urgencias
La discrepancia entre INGESA y los sindicatos comienza en las cifras. El organismo dependiente del Ministerio ha publicado partes diarios para demostrar que la asistencia continúa desarrollándose sin incidencias graves. Desde SATSE nos indican que esos balances no siempre reflejan toda la actividad soportada por los trabajadores. El sindicato pone como ejemplo la jornada del 12 de agosto. INGESA comunicó 108 atenciones de Urgencias vinculadas al dispositivo migratorio, mientras que el número total de personas atendidas en el servicio habría alcanzado las 310. Al día siguiente fueron 286, según los profesionales.
Los dos datos pueden ser ciertos. Uno contabiliza exclusivamente las asistencias atribuidas a la emergencia y el otro suma a todos los pacientes que cruzaron ese día las puertas de Urgencias. Para un médico o una enfermera que termina su turno, sin embargo, la distinción administrativa importa poco. Ha tenido que atenderlos a todos.
El Hospital Universitario dispone oficialmente de 151 facultativos, frente a los 135 de 2018. Son 16 más, un incremento del 11,85%. INGESA añade que la plantilla global de Atención Hospitalaria ha crecido un 5,59% durante el mismo periodo. La cifra no indica cuántos médicos se encuentran físicamente disponibles cada día, una vez descontados quienes están de vacaciones, de baja, disfrutando del descanso posterior a una guardia o con permisos y reducciones de jornada. Tampoco revela cómo se reparten entre especialidades.
Un hospital puede contar con 151 facultativos y sufrir al mismo tiempo carencias en Urgencias, Neurología, Anestesiología, Psiquiatría, Reumatología, Oncología, Oftalmología o Análisis Clínicos. INGESA ha publicado durante este año convocatorias para cubrir varias de estas áreas, algunas consideradas de difícil cobertura.
Más confusa resulta la dotación de Enfermería. INGESA no ha ofrecido durante la crisis una cifra actualizada y desglosada de las enfermeras adscritas exclusivamente al Hospital Universitario. El dato de más de 1.300 trabajadores que emplea el Área Sanitaria de Ceuta engloba hospital, centros de salud, médicos, enfermeras, auxiliares, técnicos, celadores, administrativos y servicios de apoyo. No son 1.300 sanitarios ni trabajan todos en el hospital.
Tampoco las plazas publicadas en las ofertas de empleo equivalen a nuevas incorporaciones. Las 82 de Enfermería convocadas en 2025 correspondían al conjunto de INGESA e incluían acceso libre, promoción interna y estabilización de trabajadores que ya ocupaban puestos temporales. La convocatoria de 2026 contempla otras 22 plazas, pero repartidas entre Ceuta y Melilla.
Más de 60 refuerzos con fecha de caducidad
Sanidad asegura que ha contratado a más de 60 profesionales para afrontar la emergencia. El refuerzo se extiende, en principio, hasta el 31 de agosto, fecha en la que deberá decidirse su continuidad. El Ministerio insiste en que el sistema dispone ahora de más recursos que nunca y que no ha sido necesario cancelar consultas, operaciones ni vacaciones. Los sindicatos responden que una parte importante de la respuesta descansa sobre quienes ya trabajaban en Ceuta. SATSE dice que la plantilla está devastada y destrozada tras semanas de prolongaciones de jornada, dificultades para encontrar relevos, descansos alterados y sobrecarga simultánea en hospital, Atención Primaria y emergencias.
La contratación tampoco depende únicamente del presupuesto. Algunas bolsas disponen de pocos candidatos y los contratos breves no resultan atractivos para profesionales que deben desplazarse desde la Península, buscar alojamiento y renunciar a ofertas más estables. Médicos y enfermeras reclaman incentivos reales para los puestos de difícil cobertura y nombramientos suficientemente prolongados para que los profesionales no solo lleguen, sino que permanezcan.
El Colegio de Médicos y el Sindicato Médico han solicitado un plan de choque y ayuda exterior. En algunos pronunciamientos han planteado duplicar temporalmente los recursos disponibles durante la emergencia, aunque eso no significa reclamar la creación permanente de otros 151 puestos. SATSE pide contrataciones urgentes en el hospital, los centros de salud y las emergencias, así como garantizar los descansos. CEMSATSE reclama abrir las plantas cerradas, pero recuerda que una cama hospitalaria carece de utilidad si no hay personal para atenderla.
La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) ha expresado su respaldo a los facultativos de la sanidad pública de Ceuta que han denunciado ante los medios las dificultades asistenciales y ha exigido a INGESA el cese inmediato de cualquier presión o amenaza. El sindicato considera inadmisibles las informaciones que apuntan a posibles expedientes, represalias laborales o no renovaciones de contratos contra quienes hayan hablado públicamente y advierte de que emprenderá acciones legales si se confirman. CESM recuerda que lleva años alertando de la falta de profesionales, la presión asistencial y las deficiencias del sistema sanitario ceutí, y reclama a INGESA y al Ministerio de Sanidad que aclaren lo ocurrido y garanticen la libertad de expresión y la protección de los médicos.
Los policías y los militares también enferman
La presión sanitaria no acaba en las puertas del hospital. Policías nacionales, guardias civiles y militares han participado en rescates, identificaciones, traslados, vigilancia de asentamientos y protección de mujeres y menores. Los sindicatos policiales denuncian jornadas de 12 y hasta 16 horas, falta inicial de equipos adecuados, instrucciones sanitarias insuficientes y alojamientos deficientes para algunos de los refuerzos desplazados.

JUPOL ha informado de al menos un policía nacional diagnosticado de sarna después de trabajar en el dispositivo. Entre los militares se han contabilizado 24 casos, aunque Defensa precisó que dos eran anteriores a la entrada masiva y que no todos pueden atribuirse directamente a la intervención en la crisis.
Para reforzar la frontera ante nuevas convocatorias difundidas por redes sociales se enviaron más de 500 agentes adicionales. El despliegue conjunto de Policía Nacional y Guardia Civil llegó a situarse entre 1.600 y 1.700 efectivos. Parte de ellos tuvo que interrumpir sus vacaciones y trasladarse a Ceuta con escasa antelación. Los sindicatos advierten de que estos refuerzos desaparecerán cuando disminuya la alerta operativa y reclaman más plantilla estable, medios marítimos, material de protección y protocolos sanitarios claros. Ceuta conserva capacidad asistencial, pero lo hace con un margen de seguridad cada vez menor.

