El brote de hantavirus detectado en el MV Hondius, un buque de expedición de bandera neerlandesa fondeado frente a Cabo Verde, se ha convertido en la primera gran prueba diplomática y sanitaria en un crucero internacional desde la pandemia. “En el caso confluyen riesgo epidemiológico, presión política, incertidumbre clínica y decisiones sensibles sobre evacuaciones, puertos seguros y repatriaciones”, nos explica Juan Francisco Monteagudo Pérez, médico especialista en Medicina Preventiva.
Según la OMS, se han identificado siete casos vinculados al barco: dos confirmados por laboratorio y cinco sospechosos, con tres fallecidos, un paciente crítico en Sudáfrica y tres personas con síntomas leves. El buque transportaba 147 personas de 23 nacionalidades, entre ellas 14 españoles, 13 pasajeros y un tripulante. Tres son ciudadanos madrileños, de momento asintomáticos y en buen estado de salud, según fuentes del Gobierno regional. Permanecen aislados dentro del crucero como medida preventiva.

La situación va cambiando a medida que pasan las horas. España va a recibir el crucero afectado por un posible foco de hantavirus dentro de “3 a 4 días” en las islas Canarias, tal y como ha confirmado este martes por la noche el Ministerio de Sanidad, precisando que “el puerto en concreto aún no ha sido definido.
España aceptó, tras la petición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea, que el crucero ‘MV Hondius’, afectado por un brote de hantavirus, haga escala en Canarias para gestionar la atención sanitaria de pasajeros.
Evacuación antes del desembarco
El Ministerio de Sanidad español mantiene el pulso informativo y supedita cualquier movimiento a nuevos informes epidemiológicos que garanticen la seguridad sanitaria en las islas. La prioridad inmediata es la evacuación médica. Las autoridades neerlandesas han activado ambulancias aéreas para trasladar a tres personas desde Cabo Verde hacia Países Bajos y Alemania. Dos casos son sintomáticos y un contacto de alto riesgo. También se ha informado de dos tripulantes, uno británico y otro neerlandés, con síntomas respiratorios graves que requieren atención urgente.
El Gobierno español considera que esta vía reduce el riesgo operativo y permite evitar una escala innecesaria en Canarias. El presidente canario, Fernando Clavijo, declaró ayer que el barco sea atendido “donde está” y que, si la situación se estabiliza, continúe hacia Países Bajos, país de bandera y de referencia de la naviera.
El delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, pidió tranquilidad y recordó que cualquier decisión deberá ajustarse a criterios técnicos y al principio de asistencia. Los sindicatos portuarios de Tenerife reclamaron garantías sanitarias para el personal de tierra antes de cualquier operación.
El origen probable, una exposición previa al embarque
“La hipótesis principal de la OMS es que la infección se produjera fuera del crucero, probablemente antes del embarque o durante actividades en zonas remotas. La razón es el periodo de incubación del hantavirus, que puede oscilar entre una y seis semanas. El viaje partió de Ushuaia, Argentina, y recorrió zonas del Atlántico Sur y territorios donde existen poblaciones de roedores, reservorio habitual del virus”, explica Monteagudo, responsable médico de Consulta del Viajero Online.
El primer fallecido fue un pasajero neerlandés de 70 años, que murió a bordo. Su esposa, también neerlandesa, fue desembarcada en Santa Elena y falleció posteriormente en Johannesburgo; el 4 de mayo se confirmó la infección por hantavirus. Un tercer pasajero, alemán, murió a bordo el 2 de mayo. La OMS también intenta localizar a los pasajeros del vuelo entre Santa Elena y Johannesburgo en el que viajó la mujer fallecida.
¿Hay transmisión entre personas?
“Este -responde el doctor- es el punto epidemiológico más delicado. El hantavirus se transmite normalmente por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados, o por inhalación de partículas contaminadas. No se considera un virus con alta capacidad de transmisión entre humanos”, advierte el doctor.
No obstante, la OMS investiga si pudo producirse transmisión entre personas en contactos muy estrechos a bordo. Esa posibilidad se ha descrito de forma limitada en algunas variantes sudamericanas, especialmente el virus Andes, presente en Chile y Argentina. La OMS y los expertos consultados mantienen que el riesgo para la población general es bajo. Aun así, según nos indica Monteagudo, es importante que los pasajeros permanezcan en cuarentena.
El caso Hondius expone una tensión clásica del Reglamento Sanitario Internacional. Ningún Estado quiere asumir la entrada de un posible foco infeccioso sin información completa, pero tampoco puede ignorarse la obligación de asistencia a personas enfermas en un buque internacional.

Cabo Verde ha permitido apoyo médico y evaluación sanitaria, pero ha evitado asumir un desembarco pleno. España, por su parte, intenta equilibrar la protección de Canarias, la atención a sus ciudadanos y la cooperación con la OMS. Países Bajos ha asumido un papel central al coordinar evacuaciones y posibles traslados, al tratarse de un barco de bandera neerlandesa.
“La inspección de los epidemiólogos a bordo -señala Monteagudo- será decisiva. Deberá aclarar si quedan casos activos, cuántos contactos de alto riesgo existen, si hay indicios de transmisión entre humanos y cuál es la ruta más segura para el buque”. Más que una alerta de riesgo pandémico, el especialista considera que el Hondius es una prueba de gobernanza sanitaria internacional. “Cómo actuar cuando el riesgo es bajo para la población, pero alto para algunos pasajeros; cuando la ciencia recomienda prudencia, pero la diplomacia exige rapidez; y cuando un barco en el Atlántico se convierte, de nuevo, en frontera móvil de la salud pública global”.

