La confirmación el martes del primer positivo por hantavirus entre los españoles aislados en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla ha elevado el nivel de vigilancia sobre el brote internacional el crucero MV Hondius y ha abierto una nueva fase en la gestión sanitaria de la crisis.
Hasta ahora, el operativo español se había centrado en una cuarentena preventiva de los 14 ciudadanos evacuados desde Tenerife tras el desembarco del buque. Pero la evolución clínica de uno de los pasajeros, que pasó de un positivo provisional por PCR a un caso confirmado acompañado de febrícula y síntomas respiratorios leves, ha modificado el escenario epidemiológico y ha obligado a activar los protocolos de máximo aislamiento del hospital madrileño. Según la portavoz del dispositivo sanitario en el Gómez Ulla y delegada de SATSE, Silvia Valcarce, “que haya más positivos entraría dentro de lo normal”.

El pasajero español había dado inicialmente un positivo provisional durante las primeras PCR realizadas a los 14 evacuados españoles. En un primer momento permanecía asintomático y bajo observación, pero durante la noche comenzó a presentar febrícula y una ligera desaturación respiratoria.
El paciente fue trasladado a la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN) del Gómez Ulla, la conocida “planta 22”, diseñada para enfermedades infecciosas de alta peligrosidad y amenazas NRBQ (nuclear, radiológica, biológica y química). Durante la jornada del marte, permaneció estable clínicamente y bajo vigilancia estrecha.
Virus bajo control
Según detalló Valcarce, el aislamiento extremo de la unidad permite garantizar que “el virus se mantenga en esa habitación de la planta 22 y no pueda salir fuera. Eso impide que el virus se disemine o pueda salir a zonas que están limpias”. La enfermera explicó además que la unidad funciona bajo un control permanente de todos los movimientos y constantes clínicas del paciente: “En la unidad se controla todo: la apertura y el cierre de las puertas, los monitores de las habitaciones, se vuelcan las constantes… Hay que intentar minimizar en la medida de lo posible el contacto, salvo que el paciente requiera atención o una medida específica”.

En principio, el paciente permanecerá ingresado en aislamiento de alto nivel hasta negativizar la PCR. “Todavía tendrá que esperar”, señaló la portavoz. Los otros 13 españoles evacuados del crucero han dado negativo en las pruebas realizadas hasta ahora y continúan en una cuarentena preventiva. Los 13 pasajeros y un tripulante llegaron el domingo a Madrid tras un complejo operativo internacional coordinado entre el Ministerio de Sanidad, Defensa, la OMS y las autoridades canarias.
Los protocolos son vivos
Desde su llegada permanecen aislados en una planta separada del resto del hospital bajo un protocolo que incluye habitaciones individuales, vigilancia médica activa, PCR seriadas, controles de temperatura dos veces al día, monitorización respiratoria y restricción total de contactos. La cuarentena podría extenderse hasta 42 días, aunque Sanidad insiste en que los protocolos son “vivos” y pueden modificarse en función de la evolución clínica y epidemiológica. “El ambiente está tranquilo. El positivo está dentro de lo que podía ocurrir y por eso se han implementado las medidas oportunas”, explica Valcarce.
El principal interrogante científico no es tano el número actual de contagios como la posibilidad de transmisión interpersonal. Por eso las autoridades sanitarias españolas están aplicando medidas de máxima precaución y tratando el episodio del MV Hondius como un brote de riesgo elevado hasta conocer la secuenciación exacta del virus. Se consideran especialmente importantes las próximas 72 horas, periodo en el que podrían comenzar a aparecer síntomas en algunos contactos estrechos si hubiera transmisión secundaria.
Cómo es la planta 22 del Gómez Ulla
La Unidad de Alto Aislamiento del Gómez Ulla es actualmente el dispositivo hospitalario de bioseguridad más avanzado de España. La instalación fue diseñada tras la crisis del ébola de 2014 y entró en funcionamiento en 2015, después de que el contagio de Teresa Romero evidenciara graves carencias en los sistemas de aislamiento hospitalario españoles.

Situada en la planta 22 del hospital y completamente separada del resto de áreas asistenciales, la unidad combina capacidades militares y sanitarias de bioseguridad avanzada. Según explicó el exdirector del hospital y exinspector general de Sanidad Militar Santiago Coca Menchero, la unidad dispone de 16 habitaciones distribuidas en distintos niveles de aislamiento: “verde”, medio y de alto nivel.
La zona de máxima contención puede albergar alrededor de ocho pacientes simultáneos. Dispone además de un laboratorio BSL-3 integrado en el sistema operativo de la unidad.
La planta funciona como un auténtico sistema de contención biológica. Incluye habitaciones con presión negativa, dobles esclusas herméticas, ascensores exclusivos, circuitos separados de entrada y salida, monitorización permanente, protocolos NRBQ, descontaminación integral y control estricto de accesos. La presión negativa permite que el aire entre en la habitación, pero no salga sin filtrado, evitando cualquier fuga biológica.
Uno de los elementos más sofisticados es el sistema de gestión de residuos. Algunos desechos son gelificados químicamente y las aguas residuales son hipercloradas antes de su eliminación. La instalación fue concebida pensando en fiebres hemorrágicas, patógenos emergentes y escenarios de bioterrorismo. La unidad depende de la estructura NRBQ-Infecciosas del hospital y trabaja con equipos multidisciplinares formados por infectólogos, intensivistas, medicina preventiva, enfermería especializada, técnicos auxiliares, personal militar NRBQ y equipos de limpieza de alta seguridad.
Del ébola al hantavirus
La actual activación por el brote del MV Hondius es probablemente la operación biológica más importante del Gómez Ulla desde la pandemia de COVID-19. La unidad ya había sido utilizada durante la crisis del ébola, en simulacros NRBQ y en la repatriación de españoles desde Wuhan al inicio de la pandemia. En 2020, el Gómez Ulla sirvió además como modelo para muchos de los circuitos hospitalarios COVID relacionados con control de infecciones, uso masivo de EPI, separación de circuitos limpios y sucios y cuarentenas controladas.

Vigilancia también fuera de Madrid
Las autoridades sanitarias españolas mantienen además seguimiento sobre otros posibles contactos vinculados al brote. Actualmente se vigila el caso de dos mujeres que habrían tenido contacto con una de las fallecidas asociadas al crucero. Una en Alicante, con síntomas leves pero PCR negativas, y otra en Barcelona, asintomática.
Sanidad insiste en que el riesgo para la población general sigue siendo bajo y que, por el momento, todos los escenarios contemplados siguen limitados a contactos estrechos directamente relacionados con el crucero. Sin embargo, el primer positivo confirmado en el Gómez Ulla ha cambiado claramente el tono de la vigilancia epidemiológica.
