Aumento de la melatonina en niños: el riesgo de aceptar consejos por internet

El uso de melatonina en niños crece en España y los especialistas alertan del riesgo de administrarla sin control médico ni cambios previos

Melatonina en niños - Sociedad
Una fotografía de archivo de una niña durmiendo.
Licencia Unsplash

La melatonina en niños se ha convertido en una de esas soluciones rápidas que circulan con demasiada facilidad entre grupos de WhatsApp, foros, redes sociales y recomendaciones de conocidos. Lo que para muchas familias aparece como una ayuda aparentemente inocente para dormir mejor, para pediatras y especialistas del sueño plantea un problema mucho más serio: estamos hablando de una hormona, no de un simple “caramelo para descansar”. Y su creciente uso sin control médico empieza a preocupar de forma abierta a la comunidad científica.

La alarma se ha reactivado tras los datos presentados en la XXXIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño, celebrada en Granada del 5 al 7 de marzo de 2026. Según el estudio expuesto allí, elaborado a partir de encuestas a 829 familias, un 33% reconoce haber dado melatonina a sus hijos por consejo de familiares, amigos o contenidos vistos en internet. Todo ello sin indicación médica directa. En el grupo captado a través de redes sociales, ese porcentaje ascendía al 41%.

La falsa idea de que lo “natural” no hace daño

Parte del problema con la melatonina en niños nace de su imagen pública. Se vende en muchos casos como complemento o suplemento, en formatos amables, incluso en gominolas. Y eso transmite una sensación de seguridad que no siempre se corresponde con la realidad. La advertencia de la American Academy of Sleep Medicine es muy clara: los padres deben consultar con un profesional sanitario antes de administrarla y tratarla como cualquier otro medicamento, manteniéndola fuera del alcance de los menores.

Esa percepción benigna también aparece en los datos del estudio español. Un 77,8% de las familias encuestadas afirmaba tener una visión de seguridad de la melatonina. Mientras que el 80% admitía desconocer sus posibles efectos secundarios. Además, el 54% aseguraba mantener el tratamiento durante meses o incluso años, y el 69% lo hacía sin seguimiento médico. Ahí está uno de los grandes nudos del debate: la facilidad de acceso ha terminado desdibujando la frontera entre un uso puntual, supervisado y clínicamente justificado, y otro mucho más libre, prolongado y guiado por consejos de internet.

Lo que dicen los pediatras sobre la melatonina en niños

Las recomendaciones pediátricas no pasan por demonizar la melatonina en niños, pero sí por colocarla en su sitio. La Asociación Española de Pediatría recuerda en su protocolo que la melatonina regula el sueño y los ritmos circadianos, pero subraya que en el insomnio pediátrico su uso debe ir “siempre precedido y acompañado” por medidas higiénico-conductuales del sueño. También señala que los datos de eficacia en ese terreno son contradictorios y que, salvo indicaciones concretas, conviene empezar con dosis bajas y tras haber implantado antes las rutinas adecuadas.

Aumento de la melatonina en niños: el riesgo de aceptar consejos por internet
Un niño durmiendo.

En otras palabras: la melatonina no debería sustituir a una buena higiene del sueño. La American Academy of Pediatrics insiste en la misma línea. Recuerda que no debe reemplazar una rutina correcta de descanso y que aún se necesita más investigación sobre su seguridad en menores, especialmente en usos prolongados. Entre los efectos secundarios más citados figuran somnolencia matutina, adormecimiento y posibles alteraciones urinarias nocturnas, además de la posibilidad de interacciones con otros medicamentos.

Cuando el problema no está en la hormona, sino en el hábito

La discusión sobre la melatonina en niños no puede separarse de otro hecho incómodo: muchos problemas de sueño infantiles no se resuelven con un suplemento, sino con tiempo, pautas claras y cambios en el entorno. La AAP recuerda que la exposición a pantallas antes de dormir altera los niveles de melatonina y recomienda evitar estos dispositivos al menos una hora antes de acostarse. También insiste en que la consistencia de las rutinas es la base del éxito cuando un menor tiene dificultades para conciliar el sueño.

Eso obliga a mirar el problema desde un ángulo menos cómodo. A veces la prisa por apagar el insomnio infantil tapa preguntas más importantes: si el niño está cambiando de rutina, si hay estrés familiar, si duerme con horarios irregulares, si usa pantallas demasiado tarde o si, sencillamente, atraviesa una fase evolutiva normal. Medicalizar demasiado pronto una dificultad frecuente en la infancia puede acabar desplazando el verdadero trabajo de fondo.

Riesgo de ingestas accidentales y necesidad de control

La popularización de la melatonina en niños también ha traído otro problema: las ingestas accidentales. Un estudio de los CDC en Estados Unidos registró 260.435 ingestas pediátricas notificadas a centros de toxicología entre 2012 y 2021, con un aumento anual del 530% en ese periodo. En 2020, la melatonina pasó a ser la sustancia más frecuentemente ingerida por niños en las llamadas a esos centros. Una tendencia que los autores vinculan a su expansión como producto de uso doméstico.

Aumento de la melatonina en niños: el riesgo de aceptar consejos por internet
Un médico atiende en el centro de salud a una paciente.

Ese dato no significa que toda administración de melatonina en niños sea peligrosa por sí misma. Pero sí refuerza una idea básica: cuanto más se normaliza su presencia en casa y más inocua parece, mayor es el riesgo de banalizarla. Y cuando eso ocurre, el consejo médico pierde peso frente a la recomendación improvisada en redes o en una conversación entre padres.

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