La otra frontera de Ceuta: campamentos de inmigrantes bajo tierra

Artículo14 accede a una de las galerías que los bomberos desmantelan, en la que vivían al menos 40 inmigrantes, en pleno campus universitario. Ceuta teme tener una segunda ciudad bajo tierra

Un incendio ha destapado esta semana lo que nadie en Ceuta imaginaba. Bajo el paseo marítimo del Sarchal, justo debajo del campus de la Universidad de Granada, se escondía un asentamiento de inmigrantes en una antigua galería militar. El barrio, de vecinos que suben y bajan haciendo deporte o paseando al perro, no tenía ni idea de lo que había bajo sus pies. La puerta de entrada, tapiada desde hace años, está a pie de calle, completamente visible desde las puertas de la Universidad.

Una ciudad subterránea

Accedemos a la galería junto a los bomberos. Mide unos 500 metros y está llena de recovecos. Prácticamente todo está calcinado, y a menos de 10 metros de la entrada apenas vemos nada. Con ayuda de la linterna vamos recorriendo todos los pasillos. Sobre el suelo se agolpan colchones, zapatos de todos los tamaños, juguetes, somieres y hasta aletas -entendemos que son las mismas que utilizaron los inmigrantes para cruzar la frontera a nado-. La cantidad de peluches y juguetes es la que hace que los bomberos no descarten que dentro hubiera también niños viviendo.

Los propios bomberos, que llevan todo el día trabajando en el lugar, entran con mascarilla. Nosotros aguantamos más de 40 minutos sin ella. Al avanzar unos dos minutos y girar a la derecha del todo, la galería se estrecha en una especie de infiernillo, unas grutas de muy poca altura a las que solo se puede acceder agachado. Al fondo está la cocina improvisada. Fue precisamente cocinar ahí, en un espacio subterráneo sin ninguna ventilación, lo que originó el fuego. El humo alertó a los vecinos que viven justo encima de la gruta, y fueron ellos quienes llamaron a los bomberos.

Entre 30 y 50 personas

Cuando el Servicio de Extinción de Incendios llegó, consiguió apagar el fuego sin problemas, pero dentro ya no había nadie. La versión de los bomberos es que huyeron en cuanto se vieron rodeados por el humo. Una fuente del propio servicio calcula la magnitud del asentamiento: “Por lo menos habría 30 personas, pero cabían más de 50”. En conversación con Artículo14, el operario detalla cómo era la vida ahí dentro: “Hacían sus necesidades al lado de donde cocinaban, es literalmente imposible vivir en estas condiciones”.

Tres puertas, dos al mar

La galería tiene hasta tres accesos. Uno da directamente a la universidad, y por ahí los inmigrantes nunca entraron porque los habrían descubierto de inmediato, ya fuera un estudiante o cualquier vecino de la zona. Los otros dos dan a una cala de muy difícil acceso, en una zona boscosa llena de barrancos con una orografía muy complicada. Esas puertas también estaban tapiadas, pero los ocupantes las destrozaron para entrar.

Lo que más preocupa ahora a la Jefatura de Bomberos de Ceuta no es lo que ya han encontrado, sino lo que todavía no saben. Reconocen que Ceuta está llena de galerías como esta. “Ceuta está llena de túneles de ese tipo, son antiguas galerías de la época de asedios de Ceuta antigua”, explican. Son restos del siglo XIX, de las fortificaciones que defendían la ciudad, hoy cerradas y prácticamente olvidadas, repartidas sobre todo por el monte, cerca de las playas.

“Ceuta está llena de galerías”

Hasta ahora, nadie había caído en que esas grutas podían convertirse en vivienda. El susto ha sido tal que los bomberos van a rastrear todas las galerías de la ciudad, por si bajo Ceuta existe, literalmente, una segunda ciudad hecha de asentamientos como éste. Hay incluso quien apunta a que algunas de esas galerías podrían haber sido ocupadas por los inmigrantes más peligrosos, precisamente porque conocen esos accesos a la playa y podrían usarlos también para rutas de narcotráfico.

Los propios bomberos no lo esconden y reconocen que podría haber ocurrido una desgracia. Un incendio sin ventilación, decenas de personas durmiendo a apenas unos metros del fuego y una sola salida practicable en caso de emergencia. Esta vez, el fuego se apagó a tiempo y nadie salió herido. La pregunta que ahora se hacen en Ceuta es cuántas galerías como esta siguen ahí abajo sin que nadie lo sepa todavía y si dentro viven personas lejos de las identificaciones policiales y los triajes.

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