España se desploma en PISA, obtiene los peores resultados de su historia y retrocede especialmente en comprensión lectora y matemáticas, Los números de PISA 2025 confirman el deterioro que muchos profesores llevan tiempo observando en las aulas. España obtiene 477 puntos en ciencias, 451 en lectura y 457 en matemáticas. En las tres competencias queda por debajo del promedio de la OCDE: cinco puntos menos en ciencias, diez en lectura y seis en matemáticas. También se sitúa por debajo del conjunto de la Unión Europea, aunque en ciencias la diferencia no es estadísticamente significativa.
La comparación con 2022 resulta especialmente preocupante. España pierde 23 puntos en lectura, 16 en matemáticas y siete en ciencias. No es un fenómeno exclusivamente español. Los resultados también retroceden en numerosos países desarrollados, pero el descalabro en términos absolutos ha sido más acusado en nuestro país. Y no solo bajan las medias. También aumenta el porcentaje de alumnos situados en los niveles inferiores y disminuye el de aquellos que alcanzan los niveles más elevados.

Informe PISAPISA 2025 es la novena edición del gran examen educativo de la OCDE. Han participado 90 países, 38 de ellos pertenecientes a la organización, y en España se ha evaluado a cerca de 30.000 alumnos de 956 centros de todas las comunidades y ciudades autónomas. La mayoría, un 77%, cursaba cuarto de ESO. Esta edición tiene como competencia principal las ciencias y evalúa también lectura y matemáticas. Además, incorpora por primera vez el aprendizaje en el mundo digital, cuyos resultados completos se conocerán en 2027.
La gran paradoja
Nunca una generación había tenido tantas palabras delante de los ojos. Los adolescentes leen constantemente. Mensajes de WhatsApp, subtítulos de TikTok, comentarios de Instagram, búsquedas de Google, conversaciones, memes y notificaciones desde que se levantan hasta que se acuestan. Sin embargo, cada vez les cuesta más mantener la atención. El informe PISA 2025 ha puesto números a un deterioro que muchos profesores llevan tiempo observando en las aulas.
Cerca de uno de cada tres estudiantes españoles de 15 años no alcanza el nivel básico en lectura y matemáticas. Es decir, una parte considerable de los alumnos se aproxima al final de la enseñanza obligatoria con dificultades para comprender, interpretar y utilizar información escrita o para aplicar conocimientos matemáticos a situaciones relativamente sencillas.
La excepción madrileña
Frente a este retroceso nacional, los estudiantes madrileños han logrado el mejor resultado de España en las pruebas, superando la media de los países de la OCDE y de la Unión Europea. Los escolares madrileños han sumado 477 puntos en matemáticas, liderando la clasificación con el resto de regiones y superando por 20 puntos la media nacional.
En el caso de la lectura, Madrid se sitúa en segundo lugar, por detrás de Castilla y León, con 469 puntos, superando así los 451 de la media española. Estos resultados colocan a los alumnos madrileños por encima de los de países como Alemania y Países Bajos en todas las materias, aunque lejos de los más de 500 puntos que los japoneses han logrado en las respectivas pruebas.
Qué lectura tienen los resultados
Lo que PISA evalúa es qué es capaz de hacer un alumno con aquello que ha aprendido. En lectura, por ejemplo, debe localizar información, distinguir lo relevante de lo accesorio, relacionar diferentes partes de un texto, valorar la fiabilidad de una fuente o sacar una conclusión que no aparece escrita literalmente. Es aquí donde aparece uno de los grandes problemas de la generación de la pantalla.
El alumno puede pasar buena parte del día consumiendo texto, pero no permanecer veinte o treinta minutos delante de varias páginas sin cambiar de estímulo. La lectura profunda exige concentración, memoria de trabajo, paciencia y capacidad para resistir la recompensa inmediata. Todo ello brilla por su ausencia en el entorno digital.
El móvil, sin embargo, no es el único culpable del desastroso resultado educativo. PISA refleja en una caída que afecta también a otros países de la OCDE las secuelas educativas de la pandemia, el absentismo, las desigualdades socioeconómicas, la escasez de profesores, los hábitos familiares, los cambios metodológicos y la propia transformación de la relación de los jóvenes con el conocimiento.
La OCDE lleva varias ediciones advirtiendo sobre la relación entre distracción digital y rendimiento académico. El problema no son solo las horas, sino las interrupciones durante el estudio que impiden prestar atención. Los alumnos se desenvuelven con rapidez cuando se trata de aplicaciones, pero se impacientan ante textos largos o deben mantener el hilo de una explicación prolongada. Han crecido entrenando otro tipo de atención.
Qué falla
Hay otro detalle que aparece en el informe. Los estudiantes españoles presentan niveles de perseverancia ante el aprendizaje superiores al promedio de la OCDE. Se esfuerzan, pero aprenden menos. ¿Qué fallando entonces? Los alumnos evaluados por PISA 2025 pertenecen a la generación formada bajo el currículo derivado de la LOMLOE. Sus detractores encontrarán en los resultados argumentos contra un modelo que consideran demasiado competencial, mientras sus defensores recordarán que el descenso afecta a buena parte de los países desarrollados y que ningún informe permite atribuir una caída de esta magnitud a una sola reforma.
PISA no dicta sentencia sobre una ley educativa, pero sí plantea si se está enseñando la escuela a leer, razonar y concentrarse. Y lo que dice también es que a un joven de 15 años le cuesta identificar la idea principal de un texto, distinguir un argumento de una opinión o utilizar información escrita para resolver un problema. Ese adolescente está a uno o dos cursos de incorporarse a la universidad, a la Formación Profesional o al mercado laboral.
La comprensión lectora sirve para entender un contrato, unas instrucciones médicas, una nómina, una noticia, las condiciones de una hipoteca o un programa electoral. Una sociedad que comprende peor lo que lee es también una sociedad más vulnerable ante la manipulación y la desinformación. Y lo preocupante de PISA es, además del puesto que ocupa España, la dirección de la curva.

