El brote de hantavirus detectado a bordo del crucero neerlandés MV Hondius ha desencadenado una operación internacional de seguimiento sanitario mientras el buque continúa su travesía hacia Canarias, a donde llegará al mediodía de este domingo. Las autoridades trabajan ahora para localizar a pasajeros y contactos estrechos que abandonaron el barco antes de que se confirmara la existencia del virus, en un episodio que ha dejado ya tres fallecidos y varios casos sospechosos repartidos por distintos países.
Se espera que el barco, especializado en expediciones polares y rutas de exploración, llegue este domingo a las 12:00 horas a Tenerife, aunque no atracará directamente en puerto. Según explicó el presidente canario, Fernando Clavijo, el crucero permanecerá fondeado frente a la costa y los pasajeros serán trasladados en lanchas hasta tierra antes de ser conducidos al aeropuerto para regresar a sus países de origen.

La cronología del viaje
La travesía del MV Hondius comenzó el 1 de abril en Ushuaia, en el extremo sur de Argentina. A bordo viajaban cerca de 150 personas de más de veinte nacionalidades. El itinerario incluía escalas en algunos de los enclaves más remotos del Atlántico Sur y de la región antártica, entre ellos las Georgias del Sur, Tristán de Acuña, Santa Elena y la isla Ascensión.
Precisamente esa ruta es ahora una de las principales líneas de investigación abiertas por las autoridades sanitarias internacionales. El hantavirus suele transmitirse a través de roedores infectados y la hipótesis principal apunta a una exposición ambiental en alguno de los desembarcos realizados durante la expedición o antes, que el foco no fue el barco. La cepa detectada en varios afectados es la denominada cepa Andes, la única variante del virus de la que se ha documentado transmisión entre personas, aunque los expertos insisten en que este tipo de contagio sigue siendo poco frecuente.
La cronología
Los primeros síntomas aparecieron días después de iniciarse el viaje. El 11 de abril falleció en su camarote un pasajero neerlandés, Leo, que había comenzado a encontrarse mal el 6 de abril. El 24 de abril, el cuerpo del pasajero neerlandés fallecido fue desembarcado en Santa Elena junto a su esposa, Mirjam, que tuvo que ser evacuada a Johannesburgo tras empeorar su estado de salud y que falleció dos días después.
Ese mismo día, alrededor de una treintena de viajeros abandonaron temporalmente el barco en la isla, un movimiento que ahora también forma parte del rastreo epidemiológico. Días después, el 27 de abril, un pasajero británico enfermó y fue trasladado a Suráfrica, donde posteriormente dio positivo en hantavirus.
Una tercera víctima mortal, de nacionalidad alemana, falleció el 2 de mayo.

Posibles contagios
Distintos gobiernos han activado mecanismos de vigilancia epidemiológica para controlar a pasajeros que regresaron a sus países antes de que se detectara oficialmente el brote.
Estados Unidos, Canadá, Suiza, Dinamarca, Singapur o Francia han informado de seguimientos preventivos sobre personas que estuvieron a bordo. En Países Bajos, una azafata de KLM que tuvo contacto con una de las víctimas fue hospitalizada tras presentar síntomas compatibles con el virus, afortunadamente se ha confirmado que no está contagiada. También se encuentran bajo observación pasajeros evacuados desde el barco y varias personas que compartieron vuelos con afectados.
La OMS ha tratado de rebajar la alarma pública y ha insistido en que el riesgo para la población general es bajo. Aun así, la situación ha obligado a desplegar protocolos sanitarios extraordinarios. Cabo Verde rechazó inicialmente permitir la entrada del crucero en Praia por motivos de seguridad sanitaria y el barco permaneció fondeado frente a la costa antes de poner rumbo a Canarias.

España coordina desde hace días la llegada del buque junto a la OMS y distintos organismos nacionales. Los pasajeros extranjeros serán trasladados a sus países, mientras que los 14 españoles que viajaban en el crucero serán derivados al hospital Gómez Ulla de Madrid, donde permanecerán en cuarentena en habitaciones individuales bajo vigilancia médica.
Con el MV Hondius ya navegando hacia Canarias y sin pasajeros con síntomas a bordo tras las evacuaciones realizadas en los últimos días, las autoridades centran ahora sus esfuerzos en garantizar un desembarco controlado y evitar nuevos contagios. El episodio ha puesto bajo escrutinio los riesgos sanitarios asociados a las rutas de expedición en zonas remotas y ha convertido el recorrido de este crucero polar en el eje central de una investigación internacional aún abierta.
