Crónica negra

Recibió el corazón de una víctima del suicido, se casó con su viuda y se quitó la vida de la misma manera que el donante

Recibió el corazón de un hombre que se había quitado la vida, buscó a su viuda para darle las gracias y terminó enamorándose de ella. Pero no fue un final feliz

Sonny Graham tenía 57 años y vivía en Georgia, Estados Unidos. Siempre había sido un hombre fuerte, hasta que un virus le provocó una grave dolencia en el corazón. En cuestión de meses su estado se volvió crítico. Los médicos fueron claros: si quería seguir viviendo, necesitaba un trasplante. Sonny entró en una lista de espera y se quedó ahí, en esa dramática situación donde tu vida depende de que otra persona muera.

El 20 de marzo de 1995 recibió la llamada. Había un corazón compatible.

A cientos de kilómetros Terry Cottle acababa de morir. Tenía 33 años. Estaba casado con Cheryl, de 28 años y tenían una niña. El matrimonio no iba bien, con discusiones, reproches y reconciliaciones que no arreglaban nada.

Un día, después de una pelea, la pareja decidió que él se iría de casa. A la mañana siguiente, Terry entró en el baño. Poco después se oyó un disparo.

No murió al instante. Estuvo varios días conectado a aparatos médicos. Finalmente, Cheryl aceptó donar sus órganos. Y ese fue el corazón que trasplantaron a Sonny.

La operación salió bien. Nueve días después, Sonny salía del hospital con una segunda oportunidad. En seis meses estaba tan recuperado que pudo reanudar su hobby: la pesca. Se sentía como nuevo, y con una deuda imposible de pagar.

Sonny quería dar las gracias. Así que escribió al organismo de donación de órganos para que le hicieran llegar una carta a la familia del donante. En Estados Unidos las identidades en los trasplantes son secretas, salvo que específicamente las familias acepten intercambios de mensajes.

Así que la carta llegó a su viuda, Cheryl. Primero hubo intercambio de fotos. Después otra carta. Finalmente, una llamada.

El 19 de enero de 1997, Sonny y su esposa Elaine se encontraron con Cheryl en un restaurante.

Sonny contaría a sus amigos que “Me enamoré de ella inmediatamente, fue un flechazo. Una atracción así no la he sentido nunca”. Tiempo después dejó a su mujer tras 38 años de matrimonio. Y pese a la diferencia de edad -Sonny 59, Cheryl 30- se casaron.

Sonny y su familia

Para la prensa aquello fue una historia bonita. El corazón del marido muerto seguía latiendo en el pecho del nuevo esposo. Una tragedia convertida en milagro.

Hasta que el 1 de abril de 2008, Sonny se levantó, desayunó y se dirigió al patio de la casa. Allí se pegó un tiró. Tenía 69 años.

El corazón de Terry, que había salvado a Sonny trece años antes, se detuvo por segunda vez. Dos hombres, una mujer. Un corazón. Y dos suicidios.

¿Y si al final resulta que alma y corazón están unidos?

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