Francia

Gisèle Pelicot vuelve a alzar la voz contra la sumisión química: “No recordar no significa que no haya pruebas”

La francesa protagoniza la primera campaña nacional de sensibilización en Francia, impulsada por su hija Caroline Darian, para animar a posibles víctimas de agresiones sexuales bajo los efectos de drogas a buscar ayuda

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La francesa Gisele Pelicot, víctima de la sumisión química y la violencia sexual
KiloyCuarto

Dos años después del juicio que conmocionó a Francia, Gisèle Pelicot protagoniza una campaña nacional destinada a visibilizar la sumisión química y, especialmente, a llegar a quienes sospechan haber sufrido una agresión sexual pero no conservan recuerdos claros de lo ocurrido.

La iniciativa, lanzada este 28 de septiembre por la asociación #MendorsPas y Havas Paris, está impulsada por Caroline Darian, hija de Pelicot y presidenta de la organización. La campaña estará presente hasta el 18 de octubre en televisiones, prensa, soportes publicitarios y redes sociales francesas, con un mensaje dirigido directamente a las posibles víctimas.

La propia Gisèle Pelicot es la embajadora de la iniciativa. En el vídeo principal, anima a cualquier persona que tenga dudas sobre lo que pudo sucederle a acudir al Centro de Referencia sobre Agresiones Facilitadas por Sustancias (CRAFS), vinculado a la red hospitalaria pública de París, AP-HP. Allí, un equipo especializado puede orientar a las posibles víctimas sobre las pruebas que todavía podrían existir y los pasos que pueden seguir.

Una violencia difícil de identificar

Uno de los principales obstáculos de la sumisión química es precisamente la pérdida de capacidad para reaccionar y, en determinados casos, también para recordar. La campaña señala que el 75% de las agresiones sexuales cometidas bajo los efectos de sustancias utilizadas para someter a la víctima se producen dentro de su entorno cercano. En Francia se contabilizan cerca de 1.200 casos sospechosos cada año, aunque se considera que la cifra real podría ser superior.

El vídeo, dirigido por la cineasta Rebecca Zlotowski, muestra a varias personas enfrentándose a una misma pregunta sobre lo que les ocurrió. Las respuestas no llegan. El relato se interrumpe porque el recuerdo tampoco existe.

Imagen del el anuncio “STOP À LA SOUMISSION CHIMIQUE”

La misma idea aparece en ocho retratos fotografiados por Alice Moitié. Frases como “Durante años fui xxx por mi marido” quedan deliberadamente incompletas, mientras un elemento cubre la boca de los protagonistas. El objetivo es mostrar una violencia que puede dejar a quien la sufre sin la posibilidad de reconstruir inmediatamente lo sucedido.

El vídeo, de un minuto y 25 segundos y adaptado también a formatos más breves, se emitirá en 27 canales de televisión franceses. La iniciativa aparecerá además en periódicos como Le Monde, Le Figaro y Le Parisien, así como en publicidad exterior y plataformas sociales.

Imagen del el anuncio “STOP À LA SOUMISSION CHIMIQUE”

Del caso Pelicot a una campaña nacional

La implicación de Gisèle Pelicot aporta a la iniciativa una dimensión especialmente simbólica. Durante casi una década, su entonces marido, Dominique Pelicot, la drogó y violó, además de permitir que otros hombres abusaran sexualmente de ella mientras se encontraba inconsciente en su vivienda de Mazan, cerca de Aviñón.

Gisele Pelicot en el anuncio "STOP À LA SOUMISSION CHIMIQUE"
Gisele Pelicot en el anuncio “STOP À LA SOUMISSION CHIMIQUE”

Su hija, Caroline Darian, sostiene además que ella misma pudo haber sido drogada y agredida por su padre. Desde hace años centra su activismo en la sumisión química y fundó #MendorsPas (“No me duermas”) para aumentar el conocimiento sobre esta forma de violencia.

“Cuando lanzas una campaña de esta magnitud, contar con el apoyo de mi madre envía un mensaje realmente poderoso”, explicó Darian.

Imagen del el anuncio “STOP À LA SOUMISSION CHIMIQUE”“No porque alguien no recuerde significa que no haya rastros o pruebas posibles”, señaló a Le Parisien. El propósito, añadió, es que las mujeres puedan recuperar el control de sus propias historias sin miedo a no ser creídas por la Policía, la Justicia o incluso por su entorno.

La campaña cuenta también con el respaldo de instituciones y organizaciones como la AP-HP, el CRAFS y la Fondation des Femmes.

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