Ahora sabemos dónde estaba Francisca.
Durante años fue una ausencia, una mujer que dobló una esquina en Hornachos y nunca volvió a aparecer. Un misterio suspendido en un callejón a apenas unos metros de su casa. Hoy, casi nueve años después, la pregunta que durante tanto tiempo quedó abierta —dónde estaba Francisca Cadenas— ya tiene respuesta.
La Guardia Civil ha detenido a dos hermanos vecinos del pueblo que vivían muy cerca de allí, prácticamente al lado del callejón por el que Francisca regresaba a su casa aquella noche. La vivienda que registraron los agentes está situada pared con pared con la casa de la familia de Francisca, en una calle muy estrecha que enlaza con el pasadizo donde se le perdió la pista.
La desaparición de Francisca Cadenas sigue siendo un misterio siete años después
Según explica la periodista Bea Osa, que ha seguido de cerca el caso, durante el registro practicado este miércoles en la vivienda, los dos detenidos permanecieron dentro de la casa mientras los agentes realizaban la inspección y no colaboraron con los investigadores. Los guardias civiles inspeccionaron el inmueble durante horas y trabajaron de forma manual en su interior.
«Estuvieron trabajando a pico y pala», explica Osa. Los agentes acabaron picando el suelo en una zona interior de la vivienda, una especie de espacio de paso entre plantas, donde aparecieron restos óseos enterrados.
El 9 de mayo de 2017
Aquella noche del 9 de mayo de 2017 parecía una noche cualquiera en Hornachos. Francisca, de 59 años, había pasado la tarde cuidando a una niña. Cuando cayó la noche acompañó a la pequeña y a sus padres hasta el coche. Eran cerca de las once. Se despidieron allí mismo, en la calle. Una despedida breve, cotidiana, sin nada que la distinguiera de tantas otras.
Después, Francisca emprendió el camino de vuelta a casa. Le quedaban apenas unos metros. Su hijo la esperaba para cenar.
Para llegar antes, tomó un pequeño pasadizo que conecta con su calle. Un atajo que conocía bien y que había recorrido muchas veces. Entró en el callejón y avanzó unos pasos. Pero nunca salió por el otro lado.

En ese tramo mínimo, entre dos casas y a unos metros de su puerta, Francisca desapareció. Su hijo empezó a preocuparse cuando vio que no regresaba. Minutos después comenzaron a buscarla. Primero por las calles cercanas. Luego por todo el pueblo. Nadie había visto nada.
Nueve años después
La desaparición activó un amplio dispositivo de búsqueda. Durante los días siguientes, vecinos, voluntarios y agentes de la Guardia Civil recorrieron los alrededores de Hornachos. Se organizaron batidas por el campo, se revisaron caminos, pozos y fincas y se tomaron declaraciones para intentar reconstruir los últimos movimientos de la mujer.
Este miércoles, casi nueve años después, la investigación volvió al punto de partida. Agentes de la Guardia Civil regresaron a la zona del callejón y a varias viviendas cercanas para practicar registros.
La detención de los dos hermanos y el hallazgo de los restos han dado un giro a un caso que durante años parecía condenado al silencio. Casi nueve años después de aquella noche de mayo, ya comenzamos a saber qué pasó.
Ahora será el trabajo de los investigadores el que deberá reconstruir qué ocurrió. Preguntas que Hornachos lleva casi una década esperando responder
