La sala Ramón y Cajal del Ateneo de Madrid reunió a tres voces para abordar una pregunta que España empieza a formularse: ¿qué significa preparar a una futura reina en pleno siglo XXI? El encuentro, organizado por la agrupación Sabatini y moderado por la periodista Elsa González, partía de una premisa clara: Leonor ya no es solo la heredera, sino el espejo en el que una generación entera va a mirarse.
Aurora García Mateache, presidenta de dicha agrupación y corresponsal de Casa Real en Artículo 14, abrió el acto recordando el propósito de la agrupación que organizaba el debate: analizar el papel de la monarquía en un país que cambia a un ritmo acelerado. Y situó el foco en una mujer de 20 años que asume cada vez más peso institucional. La Princesa Leonor, dijo, encarna ese tránsito generacional que obliga a repensar qué significa ser heredera en el siglo XXI. Para ilustrarlo, citó unas líneas de Arturo Pérez-Reverte sobre el papel que espera de una futura reina: “Quiero verte pisar alfombras, pisar asfalto y cuando la situación lo requiera, pisar barro”, destacó la periodista. “Esa precisa conjugación para que la corona tenga la cercanía que legitime la distancia de esa auctoritas que necesita un país próspero”. Una frase que, recordó, resume la exigencia contemporánea hacia la Corona, una presencia activa, visible, útil y capaz de estar donde el país la necesite, no solo en los actos solemnes, sino también en los escenarios donde se concentra el dolor, la desigualdad o la vulnerabilidad.
La periodista insistió en que esa combinación -cercanía sin perder la distancia institucional, humanidad sin renunciar al rigor- será clave para que la Corona mantenga su sentido en una España plural. Y concluyó apuntando que Leonor afronta el desafío de convertirse en el espejo en el que el país quiera reconocerse.

La monarquía que viene: femenina
El historiador Juan Francisco Fuentes, Premio Nacional de Historia y miembro de la Real Academia de la Historia, fue contundente: “La monarquía del siglo XXI o es femenina o no será”. No se refería a una cuestión biológica, sino cultural: la feminización del poder como adaptación a sociedades más igualitarias. Fuentes recordó que las monarquías que sobrevivieron a las guerras mundiales lo hicieron democratizándose y asumiendo nuevos códigos. Hoy, dijo, la tendencia es clara: más reinas, mejor formadas y con roles antes reservados a hombres. Además, añadió un matiz relevante: la presencia de princesas en las academias militares no supone un regreso al “rey soldado”, sino una evolución simbólica. “Las vemos con uniforme de campaña, no de gala, por lo que el mensaje es igualdad, servicio y cercanía”.
El historiador recomendó a la princesa que lea biografías, pero no tanto la reinas Isabel II, Isabel la Católica o María Cristina sino otro tipo de libros de la historia de la España contemporánea. “Hay una historia de la época moderna del papel de las mujeres en el papel del antigüo régimen y de cómo pierden visibilidad en el siglo XIX”, apuntó como un imprescindible en la biblioteca de la futura reina.
Asimismo, destacó que el valor de Doña Leonor está, entre otras cosas, en tener una madre, Doña Letizia, que conoce “el mundo real” y eso, precisamente, “formará parte de la monarquía que va a encarnar”.

La universidad pública como territorio real
Carmen Ortiz, estudiante de Periodismo en la Universidad Carlos III –donde la princesa Leonor cursará Ciencias Políticas– aportó la mirada generacional. Recordó que Getafe fue elegida para llevar la universidad pública al corazón de la clase trabajadora. “La vamos a sentir más cercana”. Pero también advirtió de que la heredera se encontrará con profesores republicanos, asociaciones críticas con la monarquía, feministas, ecologistas… “Esa es la España joven de ahora: plural, diversa y exigente”. Para Ortiz, el reto será convivir con esa pluralidad sin blindajes. La estudiante de periodismo de la Carlos III reconoció la curiosidad que va a suscitar la princesa en las aulas y se preguntó si pedirá el mismo menú que piden los demás en el comedor o si estará en los grupos de whatsapp de clase. “Creo que los primeros días no se podrá casi acceder al campus”, auguró. Además, reconoció que los jóvenes “no somos conscientes de qué supone que sea reina”.

Feminizar el poder es feminizar el servicio
La presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, aportó la perspectiva institucional. Recordó el primer acto público de Leonor, cuando leyó el artículo 1 de la Constitución con apenas 12 años. “Queríamos acercarla al marco al que pertenece: la Carta Magna”, explicó.
Calvo defendió la tesis de la feminización del poder que se caracteriza por la austeridad, rigor y servicio público. Señaló que Felipe VI y la reina Letizia representan bien esa transición desde el reinado anterior. “Las monarquías europeas que funcionan -Dinamarca, Países Bajos, Reino Unido- están sostenidas por mujeres que entienden el poder como responsabilidad”.
Para la exvicepresidenta, que Leonor estudie en una universidad pública y permanezca en España es un “acierto estratégico” porque “allí afrontará, con inteligencia y soltura, el país al que ya está sirviendo”.
¿Y qué le recomendaría leer? Las andanzas de Leonor de Aquitania.
Ortiz preguntó a la presidenta del Consejo de Estado cuáles serían las líneas rojas que tendrá la princesa para contraer matrimonio a lo que Calvo apuntó que “no”tiene e incluso, ante la duda de la estudiante de periodismo de si podría casarse con una mujer subrayó que “es legal”.

Una reforma que ahora no es necesaria
Durante el debate, también se hizo referencia a la reforma de la Constitución en relación con la ley sálica. Calvo fue tajante: “Hoy no hay discusión alguna en este país”. Recordó que, aunque la Constitución aún establece la preferencia del varón, la sociedad española ha superado de facto ese principio. De hecho, recordó que las diputadas constituyentes se abstuvieron no por conformidad, sino porque la transición exigía otros consensos. Añadió que Leonor culminará la evolución hacia una monarquía plenamente europea, sin primacía masculina. “No habrá problema alguno: la sociedad española ya ha hecho ese camino”.

¿Y qué tendría que hacer la princesa Leonor para marcar una época?
Ortiz apuntó que Felipe VI ya le ha “allanado el terreno” y para que marque esa diferencia solo tiene que seguir el camino de sus padres: “Una persona de verdad, que entienda al pueblo al que va a reinar y las dificultades del día a día, que se posicione y empatice con el día a día”; que pise tierra.
Para Fuentes “el Rey ya tuvo su 23-F con Cataluña y habría que plantearse cuál será el “23-F” de Leonor” porque “tendrá que afrontar algún desafió” valorando que éste, a buen seguro será el territorial. “El problema catalán no se puede resolver solo”. Por ello puso en valor que la futura reina haya aprendido un catalán perfecto. “Eso denota el perfeccionismo de su madre y el empeño de su padre por mejorar las relaciones con Cataluña”.

El destino de Leonor, recordó Calvo, “ya está escrito”. Por eso subrayó que, cuando se nace bajo esa responsabilidad -algo que forma parte de su normalidad desde niña-, llega un momento en que “tienes que elegir”. Y añadió: “Creo que la Princesa de Asturias ya ha hecho esa elección; eso es lo que le da ese sentido del deber que debe acompañarla siempre”.
Insistió también en la necesidad de llevar “vidas ejemplares” y de “no entrar en política”, una premisa que, dijo, la futura jefa del Estado debe tener siempre presente: “El símbolo de la unidad del país no puede participar en la controversia en la que participamos los demás”.
La presidenta del Consejo de Estado también aprovechó el debate para defender un modelo federal de autonomías y apuntó que será precisamente en ese terreno -el de las reformas y el del encaje territorial- donde Leonor deberá tener “el talento de estar y no estar”: ejercer como jefa del Estado sin involucrarse en la disputa partidista.
La esencia de la monarquía es la que hoy encarnan Felipe VI y la reina Letizia, “porque han leído muy bien los tiempos”. Por su parte, el historiador Fuentes añadió que el modelo victoriano de monarquía murió con Isabel II de Inglaterra y que es ese cambio de ciclo el que permite que la institución “sobreviva”.

