Para Sima Shine, el régimen iraní está implementando una estrategia bélica que había preparado con mucha antelación. Ex integrante del departamento de investigación y evaluación del Mossad, Shine es actualmente investigadora senior en el Institute for National Security Studies (INSS), centrada en “Irán y el eje chií”. Si bien Teherán es inferior militarmente a Israel y Estados Unidos, está convencida de que el régimen seguirá jugando sus cartas para intentar sobrevivir.
En una videoconferencia con prensa extranjera en la que participó Artículo14, la analista israelí aclaró que “Irán estaba preparado para la guerra. Tuvieron la sorpresa del sábado por la mañana, pero estaban preparados y tienen tres prioridades”, considera. En primer lugar, garantizar que el sistema siga funcionando. Lo demostraron anunciando reemplazos inmediatos a los altos cargos asesinados, incluido el jefe de las Guardias Revolucionarias Mohammad Pakpour. “Tener sustitutos permite que el sistema funcione”, apunta.

El golpe más simbólico fue el asesinato del líder supremo Ali Jamenei. Y aunque todos los pronósticos apuntan a que su hijo, Mojtaba Jamenei, será nombrado sucesor, el régimen evita nombrarlo ahora por temor a que también sea liquidado por sus enemigos. Como líder del Consejo de Seguridad Nacional, el régimen se aseguró que Ali Larijani se convierte en el coordinador entre el aparato político y militar del régimen. “Todo está funcionando. Acorde a la constitución iraní, debe haber un consejo de transición, que incluye al presidente, un clérigo y el jefe de la judicatura”, prosigue Shine.
Las amenazas del régimen se cumplen
En segundo lugar, la ex del Mossad incide en que la estrategia de guerra, aunque a ojos del mundo parezca improvisada y suicida, está metódicamente calculada. “Prometieron que, en caso de ser bombardeados, atacarían Israel, bases norteamericanas en el Golfo Pérsico y que cerrarían el estrecho de Ormuz. Las tres cosas pasaron”, recuerda. Más allá de que logren alguna victoria, “es un sistema resiliente que opera para asegurar su subsistencia”. A nivel doméstico, las fuerzas de seguridad alertan a la población: cualquier manifestación será reprimida con puño de hierro.

“A diferencia de la Guerra de los 12 Días (junio 2025), ahora ellos pretenden decidir cuando se parará la guerra”, pronostica Shine. Por ahora, Larijani evita contestar a las llamadas a negociar que llegaron desde Washington. “Quieren proyectar que nos están intimidados, que son operativos y que sus planes son aplicables. Veremos si son capaces de hacerlo”, añade.
Los drones como arma
Pasada la primera semana de bombardeos israelíes y estadounidenses, las capacidades ofensivas del régimen quedaron severamente diezmadas, y su principal arma son los drones con los que golpean infraestructuras civiles, militares o petrolíferas en el Golfo Pérsico. El principal blanco de sus ataques son los Emiratos Árabes Unidos (EAU), que paradójicamente era el paraíso fiscal que servía al régimen iraní como mecanismo principal para sortear las sanciones económicas impuestas por Occidente.

Para Shine, los países árabes entendieron que Teherán no solo apunta a bases de EE UU, sino a su estabilidad económica. “Los iraníes pretenden imponer una doctrina: si ellos no exportan, nadie lo hará”, continua. El último país atacado el jueves fue Azerbaiyán. Por sus gaseoductos circula, a través de Tiflis, cerca del 30% del petróleo que consume Israel. “Tienen un pensamiento racional, aunque no significa que les funcione”, matiza.
Si bien el objetivo conjunto de Israel y Estados Unidos es la destrucción de las capacidades militares de Teherán y allanar el terreno para una revolución interna, hay consenso de que sin una subversión armada doméstica el régimen no caerá. Por ello, crecen los rumores sobre una posible iniciativa liderada por facciones kurdas desde el noroeste del país -incluidas facciones kurdas iraquíes-, que habrían aceptado unir fuerzas a pesar de sus históricas diferencias internas.

“Trump llamó al presidente del Kurdistán iraquí. Israel bombardeó en la frontera instalaciones de las Guardias Revolucionarias, para facilitar el pase fronterizo en caso de que los kurdos quieran entrar”, agrega Shine. La ex del Mossad recuerda que “será imposible lograr tumbar al régimen con ataques desde fuera y sin botas sobre el terreno”.
También dibuja posibles escenarios de futuro en Irán. El primero, una reforma desde dentro del sistema, con una figura que “decida hacer un cambio”. Pese al descrédito que tiene entra la mayoría de la población -especialmente tras la brutal represión de las protestas el pasado enero, con miles de muertos y detenidos-, un porcentaje considerable de familias se sigue beneficiando de la continuidad del sistema. Todo el poder y la riqueza se concentra en pocas manos.

Preguntada sobre un posible levantamiento civil, Shine cree que solo pasará si las Guardias Revolucionarias y los Basij -cuerpo de represión interno- quedan debilitados y si se producen disidencias en estos cuerpos. “Otro escenario es que grupos separatistas kurdos o baluchíes operen contra el régimen, y se desarrolle una guerra civil. Pero la mayoría de iraníes, incluso fuera del país, no quieren esto”, remarca. Por último, la ex del Mossad destaca que “todo esto no significa que el mundo árabe (especialmente Arabia Saudí) normalice automáticamente relaciones con Israel, pese a asumir el tipo de vecino que es Irán y los riesgos para sus países”.
