Terremoto en Venezuela: así busca vida la UME bajo toneladas de escombros

España despliega a 54 militares del BIEM II, perros de búsqueda, dispositivos con cámara de rescate o geófonos

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Un perro de rescate con su guía de la UME.
Ministerio de Defensa.

Antes de que un país termine de asumir el golpe, la Unidad Militar de Emergencias ya está en movimiento. Tras el terremoto que ha sacudido Venezuela, España activó su capacidad de respuesta y puso a disposición del país un equipo de 54 militares del BIEM II, listos para desplegar con su capacidad USAR (Urban Search and Rescue), especializada en búsqueda y rescate en estructuras colapsadas. Entre el personal movilizado hay guías caninos, especialistas en estructuras colapsadas, sanitarias y oficiales de enlace, perfiles en los que la UME cuenta con presencia femenina consolidada. 

En este escenario, donde el tiempo se mide en respiraciones, trabajan con precisión, afinando material, revisando equipos y preparando a los perros que serán los primeros en entrar en la zona cero. Algunas de esas manos que ajustan arneses, que comprueban cámaras o que organizan la carga son de mujeres: profesionales formadas en los mismos cursos, sometidas a las mismas certificaciones y preparadas para asumir el mismo ritmo que exige una catástrofe de este alcance.

 

 

Consecuencias de los terremotos en Venezuela - Internacional
Personas entre los escombros de edificios derrumbados en Venezuela.
EFE

La UME no improvisa, despliega un método afinado durante años de misiones internacionales. La activación de un equipo USAR sigue un protocolo que empieza mucho antes de pisar el país afectado. El BIEM II organiza una base de operaciones autosuficiente para al menos diez días. Es un engranaje casi coreografiado que les permite embarcar en cuestión de horas rumbo a Venezuela. A su llegada, se integra en el OSOCC, el centro de coordinación de Naciones Unidas que organiza a todos los equipos internacionales.

El olor bajo toneladas de hormigón

La búsqueda real comienza siempre con los perros. Son ellos quienes recorren los sectores asignados, quienes detectan el olor humano vivo incluso bajo toneladas de hormigón. Su marca es la primera pista fiable. Es el instante en que el perro detector deja de ser solo un animal entrenado y se convierte en herramienta, compañero y esperanza.

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Un miembro de la UME trabaja en un rescate bajo los escombros con perros.

En el Centro Militar Canino de la Defensa, donde se forman los binomios de búsqueda y rescate, una guía explicaba a Artículo 14 el engranaje perfecto que se crea entre perro y guía, una coordinación que no aparece en los manuales. Solo un 15% de estas guías caninas son mujeres, pero su presencia en esta especialidad es cada vez más visible en los terrenos devastados.

En esta misión y, con gran precisión, los guías lograrán interpretar un gesto, una duda, una respiración distinta de sus perros de rescate logrando así una conversación silenciosa con su binomio que será decisiva. La capacidad olfativa de estos perros les permite detectar algo a pesar de que emane muy poco olor.

Tras la misión canina, llega la tecnología. Las cámaras telescópicas permiten ver manos, pies, respiraciones mínimas a través de grietas de apenas unos centímetros. Los geófonos captan vibraciones y golpes imperceptibles para el oído humano y triangulan el sonido para localizar a las personas atrapadas.

 

 

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Equipo de Reconocimiento y Primera Intervención del Cuarto Batallón saliendo desde su base de Zaragoza para Venezuela.
UME

Respuesta al otro lado

Los equipos también tratarán de buscar respuestas al otro lado. En misiones anteriores, los equipos USAR de la UME han intentado comunicarse con las personas atrapadas mediante golpes, llamadas o preguntas directas a través de pequeñas grietas, una técnica que complementa la marca del perro y la lectura de los geófonos.

Cuando perro, cámara y geófono coinciden, empieza la parte más delicada: la excavación.  La UME trabaja con herramientas manuales para evitar derrumbes secundarios, con gatos hidráulicos, con equipos de corte y con apuntalamientos de madera y metal. El objetivo es abrir un túnel seguro sin comprometer la estructura. Es un trabajo lento, físico, técnico, en el que también participan mujeres especialistas en apuntalamientos, ingenieras y sanitarias capaces de entrar en huecos imposibles para estabilizar a un herido.

 

La UME en su primera intervención en el terremoto de Haiti en 2010.
UME

Trabajos en cuestión de horas

El equipo USAR español llega a Venezuela con todo lo necesario para operar sin apoyo externo donde llevan desde agua, alimentos, generadores, carpas, comunicaciones satélite, material médico, equipos de descontaminación. Esa autosuficiencia evita retrasos y permite que, al aterrizar, empiecen a trabajar en cuestión de horas. Esta es una de las capacidades que Naciones Unidas exige para certificar a un equipo como USAR pesado, la categoría más alta, y que España ha demostrado en misiones como Haití, Nepal, Beirut, Turquía o Siria.

Porque cuando la tierra tiembla, ellos están ahí con casco, arnés, perros y una forma distinta de sostener un país que se ha caído.