Nunca en los 80 años de historia del organismo, una mujer ha ocupado el puesto de secretaria general de la ONU, pero esta vez, dos nombres femeninos figuran en la lista de cuatro candidatos.
En los llamados “diálogos interactivos”, que se celebran esta semana, se han reunido los cuatro aspirantes: Michelle Bachelet, exalta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos y expresidenta de Chile; Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA); Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), y Macky Sall, expresidente de Senegal. En este formato, cada candidato dispone de tres horas para presentar su visión y responder preguntas de los 193 Estados miembros y de representantes de la sociedad civil.
Tomorrow, 10AM–1PM EST; I invite you to follow my participation in the interactive dialogues for the selection of the next UN Secretary-General. Live, open, and webcast for all.
Watch here: https://t.co/XhMyDUMYeH— Rebeca Grynspan (@RGrynspan) April 21, 2026
El proceso se produce en un momento especialmente delicado. El actual secretario general, António Guterres, concluirá su segundo mandato el 31 de diciembre de 2026. Quien asuma el cargo a partir de enero de 2027 deberá enfrentarse a una organización tensionada por crisis geopolíticas, dificultades financieras y cuestionamientos al sistema multilateral.

Una deuda histórica con las mujeres
La presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, subrayó la importancia de la elección. Según señaló, la decisión no solo definirá el rumbo administrativo de la institución, sino que enviará un mensaje sobre los valores que la ONU quiere proyectar en un mundo cada vez más interdependiente.
En este contexto, distintos Estados han manifestado su deseo de que, por primera vez, una mujer lidere la organización. América Latina, además, reivindica su turno en base a una práctica no escrita de rotación geográfica, aunque esta no siempre se ha respetado.
Quiénes son las candidatas femeninas
Las candidaturas femeninas llegan con perfiles distintos pero con experiencia consolidada en el ámbito internacional.
Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y ex alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, aporta una trayectoria marcada por la política nacional y el sistema multilateral. Fue también la primera directora ejecutiva de ONU Mujeres. Su carrera ha estado ligada a la defensa de los derechos humanos.

Por su parte, Rebeca Grynspan, economista costarricense y actual secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), ha desarrollado su carrera en el ámbito económico y diplomático. Entre sus logros figura su participación en negociaciones clave como la iniciativa para facilitar exportaciones de cereales desde Ucrania en plena guerra.

Ambas candidatas comparten un mensaje centrado en la necesidad de reforzar el multilateralismo en un contexto global fragmentado, así como en recuperar la confianza en la ONU.
¿Quién tiene la última palabra?
Los diálogos interactivos representan solo una fase preliminar. Aunque permiten evaluar públicamente a los candidatos, la decisión final recae en el Consejo de Seguridad, especialmente en sus cinco miembros permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia—, que cuentan con poder de veto.
Este factor introduce una dimensión política determinante. Más allá de los méritos individuales, el próximo secretario general deberá contar con el respaldo -o al menos la aceptación- de estas potencias.
En paralelo, algunos posicionamientos ya anticipan posibles obstáculos. Desde Estados Unidos, por ejemplo, se ha señalado que el futuro líder deberá alinearse con determinados intereses nacionales.
La designación del próximo secretario general influirá en la capacidad de la ONU para responder a conflictos, crisis humanitarias y desafíos globales durante la próxima década.
La posibilidad de que una mujer alcance el cargo supone, para muchos, una oportunidad de actualizar la imagen de una organización que busca seguir siendo relevante en un mundo en transformación.
