El ultraderechista José Antonio Kast asumió este viernes la Presidencia de Chile en una solemne ceremonia en la ciudad costera de Valparaíso a la que acudieron parlamentarios de todos los partidos y una docena de jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo, entre ellos el rey Felipe VI de España y el argentino Javier Milei.
“Sí, juro”, dijo el exdiputado ultracatólico, que con 60 años se convierte en el primer presidente de extrema derecha en llegar al poder desde el retorno a la democracia.
En el Salón de Honor del Senado, la nueva presidenta de la Cámara Alta, la conservadora Paulina Nuñez, le impuso la banda presidencial y la medalla de O’Higgins a Kast, que sucede al progresista Gabriel Boric.
Encuentro Felipe VI y Machado
El rey Felipe VI ha coincidido con la líder opositora venezolana María Corina Machado durante la ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast, celebrada en el Congreso Nacional de Valparaíso. Ambos formaban parte de los invitados internacionales que asistieron al acto de traspaso de mando, al que también acudieron diversos jefes de Estado y dirigentes políticos de la región.
Después de que se hiciera pública la invitación que Kast extendió a Machado, ya se preveía que la dirigente venezolana y el monarca español coincidieran en Valparaíso. Sin embargo, en la agenda oficial de Don Felipe no figura ningún encuentro privado con ella, por lo que, en principio, no se espera más que el saludo entre ambos que ha quedado reflejado en una imagen difundida desde Chile.
Este breve encuentro se produce además varios meses después de que María Corina Machado recibiera el Premio Nobel de la Paz, sin que en aquel momento trascendiera públicamente ninguna felicitación por parte de la Casa del Rey ni del Gobierno español.
La toma de posesión de Kast ha congregado en Valparaíso a numerosos líderes internacionales. Entre los asistentes se encontraban los presidentes Javier Milei, Daniel Noboa, Luis Abinader, José Raúl Mulino, Santiago Peña y Yamandú Orsi, además de delegaciones procedentes de otros países europeos y latinoamericanos.
Para Felipe VI, este desplazamiento se enmarca en la tradición diplomática de España de asistir a las investiduras presidenciales en Iberoamérica. Se trata de una presencia institucional que el monarca mantiene desde su etapa como Príncipe de Asturias y que constituye uno de los pilares de la proyección internacional de España en la región.
