Felipe VI y Don Juan Carlos: la relación ‘real’ entre Reyes

Pese a que el Rey y Don Juan Carlos mantienen el contacto, la Casa mantiene un sutil equilibrio entre el reconocimiento de su legado y la distancia por sus polémicos últimos años de reinado

El Rey Juan Carlos y Don Felipe
Kiloycuarto

La iniciativa del Ejecutivo de Sánchez de desclasificar los documentos del 23-F ha “catapultado” al Rey Juan Carlos desde Abu Dabi y lo ha traído a la arena política. La publicación de lo acaecido durante el fallido golpe militar de hace 45 años ha confirmado el determinante papel que tuvo Rey Juan Carlos en aras de mantener el orden constitucional y, por tanto, ha supuesto un refuerzo a su deteriorada imagen pública. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha sacado la artillería para que el Gobierno se posicione respecto a un hipotético regreso del Rey Juan Carlos, y el Gobierno, en boca del ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha colocado la pelota sobre el tejado de la Casa del Rey y el Rey Juan Carlos.

En este sentido, la respuesta de Zarzuela es clave: condiciona su regreso a una decisión que “le concierne” exclusivamente al padre de Felipe VI, pero matiza: “para salvaguardar su imagen y reputación de especulaciones y posibles críticas” debe mantener su residencia fiscal en España.

El difícil equilibrio de la Casa del Rey

A sus 88 años de edad, en caso de que el ex Jefe del Estado muriese, está previsto que se celebre un funeral de Estado -tal y como estipula la ley-, un pacto al que llegaron en 2022 el Ejecutivo de Sánchez y la Corona. El debate está sobre si, por razones humanitarias, Don Juan Carlos debería pasar su último periodo de vida en España.

Así las cosas, la Corona mantiene un sutil equilibrio público. Por un lado, no le da la espalda a un regreso, pero manifiesta su opinión de que debe tributar en España y, además,  alojarse en una residencia privada, y no en el Palacio de la Zarzuela.

El rey emérito Juan Carlos I a bordo del Bribon el pasado mes de junio en Sanxenxo
Efe

Por otro lado, la agenda pública de Don Felipe esta semana ha lanzado un mensaje. El pasado miércoles, el mismo día en que se desclasificaron los documentos, el Monarca asistió en el Senado a la presentación de la segunda edición del libro El Rey, del jurista Manuel García- Pelayo. Un libro que, precisamente, ensalza la labor constitucional del padre de Felipe VI y que el ex presidente, Felipe González, no dudó en ensalzar durante el acto. En sus discursos públicos, cuando la ocasión lo justifica, el Monarca pone de relieve el papel de su padre durante la Transición, así como el de su madre, la Reina Sofía, mediante la imposición del toisón de oro en la conmemoración del 50 aniversario de la democracia en los actos del Palacio Real el pasado mes de noviembre. Básicamente -sentimientos aparte- a la Corona no le  conviene que 38 años de reinado sean juzgados por entero por su debacle durante los dos últimos. Si se le suma, además, el Caso Nóos que tanto daño hizo a la Institución.

La comunicación entre padre e hijo

Don Juan Carlos ha manifestado a través de sus memorias y entrevistas concedidas en medios de comunicación franceses, su deseo de volver a España, pero con vistas a recuperar la relación con su hijo y poder residir en La Zarzuela. El Rey Emérito quiere recuperar un áurea familiar. No obstante, la publicación de sus memorias no ha ayudado precisamente a crear ese clima. La Casa del Rey no ha hecho ninguna reacción pública al respecto, con la excepción del vídeo posterior que el Rey Juan Carlos colgó en Youtube con la petición, entre otras cuestiones, de que las nuevas generaciones respaldaran a su hijo. Zarzuela salió al paso mostrando su “sorpresa” por tal aparición, y añadió que no lo consideraba “necesario”.

Pese a que Don Felipe debe mantenerse firme para no quebrar el esfuerzo invertido en separar al Rey Juan Carlos de su reinado, mantiene una comunicación con su padre, como es lógico.

Una de las ocasiones más recientes fue durante los actos conmemorativos en el Congreso, el pasado 17 de febrero, por ser la Constitución de 1978 la más longeva de nuestra historia. Unos actos a los que el Rey Emérito no fue invitado, pero sí informado previamente a través de su hijo. Unos meses atrás, en noviembre, si bien el ex Jefe del Estado no fue invitado a los actos en el Palacio Real ni en el Congreso por la llegada de la democracia y la Monarquía Constitucional, sí se celebró un almuerzo en El Pardo al que acudió el Rey Emérito. Pero sin pernoctar en La Zarzuela. A las exequias de la Princesa Irene de Grecia, fallecida el pasado 15 de Enero, el padre de Felipe VI sí estaba convocado, pero no a dormir en el Palacio de la Zarzuela. Los médicos le desaconsejaron que hiciera un vuelo tan largo.

Imagen del video del Rey Juan Carlos

Los movimientos con vistas al futuro reinado de la Princesa Leonor

“La Corona antes que las personas”, es una de las máximas con las que han crecido, tanto el Rey Juan Carlos, como Felipe VI. El Caso Nóos, la relación del padre de Felipe VI con Corinna, o los “regalos” que “no supo rechazar” -según ha afirmado en sus memorias- del Rey Salman de Arabia Saudí enturbiaron la imagen de una Corona que se debe antojar ejemplar. Los Reyes no se eligen, lo son por genética, y por tanto, la opinión pública exige más que a la clase política. Esta mancha en la Corona no podía permanecer si el objetivo es que estableciera su continuidad sobre la cabeza de la Princesa Leonor.

El Rey Juan Carlos renunció a la Corona, erigiéndose Don Felipe Rey de España el 19 de junio de 2014. El nuevo equipo se afanó en dejar un concepto claro: El nuevo Rey se ceñiría escrupulosamente a la Constitución, concepto que, diez años después, durante los actos por los diez años de reinado en junio de 2024, afianzó y añadió: “pese al coste personal”.

Felipe VI anunció una serie de medidas en aras de esa pulcritud institucional en el ejercicio de sus funciones: transparencia en las cuentas, publicación de los sueldos, y declaración de los regalos recibidos, con devolución a Patrimonio Nacional, estuvieron entre las nuevas medidas. En lo “personal”, el Monarca ha sido tajante: revocó el título de duques de Palma a Iñaki Urdangarín y a la Infanta Cristina, y en 2020 pactó la salida de España con el Rey Juan Carlos. Un gesto que no quedó ahí, sino que, además, el Rey Juan Carlos fue apartado de la actividad institucional y, por tanto, dejó de recibir la asignación presupuestaria que le correspondería por parte de las arcas del Estado. El Rey Emérito ha tachado públicamente de “fría” la relación con su hijo, si bien ha dejado claro que actuó en beneficio de la Institución.

El Rey Juan Carlos I llega al Palacio de El Pardo el 22 de noviembre
EFE

Su vida en Abu Dabi

En una reciente entrevista concedida a la revista Hola, Don Juan Carlos afirmó sentirse bien. Incluso desveló su secreto: No dejar entrar al viejo, como decía Clint Eastwood. Pese a las últimas afirmaciones e que se ha especulado con su salud, el padre de Felipe VI se mantiene estable en su residencia privada, atendido por los mejores médicos y los jeques emiratíes.