Chile

El regreso de la primera dama a Chile: María Pía Adriasola y el debate que reabre la victoria de Kast

El equipo del ultraderechista ha avanzado que María Pía Adriasola trabajará desde La Moneda y asumirá un rol institucional, retomando así la tradición en Chile

El presidente electo de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast, y su esposa, María Pía Adriasola, celebran este domingo, en Santiago (Chile).
EFE/ Elvis González

La victoria de José Antonio Kast en la segunda vuelta presidencial no solo marca un giro político en Chile, sino que también reabre un debate que había quedado parcialmente cerrado durante la Administración de Gabriel Boric: el rol de la primera dama en Chile. Con el triunfo del candidato de extrema derecha, y la confirmación de que su esposa, María Pía Adriasola, ejercerá activamente ese papel desde el Palacio de La Moneda, la figura vuelve a instalarse en el centro del debate en Chile.

Desde el comando del presidente electo confirmaron al medio The Clinic que Adriasola trabajará desde La Moneda y asumirá un rol institucional, retomando así una tradición que había sido modificada en este Gobierno chileno. “El rol de la primera dama retomará el espíritu y el oficio de una institución republicana, con un fuerte trabajo social y cercano a las familias“, señalaron desde el partido de Kast, anticipando un papel activo de Adriasola en el próximo gobierno.

El presidente electo de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast, abraza a su esposa, María Pía Adriasola, tras ganar la segunda vuelta
EFE/ Elvis González

Quién es María Pía Adriasola

María Pía Adriasola es abogada de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la misma facultad donde se formó José Antonio Kast y donde ambos se conocieron. La pareja contrajo matrimonio civil el 20 de diciembre de 1990 y lleva más de 35 años casada.

Juntos formaron una familia numerosa: son padres de nueve hijos, cuyas edades fluctúan entre los 18 y los 33 años. El más conocido públicamente es José Antonio Kast Adriasola, diputado electo por el Distrito 10 en las últimas elecciones parlamentarias, en representación del Partido Republicano.

El presidente electo de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast, y su esposa, María Pía Adriasola
EFE/ Elvis González

Adriasola ejerció la abogacía durante cerca de dos años antes de dedicarse de lleno a la maternidad y a labores vinculadas al ámbito educacional y social. Ha tenido un rol activo en el Colegio Campanario, donde impartió clases de “educación sexual”, y es fundadora de la Fundación Cuide Chile, organización orientada a promover y defender lo que define como “la vida, la familia y los derechos fundamentales de las personas”.

En el plano personal, es conocida por su cercanía con el mundo cultural y su afición por la música. Desde joven participa en el movimiento católico Schoenstatt, vínculo que ha marcado su vida personal y pública.

José Antonio Kast, llega a votar acompañado de su esposa María Pía Adriasola este domingo
EFE/ Elvis González

Tras la victoria de Kast frente a Jeannette Jara este domingo, María Pía Adriasola ha vuelto al foco. pública. Durante el proceso electoral acompañó al mandatario electo en actividades clave como cierres de campaña, recorridos territoriales y debates televisivos, con una presencia más notoria que en procesos anteriores. Cabe recordar que era la tercera vez que Kast se presentaba a unas presidenciales.

Desde el entorno del Partido Republicano se ha señalado que podría asumir un papel relevante en el próximo gobierno, especialmente en el ámbito social. Su propio hijo, José Antonio Kast Adriasola, afirmó en 2021 que su madre tiene “un rasgo social muy potente” y que su trabajo se ha centrado históricamente en recorrer poblaciones y territorios donde “están los problemas más urgentes”.

María Pía Adriasola, ¿feminista?

Tras el primer intento presidencial de Kast y después de la agresión que sufrió en Iquique en 2018, Adriasola fundó la organización Cuide Chile, espacio desde el cual ha articulado su trabajo público en torno a la defensa de la familia, la vida y la libertad de enseñanza.

En una carta publicada en 2018, Adriasola se definió como “feminista“, aclarando que utilizaba el concepto según la definición de la Real Academia Española (Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre). En ese texto cuestionó expresiones del feminismo contemporáneo y sostuvo que no medía la liberación femenina por la cantidad de mujeres en cargos de poder. “No represento a las que marchan donde se ofenden los valores y creencias de millones de mujeres”, escribió entonces, firmando como abogada y fundadora de Cuide Chile en Acción Republicana.

Una figura en disputa (no sólo en Chile)

Durante el Gobierno de Gabriel Boric, el rol de la primera dama fue revisado de manera profunda. Irina Karamanos, entonces pareja del presidente cuando inició su mandato, prometió “revisar el rol institucional de las primeras damas” con una mirada más contemporánea. A finales de 2022, el Gobierno eliminó legislativamente el “Gabinete de la primera dama”, que contaba con personal propio y oficina en La Moneda. Tradicionalmente, la primera dama chilena encabezaba seis fundaciones sociales que manejaban presupuestos millonarios.

Karamanos cuestionó la figura señalando que “ser pareja de alguien no es haber sido electa” y que las políticas sociales, de género y comunitarias deben estar a cargo de ministerios y autoridades elegidas democráticamente.

En contraste, desde el Partido Republicano defienden el valor institucional y cultural del rol. Antes de la segunda vuelta, la portavoz del comando, Mara Sedini, sostuvo que, más allá de lo formal, la primera dama es “un tema institucional” y que María Pía Adriasola cumpliría “un rol social potente desde donde ella quiera participar”.

El debate sobre la primera dama no es exclusivo de Chile. En muchos países como en España se trata de un rol no oficial, sin cargo electo ni funciones formalmente definidas, aunque con capacidad de influencia social. Según explicó a Artículo14 Cora Neumann, fundadora de la Alianza Mundial de Primeras Damas, estas figuras pueden aprovechar su plataforma para apoyar cambios positivos en áreas como salud, educación o capacitación económica. “Hemos identificado ocho funciones que suelen desempeñar: defensora, facilitadora, catalizadora, convocadora, coordinadora, modelo, reconocedora y supervisora“, indicó Neumann.

Primeras damas
Las primeras damas de Albania, Canadá, Estonia, Finlandia, Francia, Croacia, Lituania, Luxemburgo, y el primer caballero de Dinamarca junto a Máxima
Ministerie van Buitenlandse Zaken

Para la experta, ser primera dama es una oportunidad única para servir a un país y defender ciertas causas. Sin embargo, Neumann hace hincapié en que “la forma en que una primera dama percibe la plataforma y se siente respecto al papel siempre será personal”.

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