Boquea el verano –a Dios gracias–, descienden las temperaturas y concluye la sección habiéndome dejado, ay, a tantas inquilinas de la biblioteca mía que me secuestraron con sus versos, humedecieron mi seso con sus ensayos o me estremecieron con sus novelas. Así pues, yo, lector agradecido, dejo aquí, en pos de la justicia, o algo así, un decálogo de títulos escritos por mujeres con un talento literario innegable y brillantísimo. Hínquenle el colmillo, si gustan, a:
- Poemas y testimonios, de Safo (Acantilado, 2020). Cuenta el maestro Luis Alberto, rex poetarum, que Safo inventó el amor y que, si usted y yo amamos, es porque aquella poeta de Lesbos, nacida a finales del siglo VII antes de Cristo, fue la primera que lo hizo. Versos efervescentes y modernísimos –de puro antiguos– paridos por la, seguramente, primera gran escritora de la Historia, y traducidos por la poeta Aurora Luque, quien les dio un lifting
- Olor a muerte en Pioz, de Beatriz Osa (Alrevés, 2020). Un true crime estupendo sobre el psicópata Patrick Nogueira, quien descuartizó a sus tíos y a sus primos y repartió sus restos en seis bolsas de basura. Un viaje al abismo del alma humana libre de sentimentalismos y casquería. Dicen que su autora escribe por estos lares.
- El tercer país, de Karina Sainz Borgo (Lumen, 2021). Dos mujeres buenas, Visitación y Angustias, sobreviven y malviven en un infierno fronterizo latinoamericano, donde habitan sucedáneos de los personajes del Infierno del Jardín de las Delicias. En realidad, de la KSB, como del cerdo, me quedo hasta con los andares. Selecciono El tercer país por la sensación, quizá ficticia, de que esta novela, salvaje y tierna, escrita con la efectividad de un V2, no tuvo el eco que sí tuvo su predecesora, La hija de la española, recientemente llevada al cine.
- Todo lo que fuimos, de Laura Riñón Sirera (Tres Hermanas, 2021). La matriarca saliente de aquel hogar sito en la calle Pelayo que respondía al nombre de Amapolas en Octubre publicó esta historia rebosante de belleza, de humanidad, de aprendizaje y de amor, y eso que, en su opinión, “las novelas de amor no son historias de almizcle y de azúcar”. Por eso, sobre todo, me gustó tanto.
- Una aventura griega, de María José Solano (Debate, 2023). La columnista de ABC y cofundadora de Zenda publicó este cóctel de literatura y viajes en el que busca y aprende del aventurero Patrick Leigh Fermor y sus diversas andanzas por la cuna de la civilización occidental. “Es una lástima —escribe—, incluso una injusticia, que las palabras de las esposas perduren en las biografías y, en cambio, las de las amantes suelan terminar destruidas u olvidadas”. Nihil obstat.
- Herejía. Las vidas de Jesucristo y otros salvadores del mundo antiguo, de Catherine Nixey (Taurus, 2024). Ensayo interesantísimo sobre los relatos apócrifos del Nazareno, y sobre cómo la ortodoxia combatió a los electores (“herejía” procede del verbo griego hairéo, que significa “escoger”) a sangre y fuego, como recogió el historiador Amiano Marcelino: “Ninguna fiera es tan peligrosa para los hombres como los propios cristianos entre sí”. Muy, muy interesante.
- Bad hombre, de Pola Oloixarac (Random House, 2024). Novela divertidísima y aterradora sobre esas mujeres “con el corazón destrozado” que se transforman en un dios vengador, o sea, en una víctima, y, aprovechando su nuevo estatus, asesinan civilmente a hombres blancos cis hetero, o como se diga. Compendio de historias reales difuminadas con seudónimos. Oloixarac es una autora inteligentísima.
- Sanatorio, de Rebeca Khamlichi (Crossbooks, 2024). Escribe la autora que “una depresión es una guerra civil en la que tú eres el enemigo”, “un dolor que trae hambre atrasada”. Cuando asomó aquel dolor asesino, Rebeca Khamlichi se quiso suicidar. Del Infierno al Cielo, rollo Dante, pero con pastillas y psiquiátricos y magníficamente ilustrado. El libro escuece. Y eso es bueno.
- Edith Stein. Judía, filósofa, santa, de Irene Chikiar Bauer (Taurus, 2025). Mamotreto de casi 800 páginas sobre una de las mentes más brillantes del pasado siglo y una de las mujeres más interesantes de la historia de la humanidad, “una buscadora del sentido de la vida, con una gran ética y una entrega total a esa búsqueda”, asesinada por los nazis y copatrona de Europa. “Dove sarà Edith Stein? Dove sarà?”, cantaba Franco Battiato. Respuesta: amén de en su obra, en la de esta periodista argentina.
- Suturar la democracia, de Elsa Arnaiz (Rosita y Amparo, 2026). La autora se propuso que sus dos hijos no hereden “una democracia que funcione sólo en teoría” y, en el citado ensayo, analiza al paciente, que se halla en la UCI, y anima a construir “una nueva cultura política basada en la presencia, el cuidado y la coautoría democrática”. Un libro repleto de lucidez y audacia. Elsa Arnaiz se viene a Artículo14 en septiembre.

