España intenta no quedarse atrás en la carrera por el caza de sexta generación

Meses después del colapso del programa europeo, Madrid negocia con Berlín un proyecto bilateral mientras Defensa prepara un puente industrial de más de 1.000 millones

La ministra de Defensa, junto a su homólogo alemán en Berlín
La ministra de Defensa, junto a su homólogo alemán en Berlín
EFE/EPA/CLEMENS BILAN

Hace unos meses, el programa de defensa más ambicioso de Europa llegó a su fin. El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente francés Emmanuel Macron tomaron la decisión que Dassault Aviation y Airbus no podrían ponerse de acuerdo sobre quién debía liderar el desarrollo del caza de sexta generación destinado a reemplazar a partir de 2040 a los Eurofighter y Rafale. El programa, lanzado en 2017 por Merkel y Macron y al que España se sumó en 2019, tenía un coste estimado de 100.000 millones de euros. Su primer vuelo de prototipo, inicialmente previsto para 2027, ya había sido retrasado a 2029 antes de que el proyecto quedara definitivamente descartado.

El bloqueo que nadie supo resolver

El FCAS llevaba años paralizado por un conflicto de fondo entre los socios industriales. Dassault pretendía asumir el liderazgo en solitario del programa, mientras que Berlín insistía en que todas las empresas debían participar en igualdad de condiciones. No es la primera vez que Francia y Alemania tienen dificultades para colaborar en aviación militar: Dassault ya se salió en su momento del programa Eurofighter para desarrollar su propio avión, el Rafale, que se convirtió en el mayor competidor del caza europeo. Ese antecedente pesaba sobre el FCAS desde su nacimiento. La feria aeronáutica ILA de Berlín había generado expectativas de que los socios anunciaran algún tipo de acuerdo para reactivar el programa, pero esa salida nunca llegó.

Prototipo del programa FCAS, el proyecto de caza europeo que fue cancelado este mes de junio
Prototipo del programa FCAS, el proyecto de caza europeo que fue cancelado este mes de junio
Indra

El golpe para España y la posición de Robles

El fracaso tuvo consecuencias directas para España, que participaba a través de Indra en el desarrollo de sensores, inteligencia artificial y combate colaborativo, e ITP Aero en los motores. La ministra de Defensa, Margarita Robles, calificó el fracaso de “una mala noticia, muy preocupante para Europa y para la autonomía estratégica del continente” y apuntó directamente a la industria: “Se han antepuesto intereses económicos a los intereses de la seguridad y de la defensa de Europa”. Pese a ello, Robles se mostró determinada a buscar alternativas: “España necesita un avión de sexta generación, pero lo necesita Europa. Vamos a hacer todo lo posible para que este proyecto tenga otra vía”

La ministra de Defensa
La ministra de Defensa, Margarita Robles en la Feria Internacional de Defensa y Seguridad
Europa Press

Lo que dice Indra: una posición estratégica que no se pierde

Consultada por Artículo 14, Indra subrayó que, pese al fracaso del programa principal, España ha salido del FCAS con un activo estratégico de gran valor. Según la compañía, el programa internacional NGWS “ha permitido a España adquirir capacidades estratégicas y posicionarse como un actor relevante en futuros programas europeos”, destacando que el país ha ganado una posición destacada en tecnologías clave como la nube de combate, los sensores avanzados, herramientas de simulación y plataformas no tripuladas, “esenciales para cualquier sistema aéreo moderno”.

Indra apuntó además que las primeras fases del programa, centradas en comunicaciones avanzadas, ciberseguridad, edge computing e inteligencia artificial, “han generado un conocimiento de gran valor para la industria nacional”.

La compañía también destacó el programa SIAGEN como prueba del compromiso de España con el desarrollo nacional de soluciones para el combate colaborativo, señalando que “fortalece las capacidades de la industria nacional, acelera el desarrollo de tecnologías críticas y refuerza la soberanía tecnológica y la autonomía estratégica del país”.

Sede de Indra en Madrid.
Europa Press

España mira a Alemania

Representantes de los ministerios de Defensa de España y Alemania se reunieron recientemente para iniciar las conversaciones sobre un nuevo programa de combate aéreo bilateral, según publica El Economista. El nuevo proyecto partiría de la colaboración entre ambos países, aunque todavía no se han definido su estructura, el reparto de responsabilidades industriales ni las características del avión. Las conversaciones podrían prolongarse varios meses y el acuerdo podría anunciarse antes de final de año o demorarse hasta mediados de 2027.

El horizonte de 2040, fijado originalmente para la entrada en servicio del FCAS, vuelve a aparecer como objetivo para el nuevo proyecto. Las seis compañías españolas que encabezaban la participación nacional, Indra, Airbus, GMV, Sener, Oesía e ITP Aero, defendieron mantener esa fecha para evitar que la ruptura de la cooperación afectara a los desarrollos tecnológicos y a la continuidad industrial. España no contempla por ahora una alternativa bilateral más allá de Alemania, aunque si el proyecto avanza podría plantearse la incorporación de Suecia y de su industria, con Saab como posible actor.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el canciller alemán, Friedrich Merz
EFE/Pool Moncloa/Fernando Calvo

El plan puente: más de 1.000 millones para no perder el hilo

Mientras se concretan esos contactos, el Ministerio de Defensa trabaja en un plan nacional de tres años para mantener activos los desarrollos tecnológicos españoles iniciados en el marco del FCAS. La propuesta prevé nuevos contratos para sostener la actividad de la industria entre 2027 y 2029, con una bolsa de fondos que podría superar los 1.000 millones de euros. El precedente es el SIAGEN, que contempla contratos para Indra y Airbus por más de 700 millones de euros para preservar y madurar tecnologías vinculadas al sistema de combate aéreo.

La idea es que las empresas españolas continúen trabajando en las áreas que desarrollaban dentro del FCAS y puedan integrar esos avances en un eventual programa hispano-alemán. El riesgo es que una demora prolongada erosione el conocimiento técnico, la capacidad de los equipos de ingeniería y la posición de la industria española en las futuras negociaciones.

Sede del Ministerio de Defensa
Sede del Ministerio de Defensa
Ministerio de Defensa

Francia apuesta por su propio caza

Mientras España y Alemania tantean un nuevo camino conjunto, Francia ha reorganizado sus planes en solitario. París apuesta por acelerar la evolución del Rafale al estándar F5, conocido como Super Rafale, y preparar un nuevo avión de sexta generación denominado ACF, Avion de Combat du Futur. Según publica el diario francés Les Echos, Francia ha comprometido alrededor de 3.000 millones de euros en trabajos relacionados con el estándar F5, que incluirá nuevos sensores, un radar avanzado, sistemas de guerra electrónica y mayor integración de inteligencia artificial.

La ruptura del FCAS dejó también en el aire a varios países que habían mostrado interés en sumarse al programa. Bélgica había entrado como observador en 2024, India anunció ese mismo año su posible incorporación y Suecia valoraba unirse como alternativa a desarrollar su propio caza. Todos ellos han tenido que replantear su hoja de ruta en la carrera por la sexta generación.

Europa se encuentra así en una fase de transición en la que cada potencia busca preservar sus capacidades industriales y tecnológicas mientras tantea nuevas alianzas. El reto para España será convertir los contactos con Berlín en un acuerdo sólido que permita mantener el horizonte de 2040 y no desperdiciar el conocimiento acumulado durante años de trabajo en el FCAS.