Cabo primera Prieto: “Cuando yo entré tenías que ser más dura y más fuerte para demostrar tu valía”

Patricia ingresó en el Ejército del Aire en 1998 y casi tres décadas después reconoce que para ella es un orgullo salir con el uniforme

La cabo primera Patricia Prieto Carrasco junto a uno de los cazas F-18 del Ala 12 en la Base Aérea de Torrejón.
La cabo primera Patricia Prieto Carrasco junto a uno de los cazas F-18 del Ala 12 en la Base Aérea de Torrejón.
Cedida

La cabo primera Patricia Prieto Carrasco lleva más de dos décadas en el Ejército del Aire y del Espacio. Entró en 1998, cuando solo había dos mujeres en su unidad de policía aérea y los alojamientos femeninos estaban más lejos que los de sus compañeros. Hoy, desde su destino en el Ala 12 de la Base Aérea de Torrejón, gestiona el personal de una de las unidades más operativas del Ejército del Aire y mira atrás con orgullo. Artículo 14 habló con ella sobre sus inicios, su participación en la misión Paznic en Rumanía y lo que significa haber desfilado varias veces el 12 de octubre ante el Rey.

¿Cómo fueron sus inicios en las Fuerzas Armadas?

Intenté acceder a la Academia Básica de Suboficiales pero no pasé las pruebas, así que opté por tropa. Aprobé e hice el periodo de instrucción en Zaragoza y al terminar me destinaron a la Policía Aérea en el cuartelamiento de Getafe. Los inicios fueron duros, éramos muy pocas mujeres, solo una compañera y yo en la policía. Pero nunca tuve ningún problema serio, me cuidaron y me trataron muy bien. Siempre hay alguien que desentona con algún comentario, pero nada grave.

La cabo primera Patricia Prieto Carrasco durante su jornada de trabajo en la Base Aérea de Torrejón.
Cedida

¿Cómo fue esa etapa siendo de las pocas mujeres en la unidad?

Con 20 o 22 años te enfrentas a ese mundo de golpe. Lo más complicado no era el trato, sino la logística: los alojamientos de las mujeres estaban en otro sitio, más lejos, los baños, el vestuario, pero poco a poco todo se fue adaptando, más que nada porque el Ejército también tenía que adaptarse a que la mujer empezara a entrar. Pero no tengo un mal recuerdo de esos inicios. Fueron duros y fueron bonitos al mismo tiempo, trabajé mucho con mis compañeros, echamos muchas horas y lo pasé muy bien.

¿Cómo ha sido su trayectoria desde entonces?

Después de Getafe pasé al Cuartel General del Jefe del Estado Mayor del Aire, donde estuve en la policía, luego en la oficina administrativa y después en el área económica, que es donde más he disfrutado porque soy más de números que de letras. También compaginé el trabajo con un grado superior de administración y finanzas que estudié por las tardes, como cualquier persona que trabaja y estudia a la vez. Luego estuve cuatro años en el gabinete del Jefe del Estado Mayor del Aire, donde más he aprendido porque tienes contacto con muchas unidades y ves el Ejército por dentro y por fuera. Ahora estoy en el Ala 12, en la oficina de personal, gestionando todo lo que los militares de la unidad necesitan: vacantes, compromisos, bajas, nacimientos, vacaciones, todo lo que tenga una tramitación administrativa.

Patricia Prieto Carrasco con el uniforme de gala del Ejército del Aire y del Espacio.
Cedida

¿Cómo fue su experiencia en la misión Paznic en Rumanía?

Fui en 2004 y estaba en la jefatura, en la secretaría. Mi trabajo era gestionar todo lo que el destacamento necesitaba: si alguien se ponía enfermo y había que repatriarlo, si al avión le faltaba algún material, todo se gestionaba desde ahí. Es papeleo puro y duro, pero necesario, porque sin ese papel no se mueve nada. Todo se hacía desde Rumanía, con las aplicaciones y los canales correspondientes según si era confidencial o no. Mi contacto era más hacia España que con los militares de otros países, aunque una vez sí colaboramos con el Ejército rumano para un acto que tenían y fue muy bien.

¿Cómo ha vivido la evolución de la mujer en las Fuerzas Armadas desde que ingresó?

Ha cambiado muchísimo. Cuando yo entré éramos dos chicas en la policía y ahora ya hay muchas mujeres y es una cosa completamente normal. Lo que sí me gustaría es que nos trataran igual, sin diferencias. Yo soy igual que el cabo primero que está sentado a mi lado y no me gusta que me traten diferente por ser mujer, ni para bien ni para mal. Cuando yo entré tenías que ser más dura y más fuerte que un hombre para demostrar tu valía, porque algunos superiores mayores llevaban toda la vida viendo solo hombres y les chirriaba que de repente hubiera una mujer. Ahora ya hay coronelas, generales, mujeres que mandan y que son capaces muchas veces igual o mejor que un hombre. Y eso no es porque seamos mujeres, sino porque valemos igual que ellos. Ahora ya vale el que vale, independientemente del sexo. Y eso sí que ha cambiado mucho.

La cabo primera Patricia Prieto Carrasco junto a su hijo
Cedida

¿Qué mensaje le daría a una joven que esté pensando en incorporarse a las Fuerzas Armadas?

Primero que estudie, que se saque una titulación, porque muchos jóvenes entran muy pronto, tienen un sueldo y se acomodan. Y segundo, que le tiene que gustar de verdad, que no entre al Ejército solo por tener un trabajo, porque muchas veces sacrificas muchas cosas y eso se nota. Cuando algo te gusta, no te pesa hacerlo. A mí me gusta mucho mi trabajo y me enorgullece salir con el uniforme. Que sea vocación, que lo disfruten, porque si no, no van a poder con ello.

¿Ha participado en el desfile del 12 de octubre?

Sí, unas cuantas veces, en el desfile terrestre. Los ensayos son muy duros, puedes llegar a recorrer 17 kilómetros al día ensayando para que todo quede bien, con el alma encima, con calor, con frío, con lluvia. Pero la satisfacción que te da ese cariño de la gente cuando pasas desfilando es de las cosas más bonitas que he vivido en el Ejército. Antes casi no teníamos contacto con la sociedad y ahora cada vez más. Y yo me alegro mucho de que nuestra función se vea reflejada en la gente, de que nos vean y nos apoyen.

TAGS DE ESTA NOTICIA