Cuando el pasado 23 de enero Czechoslovak Group (CSG) se disparó un 30 % en su debut bursátil en Ámsterdam, el foco no solo se centró en los blindados y la munición. Por primera vez, el ascenso de una empresa armamentística europea venía acompañado del nombre de una mujer en el centro operativo: Alena Kozáková, la directiva que autoriza contrataciones, turnos y aperturas de planta en el mayor fabricante europeo de munición de pequeño calibre.
Kozáková no dirige el área técnica ni la financiera. Lidera recursos humanos, pero en un sector tensionado por contratos de entrega cerrados, su departamento ha dejado de ser un engranaje de soporte. Es el punto de control desde el que se garantiza la continuidad de una cadena industrial que produce sin pausa para varios gobiernos europeos. CSG no puede detener una línea, y ese margen depende hoy de las decisiones internas que pasan por su firma.

Minoría femenina
Ese nivel de poder sigue siendo poco habitual. Según un análisis publicado a finales de 2025, solo el 11,2 % de los puestos ejecutivos de primer nivel en defensa tecnológica en Europa están ocupados por mujeres. Y la base de relevo es reducida: apenas el 23 % de las nuevas contrataciones en los sectores de defensa, espacio, seguridad y aeronáutica son mujeres, según PwC para TEDAE. El desequilibrio sigue siendo estructural.
Aun así, las que llegan a la cúpula lo hacen cada vez más desde posiciones con impacto directo en producción, ingeniería o cadena de suministro. Es el caso de Yannick Assouad, vicepresidenta ejecutiva de Aviónica y miembro del comité ejecutivo de Thales.
Poder en el núcleo tecnológico

Assouad dirige una de las divisiones con mayor incidencia tecnológica de Thales, proveedor de referencia para gobiernos europeos. Ingeniera aeroespacial, con carrera previa en Zodiac Aerospace y Airbus, coordina más de 7.000 empleados y gestiona una cartera de 1.800 millones de euros en ingresos anuales.
En este momento, la aviación militar no es una división más. Es un nodo crítico para los cazas Rafale, los helicópteros del Ejército francés y una red creciente de drones de combate. Assouad no está al frente de un área de apoyo: lidera una arquitectura estratégica. Y sus decisiones condicionan no solo márgenes, sino calendarios de entrega supervisados directamente por ministerios de Defensa.
La española en el tablero

En España, otra mujer ha tomado el control de una empresa clave para la soberanía tecnológica europea. Ana María Molina, consejera delegada de Hisdesat Servicios Estratégicos, dirige la operadora de satélites gubernamentales participada por Indra. Bajo su gestión se ha cerrado el contrato para el lanzamiento de Spainsat NG, el satélite más avanzado del sistema español de defensa, y se ha consolidado la posición de España en el programa europeo Govsatcom.
Molina es ingeniera de telecomunicaciones y proviene de General Dynamics Santa Bárbara. Su perfil cruza dos territorios raramente conectados: defensa terrestre y gobernanza espacial. Desde 2025, su papel en Hisdesat forma parte del perímetro estratégico de Indra y la sitúa como una interlocutora directa ante los ministerios de Defensa y las agencias espaciales europeas.
Recursos laborales en el centro del rearme

El cuarto nombre propio es el de Vera Saal, responsable de trabajo y miembro del consejo de dirección de Rheinmetall AG, uno de los mayores fabricantes de blindados, artillería y sistemas de defensa electrónica del continente.
Su incorporación al órgano de gobierno en 2024 marcó un cambio relevante: la función laboral dejó de estar en un segundo plano. Con 30.000 empleados, fábricas nuevas en Alemania, Hungría y Lituania, y contratos multianuales con varios gobiernos, el éxito industrial del grupo ya no depende solo de tecnología. Depende de turnos, salarios y convenios que permitan sostener la producción bajo presión. Esa estabilidad es ahora un factor estratégico, y Saal la gestiona desde el núcleo de poder directivo.
Segundo anillo: la siguiente capa de mando
Más allá de estos cuatro perfiles, empieza a consolidarse una segunda línea operativa de mujeres con capacidad de decisión en defensa, sobre todo en áreas como contratación pública, logística, ingeniería de sistemas o ciberseguridad. Isabelle Alfano en Airbus Defence and Space o Marie-Laure Bourgeois en MBDA ya asumen competencias industriales relevantes dentro de estructuras históricamente dominadas por hombres.
El punto de inflexión no ha sido discursivo. Ha sido operativo. Desde 2022, el gasto militar europeo ha aumentado más de un 30%. El presupuesto dejó de ser el límite. Ahora lo son los cuellos de botella logísticos, la escasez de personal cualificado y la fragmentación industrial. En ese margen, donde se decide si Europa puede cumplir con sus propios planes de rearme, es donde estas mujeres concentran su poder.
