Defensa fija como objetivo alcanzar 127.500 militares en servicio activo en 2029

Militares alertan de que salarios bajos y salidas obligatorias provocan abandonos pese al aumento de vacantes en las Fuerzas Armadas españolas sin mejorar las condiciones laborales

Visita el Centro de Formación de Tropa nº 2 (CEFOT 2) en el Acuartelamiento “Camposoto” San Fernando, Cádiz. Foto: Iñaki Gómez/MDE

En plena apuesta del Gobierno por reforzar la presencia militar española en misiones internacionales, el Ministerio de Defensa ha anunciado su objetivo de alcanzar los 127.500 militares en servicio activo en 2029 dentro de las Fuerzas Armadas. La ministra Margarita Robles enmarca este incremento en un contexto de mayores compromisos exteriores, desde Ucrania y Oriente Próximo hasta el refuerzo del flanco norte de la OTAN. Para ello, la Oferta de Empleo Público de 2026 contempla 11.913 nuevas plazas, casi el doble de las ofertadas de 2017.

El plan del Ministerio de Defensa se basa en el Planteamiento de la Defensa aprobado por el JEMAD, dentro del Objetivo de Capacidades Militares. De todas las plazas previstas para 2026, 2.863 están destinadas a oficiales y suboficiales, mientras que 9.050 corresponde a tropa y marinería, repartidas en dos ciclos de ingreso. Defensa sostiene que esta política permite cubrir más del 100% de las bajas anuales.

Visita la Base Cerro Muriano en Córdoba. Foto: Iñaki Gómez

Sin embargo, muchos cuestionan que este aumento de plazas se traduzca en más efectivos reales. Señalan que los datos oficiales muestran una realidad distinta. Según el Boletín Oficial del Estado, en 2026 se han perdido 823 militares respecto al año anterior. Además, entre 2023 y 2025 la pérdida acumulada supera los 1.300 efectivos.

Marco Antonio, cabo primero, explica que el problema no es cuántas plazas se convocan, sino cuántos militares deciden quedarse. A su juicio, “da igual sacar miles de plazas si luego no se retiene al personal”. Según comenta, muchos aspirantes abandonan durante la formación o tras conocer las condiciones reales del servicio.

Entre las causas del abandono, se señalan los salarios, la falta de una carrera profesional clara y la salida obligatoria de la tropa a los 45 años. Estas condiciones generan incertidumbre y hacen que muchos militares busquen otras opciones laborales más estables, incluso dentro del propio sector público.

Esmeralda, en una operación especial
Ministerio de Defensa

Además, las asociaciones recuerdan que la pérdida de efectivos no solo afecta al número de militares disponibles, sino también a la experiencia acumulada dentro de las unidades. La salida de personal formado obliga a reiniciar constantemente los procesos de instrucción, como el consiguiente impacto en tiempo y recursos. A esto se suma la dificultad de cubrir determinados destinos especializados, donde se requiere preparación técnica y años de servicio.

Desde Defensa se insiste en que el aumento de efectivos es necesario para cubrir nuevas necesidades, como la ciberdefensa, los nuevos ámbitos del Ejército del Aire y del Espacio o el refuerzo de estructuras de mando en organizaciones internacionales como la OTAN o la Unión Europea.

No obstante, las asociaciones consideran que estas nuevas exigencias chocan notoriamente con una realidad interna marcada por la falta de estabilidad. Reclaman un cambio de enfoque que vaya más allá de aumentar plazas y apueste por mejorar las condiciones laborales, reforzar la carrera militar y evitar la pérdida constante de personal formado y con alta experiencia.

El debate sigue abierto. Mientras el Ministerio destaca el esfuerzo por incrementar las vacantes, los datos oficiales reflejan una pérdida continua de efectivos. Una situación que plantea una pregunta clave: si el modelo actual es suficiente para garantizar unas Fuerzas Armadas estables y atractivas a largo plazo.