La industria de defensa española ha entrado en un momento de aceleración sin precedentes. Tras la aprobación en abril de 2025 del Plan Industrial y Tecnológico de la Seguridad y Defensa (PITSD), el valor inicial de los programas ha alcanzado los 94.000 millones de euros, una cifra que prácticamente dobla los 50.000 millones registrados apenas un año antes.
Este aumento del gasto refleja una profunda reestructuración de la estrategia nacional. El Ministerio de Defensa actualmente cuenta con 79 programas activos, repartidos entre la modernización de equipos existentes y la adquisición de nuevos elementos tecnológicos. Según un informe presentado por Infodefensa, se encuentran programas terrestres, navales, aeroespaciales y programas de sistemas y comunicación.
En el catálogo figuran grandes empresas que se encargarán de ejecutar los planes. Entre ellas se encuentran firmas de renombre como Indra, Navantia y Airbus, que lideran el mayor número de proyectos.
El nuevo Obús de Cadenas (ATP-C)
Una de las grandes inversiones ha sido en la renovación de la artillería pesada. Tras la aprobación del Consejo de Ministros el pasado 1 de julio de 2025, se ha puesto en marcha la adquisición del Sistema de Obús Autopropulsado de Cadenas (ATP-C), un programa ambicioso con una inversión de 4.554 millones de euros. El proyecto estará dirigido por una UTE integrada por Indra y EM&E.

Este sistema prevé modernizar seis Grupos de Artillería del Ejército de Tierra y el Grupo de Artillería de Desembarco de la Infantería de Marina. En los cuales se encuentran: 128 unidades de obuses autopropulsados, 128 vehículos de municionamiento, 59 puestos de mando móviles, 21 vehículos de recuperación y 7 vehículos de mantenimiento.
Modernización del aire: nuevos helicópteros H145M

Este helicóptero se convertirá en la aeronave de referencia para la instrucción y el entrenamiento de los futuros pilotos en la Academia de Aviación del Ejército. Asimismo, el H145M supera al actual EC135 en capacidad de carga y autonomía, con la ventaja estratégica de ofrecer un menor coste de operación por hora de vuelo.
El gigante A400M refuerza su despliegue
El programa del avión de carga pesada A400M es uno de los más ambiciosos y costosos. Cuenta con un presupuesto total de 6.578,93 millones de euros. Este proyecto, liderado industrialmente por Airbus, no es solo una iniciativa nacional, sino también un pilar de la cooperación internacional en el que España trabaja de la mano con Alemania, Francia, Gran Bretaña, Turquía, Bélgica y Luxemburgo.

La obtención de estas 27 unidades otorga a España una flexibilidad total para misiones de despliegue rápido. Esta aeronave permite el reabastecimiento en vuelo, lo cual es beneficioso para misiones a largas distancias.
El programa S-80
El PITSD ha reafirmado su apuesta por el arma submarina española. Este proyecto, liderado por el astillero público Navantia, sitúa a España con la capacidad de diseñar y construir sus propios sumergibles diésel-eléctricos de última generación. El programa de los submarinos S-80 tiene una inversión inicial de 4.339,28 millones de euros. La primera entrega se realizó en 2023; se espera que la última se dé en 2030.

Gracias a sus sistemas avanzados, los S-80 pueden permanecer sumergidos durante periodos más largos, una ventaja para la guerra submarina moderna. De igual manera, estos buques cuentan con lanzadores de torpedos, minas y misiles antibuque.
Digitalización en el campo de batalla
Bajo el ambicioso plan Mando, Control y Comunicaciones (MC3), el Consejo de Ministros aprobó el pasado 10 de junio de 2025 una inversión de 950 millones de euros destinada a modernizar y unificar los sistemas de comunicación del Ejército de Tierra y de la Infantería de Marina. La base de este plan es el Proyecto Zeus, una iniciativa que busca unir a todas las FFAA. Este programa estará ejecutado por los gigantes tecnológicos Indra y Telefónica.

El objetivo inicial se centra en lograr que todas las unidades operen bajo un único sistema compartido, lo que contribuirá a una mejor comunicación entre los diferentes cuerpos. El contrato incluye la adquisición de estaciones de transmisión de última generación y de sistemas de cifrado avanzados para proteger la información crítica en combate.
