La experta

Lena Georgeault, experta en relaciones internacionales: “Hay riesgo de que el conflicto se amplíe a otros países”

La experta en relaciones internacionales, Lena Georgeault, analiza en Artículo14 las consecuencias de una escalada militar en Oriente Medio y el futuro inmediato de Irán: "Las transiciones no se improvisan bajo fuego"

La experta
La experta Lena Georgeault responde a las preguntas de Artículo14

La escalada entre Estados Unidos e Irán ha dejado de ser un intercambio limitado de golpes. A los ataques estadounidenses contra objetivos iraníes le ha seguido una respuesta directa del régimen de los ayatolás que ya no se limita solamente al fuego cruzado contra Washington o Tel Aviv, sino que amenaza con arrastrar a otras potencias con presencia militar en la región.

Para Lena Georgeault, directora del Grado de Relaciones Internacionales en la Universidad Villanueva, la consecuencia más inmediata es el “riesgo de ampliación del conflicto a otros Estados”. Londres y París ya mantienen presencia militar y acuerdos de cooperación en la región y podrían reforzar la defensa de sus bases o facilitar apoyo logístico a Washington si vuelven a ser atacados.

Aunque España se queda de momento sola en su intento de defender el derecho internacional y ya ha adelantado que “no prestará sus bases” para atacar contra Irán, el resto del mundo se arma hasta los dientes. El régimen iraní, aunque “descabezado y muy debilitado”, no está del todo muerto, advierte Georgeault, que en conversación con este periódico analiza el futuro inmediato de Irán y la dificultad de hacer una transición “bajo las bombas”. 

Un soldador trabaja este lunes, en las ruinas de un edificio destruido en el este de Teherán
Efe

– ¿Qué consecuencias puede tener la escalada en Oriente Medio y ese cruce de ataques entre Estados Unidos y el régimen de los ayatolás?

– A nivel global, el impacto más inmediato de estos ataques es el riesgo de ampliación del conflicto a otros Estados: Irán ha respondido golpeando no sólo objetivos israelíes y bases estadounidenses, sino también instalaciones y fuerzas británicas y francesas en el Golfo. Londres, París y Berlín advierten que están dispuestos a participar en la defensa de sus intereses y de aliados regionales.

Francia y Reino Unido mantienen presencia militar y acuerdos de cooperación en el Golfo (bases, despliegues navales, misiones de entrenamiento). Podrían permitir el uso de bases por EE UU, reforzar sistemas de defensa aérea, protección de bases y escolta naval, especialmente si sus instalaciones o personal vuelven a ser atacados.

Interceptación de un misil iraní por parte de la Cúpula de Hierro sobre la Bahía de Haifa, Israel, este domingo.
EFE/ Atef Safadi

– ¿Hay alguna consecuencia en concreto que ya estemos notando desde Euopa o sigue siendo un conflicto que nos queda “muy lejos”?

– Lo que notaremos desde Europa será la presión al alza sobre los mercados energéticos. Cerca del 20 % del petróleo mundial transita por el estrecho de Ormuz, y el caos en la región, sumado a ataques a buques y rutas marítimas, eleva la prima de riesgo y empuja los precios del crudo. Teniendo en cuenta el interés de Europa en la estabilidad del estrecho de Ormuz, podría contemplar un refuerzo de misiones navales para proteger el tráfico comercial y energético.

– ¿Es suficiente para cambiar el régimen de Irán haber terminado con su líder supremo?

El régimen está descabezado y muy debilitado, pero aún no ha caído. Estados Unidos ha insinuado que, una vez cesen los bombardeos, correspondería a los iraníes “hacerse con el gobierno”. El problema es que las transiciones no se improvisan bajo fuego. Décadas de represión y ausencia de pluralismo político dificultan la existencia de una oposición estructurada, con liderazgo visible y capacidad organizativa inmediata dentro del país.

Irán
El líder supremo de Irán Ali Jamenei.
Efe/JKiloyCuarto

– ¿Suena ya algún nombre para poder sustituir la figura de Al Jamenei?

– El nombre de Reza Pahlavi circula en ciertos círculos, pero plantea interrogantes de legitimidad: es el hijo del Shah, vive en el exilio desde hace décadas y su eventual retorno podría percibirse como una solución promovida desde el exterior. Además, aunque muchos manifestantes han salido a la calle pese a una represión extremadamente dura, no debe subestimarse que una parte de la población sigue respaldando al régimen.

Incluso los iraníes que estos meses han arriesgado la vida juntos para protestar contra los ayatolás podrían discrepar sobre el futuro del país. Si el aparato coercitivo se fragmenta, el riesgo de enfrentamientos entre facciones o incluso de violencia interna no es descartable.