Indra acaba de dar uno de los pasos más ambiciosos de su historia reciente en el sector de la defensa. La compañía española ha cerrado un acuerdo estratégico con el gigante emiratí Edge para crear una empresa conjunta que permitirá fabricar en España una nueva generación de sistemas militares avanzados. Entre ellos, drones kamikaze y armas inteligentes. La cartera potencial de pedidos ronda los 2.000 millones de euros al año. Una cifra sorprendente.
El movimiento consolida a Indra como uno de los actores clave en la nueva carrera europea por la autonomía militar, en un contexto marcado por el aumento del gasto en defensa y por la necesidad de reducir la dependencia de proveedores externos.
Una alianza internacional con base en España
La nueva empresa de Indra y Edge es el resultado del principio de acuerdo alcanzado por ambas compañías durante el Dubai Airshow del pasado noviembre. Ahora, ese pacto se concreta en una sociedad que se instalará en territorio español y que deberá ser aprobada por los consejos de administración de ambos grupos.
Desde su sede en España, Indra y Edge se encargarán del desarrollo, producción y soporte durante todo el ciclo de vida de municiones merodeadoras —conocidas popularmente como drones kamikaze— y de armas inteligentes destinadas a los programas de defensa españoles y europeos. Se trata de una apuesta directa por tecnologías que se han convertido en decisivas en los conflictos modernos.

El despliegue industrial de Indra será uno de los pilares de este proyecto. Los drones kamikaze se fabricarán en una nueva planta que la compañía levantará en Villadangos de Páramo, en León, dedicada específicamente a la producción de drones. La inversión prevista ronda los 20 millones de euros y el centro dará empleo a unas 200 personas cuando alcance su plena capacidad.
Además, Indra abrirá en Valladolid una nueva planta especializada en la fabricación de micromotores para drones. Una tecnología clave para el rendimiento y la autonomía de estos sistemas. Esta instalación se suma a la estrategia de la empresa de reforzar su control sobre componentes críticos. Especialmente, tras la compra el pasado verano de la división de drones de Aertec.
Soberanía europea y respuesta rápida a la demanda
Uno de los grandes argumentos del proyecto es la soberanía industrial. Con esta iniciativa, Indra garantiza que la fabricación de estos sistemas de defensa se realizará en España y, por extensión, en la Unión Europea. Eso permite cumplir con los requisitos de autonomía estratégica que exigen tanto Bruselas como los principales gobiernos europeos.
Para Indra, este punto es tan importante como el negocio. Producir en suelo europeo facilita además un acceso mucho más rápido a los equipos en un contexto de fuerte demanda, marcado por la guerra en Ucrania y por el rearme de muchos países del continente.

Las municiones merodeadoras, el corazón de este acuerdo de Indra, son uno de los segmentos con mayor crecimiento dentro de la industria de defensa. Estos drones pueden sobrevolar una zona durante largos periodos antes de atacar un objetivo, combinando funciones de vigilancia y de ataque en un solo sistema.
Para el grupo emiratí Edge, la alianza con Indra también tiene un valor estratégico enorme. Su consejero delegado, Hamad Al Marar, explicó en Expansión que esta empresa conjunta marca un paso decisivo en la expansión de la compañía en Europa, al permitirle fabricar munición merodeadora directamente en territorio comunitario.


