“El aumento de plazas no resuelve la falta de militares en las Fuerzas Armadas”

Militares dudan de que la convocatoria de tropa y marinería se complete, mientras Sánchez plantea enviar tropas a Ucrania y Palestina en nuevos escenarios internacionales

Tropa y Marinería española durante una misión. Ministerio de Defensa. Iván Jiménez

El Ministerio de Defensa ha anunciado una nueva convocatoria de 4.527 plazas de tropa y marinería para el primer ciclo de 2026, un aumento que mantiene la tendencia de los últimos años. Sin embargo, este incremento no despeja las dudas sobre si el problema real de las Fuerzas Armadas españolas es la falta de plazas o, por el contrario, la falta de atractivo de la carrera militar en su conjunto, especialmente en un contexto internacional cada vez más exigente.

Según los datos facilitados por representantes del colectivo de tropa y marinería, el aumento real de esta convocatoria es de solo 85 plazas más respecto a ciclos anteriores. “Estamos hablando de 85 plazas adicionales frente a una necesidad que puede rondar los 20.000 efectivos”, explica el cabo primero Marco Antonio, quien califica el incremento como algo muy alejado de la realidad de las unidades. Desde la Asociación de Tropa y Marinería española, se advierte de lo siguiente: sacar más plazas no implica automáticamente cubrirlas. 

La publicación de estas plazas coincide con un momento de alta tensión geopolítica, en el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha manifestado su intención de buscar apoyo parlamentario para reforzar la presencia militar española en misiones internacionales, incluyendo posibles despliegues en Ucrania y Palestina. Un escenario que, según distintas voces dentro del ámbito militar, exige no solo compromisos políticos, sino también un ejército suficientemente nutrido y sostenible.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez (d), y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, estrechan sus manos al término de la rueda de prensa que ofrecieron después de firmar el “Acuerdo de Cooperación en materia de Seguridad entre España y Ucrania” este lunes en el palacio de La Moncloa en Madrid.
EFE/ Chema Moya

“Si el Gobierno abre nuevos escenarios de despliegue, la pregunta es de dónde van a salir los militares“, advierte Marco Antonio. Recuerda que cada misión exterior implica no solo a los efectivos desplegados, sino también un amplio apoyo logístico, unidades de relevo, personal en preparación y otros en descanso. “Las mismas unidades están rotando constantemente y eso genera un desgaste enorme”, señala.

Desde el ámbito asociativo también se critica el incumplimiento de los anuncios económicos realizados por el Ejecutivo. El cabo primero asegura que los más de 600 millones de euros anunciados para retribuciones y aumento de plantillas no se han traducido en mejoras tangibles. “No se nos ha informado de forma clara en qué se ha invertido ese dinero y, desde luego, no ha servido para reforzar las plantillas”, afirma.

Ejército de España - Sociedad
El presidente Pedro Sánchez durante su viaje a Mali visitando al contingente militar en África Occidental
EFE

A su vez, Defensa ha puesto el foco en la captación de nuevos perfiles técnicos, una necesidad que el propio Ejército reconoce. Según explica Marco Antonio, hasta ahora muchas especialidades se cubrían mediante cambios internos de personal que alcanzaba el compromiso de larga duración. “Ese sistema ya no es suficiente. Hay perfiles técnicos que no se pueden cubrir solo con cambios internos, por lo que hay que abrir el acceso a gente de nuevo ingreso, como se hacía hace años”

Para los militares, el problema de fondo sigue siendo el mismo: las Fuerzas Armadas no resultan atractivas a largo plazo. Los bajos salarios, la falta de una carrera profesional clara y la salida obligatoria a los 45 años provocan abandonos tempranos, incluso durante la fase de formación. “Da igual que se convoquen 5.000 plazas. Si las condiciones no cambian, la gente se va”, resume el cabo primero.

Así, mientras el Gobierno proyecta una mayor presencia internacional, desde dentro de las Fuerzas Armadas se altera de que sin un esfuerzo real y estructural de personal, el modelo actual corre riesgo de convertirse en un “quiero y no puedo” sostenido a base de sobrecargar siempre a las mismas unidades.