La hija de Marisa Porcel se niega a abandonar su chalet subastado por Hacienda y desata una guerra judicial

El conflicto por el chalet de Las Rozas escala en los tribunales: contratos de alquiler y un propietario que no logra recuperar la vivienda

Marisa Porcel - Culturas
Una fotografía de archivo de Marisa Porcel.
EFE

La historia de la hija de Marisa Porcel ha dejado de ser solo un asunto de herencia para convertirse en un conflicto judicial largo, complejo y cada vez más tenso. En el centro del caso está un chalet de Las Rozas que fue subastado por Hacienda para cubrir una deuda tributaria vinculada al patrimonio de la actriz, fallecida en 2018, y que hoy sigue sin estar en posesión efectiva de su actual propietario.

Según la versión del comprador y de su defensa, recogida en exclusiva por La Razón , la hija de Marisa Porcel continúa en el inmueble pese al cambio de titularidad. Eso ha desencadenado una batalla de recursos, impugnaciones y alegaciones que mantiene bloqueado el uso de la vivienda. El resultado práctico es una situación enquistada: quien compró el chalet asegura que no puede entrar a vivir en una casa que, registralmente, es suya.

El caso ha ido creciendo con el paso del tiempo por la mezcla de elementos que lo rodean: una subasta derivada de deudas con la Agencia Tributaria, contratos de arrendamiento discutidos en sede judicial, acusaciones de posible falsedad documental por parte de la defensa del propietario y una salida extrajudicial fallida que no llegó a prosperar.

El origen del conflicto: deuda, herencia y subasta

La raíz del litigio está en la herencia de Marisa Porcel, recordada por su trayectoria en televisión y por personajes populares como Pepa en Escenas de matrimonio. Tras su fallecimiento, salió a la luz la existencia de una importante deuda con Hacienda y el chalet familiar de Las Rozas quedó dentro del procedimiento para responder a ese pasivo.

Ese inmueble, principal activo patrimonial, terminó en subasta y fue adjudicado a un tercero por unos 600.000 euros. Posteriormente, ese adjudicatario lo vendió a otro particular, que es quien ahora reclama la posesión de la vivienda. Desde entonces, el caso de la hija de Marisa Porcel se ha desplazado del terreno administrativo al judicial.

La hija de Marisa Porcel se niega abandonar su chalet subastado por Hacienda y desata una guerra judicial
Pepa y Avelino en ‘Escenas de matrimonio’.
Telecinco

La clave está en que la transmisión de la propiedad sí se produjo, pero la entrega efectiva del inmueble no se ha materializado. Ahí nace el conflicto que hoy centra el procedimiento.

La posesión del chalet, bloqueada por los recursos

La defensa del nuevo propietario sostiene que ha activado todas las vías legales posibles para recuperar la casa, pero que el proceso se ha ido retrasando por la acumulación de incidentes procesales. Según esa versión, la hija de Marisa Porcel ha mantenido una estrategia basada en recursos, nulidades e impugnaciones que prolongan cada fase del litigio.

Ese punto es importante porque explica por qué el caso se ha alargado más de lo que muchos esperarían en un conflicto de posesión. La parte reclamante insiste en que no se trata de falta de instrumentos jurídicos, sino de la dificultad práctica que generan los sucesivos escritos y controversias procesales.

Mientras tanto, el comprador asegura que continúa viviendo de alquiler con su familia, sin poder disfrutar de la vivienda que adquirió. Ese perjuicio económico y personal es uno de los argumentos que su defensa subraya para reclamar una resolución más rápida.

Los contratos de arrendamiento, el núcleo de la batalla legal

El principal frente jurídico gira en torno a los títulos que, según la parte ocupante, justificarían la permanencia en el inmueble. La hija de Marisa Porcel habría alegado la existencia de contratos de arrendamiento que, en su planteamiento, le permitirían seguir en la vivienda.

Sin embargo, la defensa del propietario cuestiona la validez y oponibilidad de esos documentos frente al nuevo titular. En concreto, sostiene que primero se aportó un contrato referido solo a una parte de la finca —una habitación y zona de garaje—, y que ese planteamiento fue rechazado judicialmente para los efectos pretendidos.

La hija de Marisa Porcel se niega abandonar su chalet subastado por Hacienda y desata una guerra judicial
Marisa Porcel en ‘Escenas de matrimonio’.
Telecinco

Después, según la versión del despacho que representa al comprador recogida por La Razón en exclusiva, apareció un segundo documento o anexo que ampliaría el arrendamiento al conjunto de la vivienda. Es precisamente esa secuencia, y el momento en que cada documento fue aportado, lo que ha disparado las sospechas de la parte reclamante y ha endurecido el litigio.

Conviene subrayar que esas acusaciones forman parte de la estrategia procesal del propietario y que será el juzgado quien determine la validez de los contratos y el alcance jurídico de la documentación presentada en el caso de la hija de Marisa Porcel.

Por qué no es un desahucio exprés y qué puede pasar ahora

Otro elemento que explica la duración del procedimiento es la vía procesal. La defensa del comprador remarca que este asunto no se tramita como un desahucio exprés clásico, sino como un lanzamiento vinculado a la adjudicación de un inmueble procedente de una subasta derivada de ejecución por deudas tributarias.

Esa diferencia técnica cambia tiempos y márgenes de maniobra. En la práctica, significa más complejidad y más opciones de incidencia procesal. Y eso ha convertido el conflicto de la hija de Marisa Porcel en una guerra judicial de alta intensidad, con plazos menos previsibles de lo que cabría esperar en otro tipo de ocupación.

Según la parte reclamante, antes de llegar a este punto se intentó una solución pactada mediante compensación económica, pero no hubo acuerdo. El procedimiento sigue abierto y el desenlace depende ahora de lo que resuelva el juzgado sobre los títulos alegados, la situación posesoria y las posibles consecuencias económicas futuras, incluidas costas e intereses.

El caso, además, mantiene una dimensión pública evidente por la figura de Marisa Porcel y por el contraste entre la compraventa formalmente cerrada y la imposibilidad de uso efectivo de la vivienda. A día de hoy, la hija sigue siendo el eje de una disputa que mezcla herencia, deuda fiscal, propiedad y una batalla procesal que todavía no tiene final.

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