El euro fuerte amenaza con comerse casi cinco puntos de rentabilidad al invertir en Estados Unidos

El euro se mueve en la zona de 1,20 dólares mientras los inversores europeos revisan su exposición a Wall Street

Invertir en Apple, Microsoft, Nvidia, Amazon o Tesla desde Europa vuelve a dejar a muchos inversores con menos rentabilidad de la esperada justo cuando el euro amenaza con seguir fortaleciéndose. En el último año, la moneda única se ha apreciado un 14,7% frente al dólar y solo en lo que va de 2026 suma otro 1,48%. El movimiento no es nuevo, pero el nivel desde el que parte ahora cambia el impacto real sobre las carteras.

Lo ocurrido en 2025 sirve de referencia. Ese año, el S&P 500 subió cerca de un 14% en dólares, pero para el inversor europeo esa ganancia se redujo a apenas un 0,5% al convertirla a euros. No fue una pérdida, pero sí una señal clara de hasta qué punto la divisa puede neutralizar la rentabilidad cuando el euro se aprecia prácticamente en la misma proporción que sube el mercado estadounidense.

Ese precedente es el que condiciona ahora las decisiones. No tanto por lo que ya pasó, sino por el punto de partida actual. El euro se mueve estos días entre 1,19 y 1,20 dólares y varias firmas financieras sitúan sus escenarios centrales para los próximos trimestres por encima de esa zona. UBS contempla un euro claramente por encima de 1,20 y no descarta movimientos hacia 1,25 a finales de 2026. Bank of America trabaja con un escenario base en torno a 1,22 y Bankinter maneja un rango de 1,17 a 1,22 para este año, ampliable hacia 1,25 en 2027.

Qué cambia para el inversor europeo si el euro va a 1,25

Pasar de un euro en 1,20 a 1,25 supone una apreciación adicional de algo más del 4%. Esa diferencia no es una previsión ni una hipótesis, es la distancia exacta entre ambos niveles. Y ese porcentaje se descuenta directamente de cualquier rentabilidad obtenida en dólares al convertirla a euros.

Traducido a un ejemplo sencillo, una cartera en Wall Street que suba un 10% en dólares dejaría en torno a un 6% en euros si el cruce alcanza 1,25. Entre cuatro y cinco puntos de esa ganancia se diluirían únicamente por el efecto del tipo de cambio. De ahí que empiece a hablarse de una merma cercana a cinco puntos incluso en escenarios de bolsas estadounidenses al alza.

Wall Street - Economía
Una fotografía de archivo de la famosa Wall Street, en Nueva York.

Este efecto no distingue entre estilos de inversión. Afecta por igual a índices amplios, ETF muy utilizados por el inversor europeo y grandes valores tecnológicos. Apple, Microsoft o Amazon pueden seguir presentando resultados sólidos y subiendo en Wall Street, pero una parte de esa mejora se reduce al pasarla a euros si el dólar continúa perdiendo terreno. En valores más volátiles, como Nvidia o Tesla, el impacto de la divisa puede borrar varios puntos de rentabilidad en periodos relativamente cortos.

Las causas de fondo siguen activas. El mercado descuenta nuevas bajadas de tipos por parte de la Reserva Federal (Fed) en 2026, mientras el Banco Central Europeo (BCE) mantiene una política más estable. Ese estrechamiento del diferencial de tipos reduce el atractivo relativo de los activos denominados en dólares. Bankinter espera que la Fed lleve los tipos hacia la zona del 2,75%–3,00% si el mercado laboral se enfría, mientras el BCE mantendría los suyos en torno al 2%.

A este factor se suma el contexto político en Estados Unidos. UBS y J. Safra Sarasin coinciden en señalar que la presión sobre la independencia de la Fed y el aumento del déficit fiscal limitan el potencial de recuperación del dólar. Bank of America añade que el incremento de las coberturas de divisa por parte de gestores europeos está amplificando el movimiento del cruce.

¿Cubrir o no cubrir divisa?

En este entorno, la cobertura de divisa vuelve a marcar la diferencia. En 2025, productos que replicaban el S&P 500 sin protección frente al euro llegaron a mostrar resultados prácticamente planos en euros pese a la subida del índice en dólares. Las versiones que sí neutralizaban el tipo de cambio ofrecieron rentabilidades claramente superiores. La cartera subyacente era la misma. La diferencia estuvo únicamente en el cruce euro-dólar.

La cobertura, sin embargo, no es una solución universal. Tiene un coste que se acumula con el tiempo y que en horizontes largos puede restar rendimiento si el dólar se aprecia. Eso quedó claro a finales de 2024, cuando el billete verde se fortaleció y las inversiones sin protección recuperaron terreno frente a las que sí limitaban el riesgo de divisa. El impacto depende del momento de entrada y del horizonte temporal, no de una regla fija.

¿Quién gana y quién pierde con un euro fuerte?

Mientras el inversor europeo en activos estadounidenses ve reducida su rentabilidad en euros, otras partes del mercado se benefician del mismo movimiento.

En la Bolsa española, un euro más fuerte también tiene consecuencias visibles. Las compañías que facturan una parte relevante de sus ingresos en dólares ven cómo esas ventas pierden valor al convertirlas a euros. Inditex, Acerinox, Fluidra o Grifols figuran entre las más expuestas a este efecto por su presencia internacional y su elevada facturación fuera de la eurozona.

En el lado opuesto, un euro fuerte favorece a las compañías europeas más centradas en el mercado doméstico o con costes denominados en dólares. Sectores intensivos en importaciones, como el consumo o determinadas áreas industriales, se benefician de un menor coste de aprovisionamiento. También salen ganando las empresas con deuda en dólares, al reducirse el valor de esa carga financiera al convertirla a euros.

El movimiento también tiene consecuencias fuera de la renta variable. Los países emergentes endeudados en dólares ven aliviarse su carga financiera medida en moneda local y el oro ha ganado protagonismo como alternativa en un contexto de menor atractivo del billete verde como activo refugio. Bankinter señala que la menor demanda del dólar en este papel está desplazando flujos hacia metales preciosos y otras divisas.

Con el euro instalado en torno a 1,20 y previsiones que apuntan a niveles más altos, el tipo de cambio se ha convertido en una de las variables más vigiladas para las carteras europeas en 2026, incluso aunque Wall Street continúe marcando nuevos máximos.

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