El Ministerio de Defensa ha sado un paso importante para ordenar cómo se usará la inteligencia artificial (IA) dentro de las Fuerzas Armadas. El objetivo es claro: aprovechar esta tecnología sin perder el control humano y evitando riesgos que puedan afectar a la seguridad o a los derechos de las personas.
Para avanzar en esta línea, Defensa celebrará en A Coruña una cumbre internacional en la que participarán expertos, responsables militares y representantes de distintos países. En este encuentro se debatirá cómo establecer normas comunes para que la inteligencia artificial se utilice de forma responsable en el ámbito militar.
La inteligencia artificial ya se está empleando en muchos sectores, y el militar no es una excepción. Puede servir para analizar grandes cantidades de información en poco tiempo, mejorar la logística, detectar amenazas o apoyar la planificación de operaciones. Todo esto puede hacer que los ejércitos sean más rápidos y eficaces.

Sin embargo, también existen preocupaciones. Una de las principales es que algunas decisiones importantes puedan quedar en manos de sistemas automáticos sin suficiente supervisión humana. Por ello, Defensa quiere evitar que la tecnología actúe por sí sola en situaciones críticas, especialmente cuando se trata de seguridad o el uso de la fuerza.
Por eso, la idea de esta nueva gobernanza ética es que la inteligencia artificial sea una herramienta de apoyo, pero nunca un sustituto de las personas. Siempre debe haber responsables humanos que supervisen, decidan y asuman las consecuencias de cualquier acción.

Otro punto clave es el respeto al derecho internacional y a los valores democráticos. La tecnología avanza muy rápido, pero las normas deben acompañar ese progreso para evitar abusos, errores graves o usos que puedan generar conflictos o daños innecesarios.
Durante la cumbre se abordarán cuestiones como qué límites debe tener la inteligencia artificial en el ámbito militar, cómo garantizar la transparencia en su uso y qué sistemas de control deben aplicarse para prevenir fallos o decisiones injustas.
España quiere que este debate no sea sólo técnico, sino también ético. No se trata únicamente de lo que la tecnología puede hacer, sino de lo que debe hacerse correctamente. La seguridad, la legalidad y la responsabilidad serán los pilares de este nuevo enfoque.
Además, este movimiento se enmarca en una tendencia más amplia en Europa y entre países aliados, que buscan coordinarse para que el desarrollo tecnológico en defensa siga unas reglas comunes. La cooperación internacional es esencial para así evitar que cada país actúe por su cuenta sin ningún tipo de control.
Defensa considera que anticiparse ahora es fundamental, antes de que la inteligencia artificial esté aún más integrada en sistemas militares complejos. Crear normas desde el principio permitirá aprovechar sus ventajas sin generar nuevos riesgos.
En definitiva, España apuesta por una modernización de sus Fuerzas Armadas que combine innovación y responsabilidad. Cabe destacar que la inteligencia artificial será una aliada importante en el futuro de la defensa, pero siempre bajo principios éticos, control humano y con reglas claras que protejan tanto la seguridad como los valores fundamentales.
