El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a cargar contra España por su política de gasto en defensa. En el marco del Foro Económico Mundial de Davos, Trump acusó al Gobierno español de no comprometerse con el objetivo del 5% del PIB en inversión militar y sugirió que el país “quiere aprovecharse” del esfuerzo económico del resto de aliados de la OTAN.
Las declaraciones se produjeron durante la constitución de la llamada Junta de Paz, una iniciativa impulsada por Trump como alternativa a los mecanismos tradicionales de la ONU. En su intervención, el presidente estadounidense recordó que en la cumbre de La Haya la mayoría de países aliados aceptaron elevar significativamente su gasto en defensa, señalando a España como la excepción. “No sé qué está pasando con España… vamos a tener que hablar con ellos”, afirmó.
No es la primera vez que Trump señala públicamente a España este año. Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente ha insistido en varias ocasiones en que algunos países europeos no asumen una parte justa del esfuerzo colectivo en defensa. España ha sido uno de los ejemplos recurrentes en su discurso, especialmente tras reiterar que no alcanzará el umbral del 5% exigido por Washington.

El Gobierno español mantiene una posición clara. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, defendió en declaraciones a la cadena CNBC que España cumple con sus compromisos internacionales y que el debate no puede reducirse únicamente a un porcentaje del PIB. Según explicó, el Ejecutivo considera que el cumplimiento con la OTAN debe medirse también por las capacidades reales que cada país aporta a la Alianza.
Esta postura ha sido respaldada desde el Ministerio de Defensa. La ministra Margarita Robles destacó que España “sigue con su compromiso de aportar capacidades, que es lo que se nos ha pedido, y lo estamos cumpliendo”. Una respuesta directa a las críticas de Trump, que pone el foco en el volumen del gasto más que en su destino o eficacia.
En la práctica, España ha incrementado de forma sostenida su inversión en defensa en los último años y prevé situarse en torno al 2,1% del PIB, una cifra que el propio presidente Pedro Sánchez reconoció este verano como techo realista a corto plazo. Aunque lejos del 5% reclamado por Estados Unidos, el Ejecutivo defiende que ese aumento se traduce en mejoras concretas: modernización de equipos, refuerzo de la industria nacional, mayor presencia en misiones internacionales y aportaciones clave en ámbitos como ciberdefensa, vigilancia aérea o logística.
España participa actualmente en varias operaciones internacionales bajo paraguas de la OTAN y la Unión Europea, desde el flanco Este en Letonia hasta misiones en el Mediterráneo y Oriente Próximo. Además, ha reforzado su papel en programas industriales estratégicos europeos, con inversiones en sistemas de defensa aérea, vehículos blindados y proyectos tecnológicos de largo recorrido.

El choque con Washington refleja una tensión más amplia dentro de la Alianza Atlántica. Mientras Estados Unidos presiona para que Europa aumente de forma drástica su gasto militar, varios gobiernos europeos apuestan por un enfoque más equilibrado, centrado en la cooperación, la eficiencia del gasto y el desarrollo de capacidades comunes.
En esta situación, España se mantiene firme en su línea. Pese a las advertencias reiteradas de Trump, el Gobierno insiste en que cumplir con la OTAN no es solo gastar más, sino gastar mejor. Un mensaje que resume la estrategia española: contribuir a la seguridad colectiva desde la capacidad real, no desde una carrera de cifras.


