Juanma Moreno e Isabel Díaz Ayuso encarnan la representación actual de las dos almas del Partido Popular. Son los dos presidentes autonómicos más poderosos dentro de la formación. En un mundo tan polarizado, donde los grises van perdiéndose, parece que con cada tema de actualidad hubiera que elegir entre ser del “modelo” Ayuso o de la “vía” Moreno. También en la forma de actuar tras una tragedia como la que ha arrebatado la vida a 46 personas en Adamuz.
Durante estas dos últimas semanas, el papel del presidente andaluz ha sido impecable; institucional y respetuoso. Moreno se ha mostrado muy doliente por la tragedia, llegando a reconocer que le ha afectado más de lo que esperaba. “Me he dado cuenta de que soy bastante más vulnerable de lo que yo creía. Pensaba que yo, que tengo una edad y que he visto ya muchas cosas, creía que era mucho más fuerte”, admitía en un acto de agradecimiento a los sanitarios que atendieron a las víctimas y heridos tras el accidente.
Es más, ha querido ser tan respetuoso con los tiempos que aún no ha pedido responsabilidades políticas. Ni ha esbozado una petición de dimisión. Según creen en el sector moderado del PP, lo que está ofreciendo Moreno es “una clase magistral de lealtad institucional” a su propia formación. El andaluz no ha entrado al “combate” político y ha dado instrucciones directas a sus consejeros para evitar entrar en el “ruido”.

Todo lo contrario a lo que ha hecho el PP de Madrid. Al otro la lado de la balanza encontramos a Ayuso. El portavoz de la presidenta madrileña fue el primero en vincular las muertes con la inacción del Ejecutivo de Sánchez, culpando al ministro de Transportes, Óscar Puente, de los fallecimientos.
Detrás de Ayuso comenzaron a subir el tono en la dirección nacional del Partido Popular. El secretario general de la formación, Miguel Tellado, salió en una rueda de prensa inesperada el domingo pasado y pidió la dimisión de Puente. A lo largo de esta semana se ha ido sumando el resto de la cúpula.
En este punto, esta semana ha tenido lugar la misa funeral del Obispado de Huelva. Sin tratarse de un funeral de Estado, la presencia de los Reyes otorgó a la ceremonia un carácter institucional de excepción. Estaban presentes los familiares de las víctimas y algunos heridos en primera fila y se contó con la asistencia del presidente de la Junta de Andalucía y varios miembros del Gobierno como la vicepresidenta primera -y candidata socialista a las elecciones andaluzas- María Jesús Montero y los ministros Luis Planas y Ángel Víctor Torres. Las ausencias más evidentes fueron las del presidente Sánchez y el ministro Puente.

Sólo una hora después, a 500 kilómetros de Huelva, tuvo lugar otra misa en la capital. Ayuso llegó hasta Catedral de La Almudena acompañada por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y el delegado del Gobierno, Francisco Martín, pero con apenas presencia de víctimas. Acudió sólo una, el alcalde de Carabaña, en Madrid, Mario Terrón, que perdió a su hermano en el accidente ferroviario.
Este “solapamiento” -intencionado o no- ha despertado críticas internas hacia la presidenta madrileña. “Es una contraprogramación innecesaria”, según un miembro del Comité Ejecutivo Nacional. “Ayuso ha buscado protagonismo y le ha salido mal”, subraya un barón autonómico. El Gobierno madrileño justifica la celebración de su misa en que ya estaba programada antes de la ceremonia de Huelva.
Feijóo elige a Moreno
Por su parte, el líder de la oposición no tuvo dudas de dónde debía acudir. Alberto Núñez Feijóo quiso estar al lado de Moreno y -al contrario que en el funeral de la DANA donde no entró junto a Mazón– esta vez sí quiso que le fotografiaran junto al presidente andaluz. Miembros del partido creen que el perfil de Moreno sale “fortalecido” de esta catástrofe.

Tras el funeral, Moreno ha destacado que “hubo un comportamiento ejemplar por parte de las víctimas y de los asistentes” al funeral. Refiriéndose también a los miembros del Ejecutivo central. El barón autonómico, lejos de polemizar, ha verbalizado que “echó de menos” la presencia de Sánchez en el funeral y que su asistencia habría sido “oportuna y sensata”, pese a que las familias pidieron que Sánchez y Puente no estuvieran allí.
Y no sólo las familias. Esto choca con la postura de la dirección nacional del PP, que ha repetido, por activa y por pasiva, que tanto Puente como Sánchez no debían acudir por respeto a las víctimas.
Tras la misa en Huelva, no habrá funeral de Estado laico para las víctimas. Así lo aseguran fuentes del Partido Popular. Juanma Moreno ya ha dicho que el funeral celebrado se puede considerar “una misa de Estado”, más aún con la presencia de los Reyes.
