Uno a uno. Así se han entregado los Reyes a los familiares de los 45 muertos en el accidente ferroviario de tren, en el funeral oficiado por el obispado de Huelva. Bancada tras bancada, Don Felipe y Doña Letizia no han querido dejar a nadie que quisiera compartir su dolor con ellos, sin que lo hiciera.
Comprensión, cariño y escucha. Es lo que han transmitido los Reyes, convertidos en padres de Estado, de los andaluces. Esa conexión que quisieron tener desde su primera visita a Córdoba el pasado lunes, y por lo que aceptaron inmediatamente asistir a la misa este jueves, y lo notificaron después al Ejecutivo.
Los gestos hablan más que las palabras. Según establece el protocolo, los asistentes a cualquier acto deben llegar, al menos, media hora antes de que lo hagan los Reyes por temas de seguridad. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, han seguido el protocolo. Por el contrario, la vicepresidenta y candidata Montero, los ministros de Transportes y Agricultura, Víctor Torres y Luis Planas, han llegado minutos antes que los Reyes, y por una puerta distinta para evitar que hubiera abucheos.

Don Felipe y Doña Letizia, a su llegada, han sido recibidos con vítores. Al estar frente al altar, el Rey se ha santiguado, mientras que la Reina ha inclinado levemente la cabeza. Al término de la misa, ha sido cuando se han acercado a los familiares. Por el contrario, los representantes del Ejecutivo no se han atrevido a saludar a las víctimas. Este medio ya informó de que no tenían intención de mantener un encuentro con ellos, dado que no consideraban que fuera el formato. E informaron de que sí habría un saludo. Al final, no ha quedado constancia siquiera de ello.
El discurso de Liliana, que perdió a su madre en el accidente, fue rotundo, sentido, claro. “Andalucía es un pueblo creyente, y abrazando su cruz es donde encontramos consuelo”, ha dicho, en un mensaje claro de rechazo a la propuesta de Sánchez de hacer un homenaje de Estado. “Gracias a los que habéis venido, incluso para cumplir agenda”, ha reconocido, aunque, después de alabar el trabajo de las fuerzas de Seguridad, sí ha añadido la conveniencia de que la información hubiera llegado antes.

La vicepresidenta Montero, ha mostrado gesto de dolor en distintos momentos, desde la grada del pabellón. Según informan fuentes del PP, alguna víctima les ha reclamado a los miembros del Gobierno que se acercaran pero no han querido hacerlo.

Andalucía quiere la verdad
Tanto el obispo como Liliana han pedido, en un mensaje unido que representa a la sociedad andaluza, que se esclarezcan los hechos. “El sufrimiento de estas víctimas no terminará cuando se esclarezcan los hechos”, ha aseverado el obispo.
“Ellos no son sólo los 45 del tren”, ha recordado Liliana. “Eran la alegría de nuestros despertares”. Y no ha dejado lugar a la duda: “Somos los familiares de los 45 del tren que lucharán para que nunca haya otro tren”.
