Las fechas le sonríen al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su estrategia política. A comienzos de año, el Ejecutivo anunció la organización de la Movilización Progresista Global, una cumbre que organiza España, y que tiene como objetivo unir a los países progresistas del mapa, con la participación del Partido Socialista Europeo.
Fuentes diplomáticas, en conversación con este medio, informan de que el presidente Sánchez ha encontrado en el “No a la Guerra” el alzador para erigirse como el líder internacional que se enfrenta al presidente estadounidense, Donald Trump. Un papel que exprimirá a nivel exponencial en la próxima cita que tendrá lugar los días 17 y 18 de Abril, y que ha escogido a Barcelona como escenario. Según informan las mismas fuentes, será un encuentro al máximo nivel, al que asistirán Jefes de Estado y presidentes de Gobierno. La idea surgió después del Congreso de los líderes socialistas europeos en octubre y contó con el respaldo del presidente español y el brasileño Lula da Silva.

La escalada de Sánchez por su acción exterior
El ataque de EE UU, en consonancia con Israel, fue rápidamente visto por el presidente del Gobierno para sacar rédito electoral. Su exhibida negativa -a través del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la de Defensa, Margarita Robles- a usar las bases militares de Morón y Rota para atacar a Irán fue altamente criticada, pero también valorada por sus afines. El alcalde de Atenas, Harris Doukas, lo erigió como “La única voz de los Gobiernos europeos que se enfrenta a Donald Trump”.
Y no sólo a nivel europeo. Estas fuentes afirman que en las últimas reuniones a nivel de ministros de Asuntos Exteriores en Sudáfrica, llovieron los elogios a la política de Pedro Sánchez. Un hecho que es importante resaltar, ya que el país liderado por Cyril Ramaphosa es uno de los más frontalmente contrarios la política de Trump, junto con España. De hecho, EE UU ha sacado a Sudáfrica de la Cumbre del G-20, de la que este año es país anfitrión.

El estrecho de Ormuz, la última bandera de Sánchez
El primer país que se negó a unirse a la misión en Ormuz que propuso la Alta Representante de la UE para la Política Exterior, Kaja Kallas, fue España. Un gesto que, en un primer momento, fue analizado como un movimiento en falso que implicaría más aislamiento dentro de la UE, pero el secundamiento del presidente socialdemócrata alemán, Frank Walter Steinmeier, y de otros países, han dado oxígeno a Sánchez para mantenerse. “Es una cooperación reforzada, dentro de una estructura supranacional más amplia, como puede ser Naciones Unidas, y esto te permite quedarte fuera”, aseguran. “Los países se unen para abordar un objetivo específico. Esto pasó en Irak, cuando se creó la coalition of the wiling, a la que Sánchez no puede unirse”.

El análisis diplomático
“La lectura de la estrategia de Sánchez hay que hacerla en clave nacional”, aseguran. “Sánchez se ha aferrado al No a la Guerra, que estando en 2026 y a la velocidad a la que avanzan las narrativas, probablemente se amortice antes de lo que piensa, pero es un lema potente y le está valiendo muchísimo reconocimiento internacional en el eje antitrumpista”, argumentan. “Y es una narrativa que le va a funcionar de cara a la cumbre de abril”.
