Desde Génova 13

El difícil equilibrio de Feijóo entre Ayuso y Moreno

La tragedia de Adamuz evidencia un PP a dos intensidades. Las críticas hacia la respuesta de la dirección han ido en aumento por parte de sectores del partido

Isabel Díaz Ayuso, y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, participan en el homenaje a Gregorio Ordoñez, con motivo del XXXI aniversario de su asesinato por ETA, este jueves en Madrid.
EFE/ Fernando Villar

Durante los días que ha durado el luto oficial por el accidente ferroviario en Adamuz, Alberto Núñez Feijóo no se ha dejado contaminar por las presiones dentro de su partido que exigían, en privado, ir más allá en su ataque contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Reuniones internas, pero ni una sola comparecencia ante los medios de comunicación.

Aunque costó, el líder popular intentaba ser fiel a la imagen que busca proyectar: la de un “hombre de Estado”. Moderado, institucional y riguroso. El problema es que en una sociedad tan polarizada -y con un VOX en auge- la línea entre ser prudente y quedarse corto es muy delgada. Demasiado delgada.

Así, a lo largo de esta semana, las críticas dentro del partido han ido en aumento. Pasadas las primeras 48 horas tras el accidente, sectores del PP y presidentes autonómicos empezaron a revolverse contra la respuesta “tibia” de su dirección nacional.

La lectura hecha por estas fuentes es que a quien más beneficiaba esa “cautela” era al Ejecutivo que “va ganando tiempo”. “Si fuese al revés, el Gobierno estaría quemando las calles”, cree firmemente un líder territorial.

Moreno Bonilla y Feijóo, en Adamuz.
EFE/ Jorge Zapata

“No es la confianza en el tren, es la pérdida de la confianza en las instituciones. Ahí, pesca VOX”, sentencia otro presidente autonómico. “Nuestros votantes nos piden más contundencia, VOX nos deja en evidencia”, defienden desde el Comité Ejecutivo Nacional.

Además, remarcan estas fuentes, el contexto tampoco ayuda. Estamos en un ciclo electoral intenso, con unas elecciones aragonesas que tienen lugar en dos semanas y una respuesta ineficaz o lenta por parte del PP podría beneficiar a VOX en las urnas. La formación de Abascal no ha respetado el luto oficial y han realizado varias comparecencias al día, en plena ruta por Aragón, elevando el tono al máximo y haciendo que la indignación y el cabreo generalizado aumente.

En este sentido, Abascal ha culpado al Gobierno directamente de las muertes en el accidente y ha criticado el silencio impuesto tras la tragedia: “El luto no puede servir para ocultar la verdad”, sentenció.

El abismo entre Ayuso y Moreno

En la misma línea, el Gobierno madrileño de Isabel Díaz Ayuso también ha apuntado al Ejecutivo como responsable último de las pérdidas humanas. Ha ido mucho más allá que la dirección nacional. Algo que no es nuevo, pero que se puede interpretar como una enmienda a la oposición que realiza su presidente nacional.

Pedro Sánchez junto a Juanma Moreno en Adamuz.
EFE/ Jorge Zapata

La presidenta de la Comunidad de Madrid ha empleado una terminología muy similar a la de Abascal hablando del “silencio impuesto”. “No puede ser que impere la ley del silencio y del miedo a pedir responsabilidades; debemos saber qué ha pasado con el accidente y en frente tenemos un gobierno que no invierte, entregado a ser un rodillo para el independentismo vasco y catalán, sometido a su chantaje y no invirtiendo”, criticó Ayuso. Ese “miedo” a pedir responsabilidades es un dardo a la dirección nacional del PP.

Moreno, institucional

Por su parte, el presidente andaluz se ha mostrado muy afectado por la tragedia. Preguntado por las críticas de Ayuso, Moreno ha puesto distancia y no ha querido entrar al trapo: “Estamos de luto oficial, hace escasas horas hemos extraído dos cadáveres. No soy hombre de polémicas, tiempo habrá para que se investigue”. Según fuentes populares, Juanma Moreno ha dado instrucciones a sus consejeros para evitar entrar en el “ruido” político sobre la catástrofe.

La actitud colaborativa y serena del presidente andaluz ha marcado diferencias con VOX y puede hacer que salga reforzado de esta crisis. Es una clase magistral de lealtad institucional que está dando a su propio partido. Aunque a algunos les provoque urticaria.

El presidente del PP, Albberto Núñez Feijóo y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso

Sin reunión en Moncloa

Los próximos días van a ser especialmente duros. Desde el PP creen que las familias de los fallecidos van a pasar del “shock” inicial al cabreo. Esto complicará las cosas al Ejecutivo.

Así, en su única comparecencia tras el luto, Feijóo ha elevado el tono y ha puesto el foco en Sánchez como responsable de la tragedia. “El estado de las vías es el reflejo del estado de la nación”, dictaminó.

En dicha rueda de prensa, vimos a un Feijóo intentando mantener un equilibrio entre la contundencia en el tono de Ayuso y la moderación en las formas de Moreno. De hecho, el líder del PP aseguró que a él nadie “le marca el paso y que tiene su forma de trabajar” y, a la vez, alabó el “notabilísimo acierto” en la forma de responder ante la tragedia que, a su juicio, ha tenido presidente andaluz.

El líder popular ha exigido una auditoría de la red ferroviaria y que Sánchez comparezca en el Congreso la próxima semana. “No queremos una comparecencia ómnibus, no puede hablar de las cuestiones internacionales. Queremos una sólo para hablar de qué pasó en Adamuz. Y no en febrero, sino ya, con urgencia. Y si no lo hace, pediremos que lo haga en el Senado”, explican fuentes de Génova 13.

Aún no han exigido ninguna dimisión, pero todo llegará. Por lo pronto, Feijóo ha dejado claro que, en este contexto, no acudirá a reunirse con el presidente a la Moncloa. La cita se canceló tras el accidente de Adamuz y queda suspendida “sine die”.

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