Guerra

“Israel ha cambiado su estrategia: ahora la política es prevenir y adelantarse”

Miri Eisen, investigadora del Instituto Internacional de Contraterrorismo de la Universidad Reichman, analiza la fatiga en Israel tras el décimo día de guerra y asegura que "Hizbulá ha elegido a Irán por encima de LÍbano"

La guerra que enfrenta a Israel con Irán y sus aliados regionales ha abierto un nuevo frente en el norte tras la decisión de Hizbulá de sumarse a las hostilidades desde Líbano. Pese a la contención en los primeros compases de la guerra, los primeros disparos realizados por la milicia proiraní evolucionaron en una confrontación directa con las Fuerzas de Defensa Israel (FDI), que está bombardeando con dureza territorio libanés. Según fuentes sanitarias, se estima que más de 400 personas han muerto por los ataques israelíes. 

La escalada llega después de la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra el régimen de los ayatolás. Desde entonces, Teherán ha respondido con salvas de misiles  y drones suicidas contra Israel, bases norteamericanas en Oriente Medio y países del Golfo Pérsico. El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, advirtió este mismo martes que “hoy será el día más intenso” de los ataques contra Irán desde el inicio de la ofensiva, lo que apunta a una fase aún más dura del enfrentamiento.

En este contexto, Artículo14 participó en una charla con Miri Eisen, investigadora del Instituto Internacional de Contraterrorismo de la Universidad Reichman de Herzeliya y ex oficial de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel. La entrevista, marcada por las sirenas de alerta y varias interrupciones para acudir a refugios antiaéreos en Tel Aviv, refleja también la realidad cotidiana de una guerra que entra ya en su décimo día.

-Estamos en el décimo día de guerra. ¿Cómo describiría el momento actual del conflicto?

-El décimo día es el momento en que todos empezamos a cansarnos. Todo el mundo se pregunta: “¿Aún no ha terminado? ¿Cuáles son los objetivos?”. Pero los objetivos siguen siendo los mismos que en el primer día. Desde el principio dijimos que esto podía durar entre dos y tres semanas, y ahora estamos justo en ese punto intermedio en el que la fatiga empieza a aparecer.

Vista de la puerta principal de la refinería de petróleo de Shahran mientras aún se eleva el humo tras un ataque aéreo en Teherán
EFE

Lo que ha cambiado de manera muy clara durante la última semana es la entrada de Hizbulá en el conflicto. Ellos lo llaman una represalia, pero en realidad fue una elección. Hasta el lunes no habían participado directamente y decidieron hacerlo.

-Usted sostiene que esa decisión fue un error estratégico. ¿Por qué?

Hizbulá ha cometido un error estratégico enorme. Han decidido alinearse totalmente con el régimen islámico de Irán. Y al hacerlo han elegido a Irán por encima de Líbano. No hay que olvidar que son libaneses, chiíes y árabes. Pero en este momento su lealtad está con Teherán. Dentro del propio Líbano hay debate sobre esto. El Gobierno libanés ha dicho que quiere desarmar a Hizbulá, aunque en la práctica no lo haya conseguido. Así que cuando la organización decide entrar en la guerra, está tomando una decisión que no responde al interés nacional libanés, sino al de Irán.

-¿Cómo se traduce esa decisión en el terreno militar?

-Hizbulá todavía tiene muchas armas. Israel afirmó el año pasado que había destruido aproximadamente el 70% de sus capacidades militares. Eso suena impresionante, pero también significa que quedaba un 30%. Y ese 30% es lo que estamos viendo ahora: misiles, drones, misiles antitanque. Tienen diferentes tipos de armas y diferentes alcances. La diferencia es que la estrategia israelí ha cambiado completamente desde el 7 de octubre. Ahora la política es prevenir y adelantarse, no esperar. 

Tanques israelíes desplegados en un puesto militar a lo largo de la frontera con Líbano
EFE/ATEF SAFADI

-¿Eso implica una operación terrestre más amplia en Líbano?

-Es posible que se amplíe, sí. No porque Israel quiere conquistar Líbano, sino porque si quieres prevenir ataques tienes que eliminar las capacidades desde las que te atacan. Lo que queremos evitar es que los ciudadanos israelíes que viven en la frontera norte tengan que abandonar sus casas cada vez que Hizbulá dispare.

-¿Cuál es la diferencia respecto a conflictos anteriores con Hizbulá?

-Hay una diferencia muy importante: ahora Hizbulá no tiene las mismas rutas de suministro que antes. Durante años pudieron rearmarse gracias al corredor terrestre desde Irán, pasando por Irak y Siria. Hoy ese corredor ya no funciona de la misma manera. Tampoco tienen un acceso aéreo abierto para recibir armas del régimen iraní.

-Israel también ha atacado objetivos en Beirut. ¿Cuál es la lógica detrás de esos ataques?

-Los objetivos no son civiles ni estatales libaneses. Son objetivos militares de Hizbulá. Muchos de esos depósitos están en zonas urbanas porque ellos esconden sus armas dentro de ciudades, barrios o incluso edificios residenciales. Antes de atacar siempre se avisa a la población para que abandone la zona. También estamos atacando la infraestructura financiera que sostiene a la organización.

Un ataque aéreo israelí tiene contra el barrio de Dahiyeh, en el sur de Beirut
EFE

-¿Israel confía en que el ejército libanés pueda controlar a Hizbulá en el futuro?

-Ese es un dilema muy complicado. Si fortaleces demasiado al ejército libanés existe el riesgo de que se llene de personas con la misma ideología que Hizbulá. Pero si no lo fortaleces, entonces ¿quién va a limitar o desarmar a la milicia? Es un equilibrio muy difícil.

-¿Hasta qué punto puede sostener Israel una guerra prolongada?

-La sociedad israelí no puede soportar un número muy alto de bajas durante mucho tiempo. Cuando aumentan las víctimas también aumenta la pregunta: “¿Por qué estamos haciendo esto?”. La economía también tiene un límite. Cada día de guerra tiene un coste enorme: munición, movilización, interrupción del trabajo, escuelas cerradas… todo eso impacta en el PIB.

Israel
Israelíes en una clase de yoga en un refugio en un parking de Tel Aviv, Israel
Efe

-Sin embargo, el apoyo social a la guerra sigue siendo alto.

-Sí, y creo que seguirá siendo alto durante un tiempo. Pero todas las guerras tienen un límite en la capacidad de resistencia de una sociedad. Los israelíes tenemos un sentido del humor muy particular. Incluso en los refugios antiaéreos hay gente que organiza pequeñas fiestas. Algunos lo ven como algo negativo, pero es simplemente nuestra manera de seguir adelante.