Sánchez gana tiempo con una ronda con los partidos y no se pone plazos para las medidas ante la guerra

El Gobierno convoca al PP, que se entera por los medios a una ronda de contactos pero no habrá reunión entre Sánchez y Feijóo. Por primera vez, también se incluye a Vox

Pedro Sánchez (d) recibe al primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, este martes en el Palacio de la Moncloa, en Madrid.
EFE/ Victor Lerena

La consigna es que el Gobierno está “preparado” para actuar, pero de momento no quiere anticipar plazos, o siquiera esbozar las medidas que aspira a desplegar para paliar los efectos de la guerra en Oriente Próximo. Entre presiones para que mueva ficha, el Ejecutivo anunció minutos antes de la rueda de prensa del Consejo de Ministros una ronda de contactos con los partidos, sindicatos y patronales, para articular conjuntamente políticas ante el alza de los precios en la energía o los combustibles, a raíz de la escalada de violencia entre EEUU, Israel e Irán.

Y, aunque el Gobierno afirmó el martes que estas reuniones -en principio, presenciales- deberían comenzar esta misma semana, a última hora de la tarde no habían comunicado un solo detalle. Más allá de que el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, será el interlocutor principal con los partidos, y de que las vicepresidentas y el ministro de Economía llevarán la batuta en los contactos con los agentes sociales, han dado pocos detalles.

El propio Bolaños confirmó en declaraciones ante los medios que él mismo llamará a los portavoces de los grupos parlamentarios. En una entrevista en El Diario.es, publicada al filo de las 22.00, Pedro Sánchez reiteró que ya trabajan “en un plan de respuesta” construido sobre “dos pilares”.

“Uno, de respuestas coyunturales a esta guerra desde el punto de vista socioeconómico. Y dos, otro pilar de medidas estructurales, porque creo que la gran lección que tenemos que extraer de la guerra de Putin en Ucrania, o de la guerra en Irán ahora mismo, es que cuanta menor dependencia tengamos de los combustibles fósiles, mejor le irá a España y mejor le irá a Europa”. Eran prácticamente las mismas palabras que había pronunciado horas antes la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, en rueda de prensa.

“En principio”, el presidente estará “al margen” de estas reuniones, afirman desde La Moncloa, justificándolo en que estos encuentros “de trabajo” deben servir para abordar “medidas concretas”. Esto, sumado al hecho de que han optado por incluir a Vox en las conversaciones, en contra de los usos y costumbres de Pedro Sánchez, y en mitad de la campaña a las elecciones en Castilla y León, han generado suspicacias en el PP.

El principal partido de la oposición no ha aclarado aún si acudirán a la llamada, porque se niegan a “fijar posición” sobre “anuncios hechos en una rueda de prensa”. Ni les gustan las formas -“Es una anomalía”, “no es respetuoso”-, ni atisban el fondo: “Veremos cuando nos digan quién llama y para qué llama”, sintetizan fuentes del partido de Alberto Núñez Feijóo. Con Sánchez fuera de la ecuación, el Gobierno y el PP cumplen un año sin que sus líderes conversen cara a cara.

El Gobierno niega estar “tardando”

El Ejecutivo replica buena parte del esquema de actuación anticrisis que ya adoptó ante la guerra de Rusia en Ucrania, y recuerda que entonces (2022) no plasmó medidas en el BOE hasta transcurridos un mes y cinco días. Esto es, hasta que pudo “monitorizar los efectos económicos” sobre las familias y las empresas.

Por eso sostienen que no están “tardando” en reaccionar, y destacan que la mayoría de países europeos todavía no han plasmado en normas sus propias recetas, aunque algunos sí hayan desvelado parte de sus planes. El Consejo Europeo de los días 18 y 19 de marzo, previo a la comparecencia de Pedro Sánchez en pleno (el 25), también podría suponer un hito a la hora de afrontar esta situación.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la vicepresidenta Aagesen, apostó por un trasladar un mensaje de “tranquilidad”. “La situación dista mucho a la que vivimos en Ucrania, porque nuestra exposición directa al suministro bloqueado en Ormuz es muy inferior”, aseguró. En concreto, esta exposición es del 2% en el gas y del 5% en el petróleo, y Aagesen señala a las renovables como un factor clave para afrontar esta crisis.

Frente a la presión del socio minoritario de la coalición, Sumar, de buena parte de sus aliados parlamentarios (Junts, PNV, Podemos o BNG), y de representantes empresariales, en Moncloa reclaman ir “partido a partido”. La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio CEEES, o la patronal logística UNO son algunas de las organizaciones que ya han reclamado medidas.

Por otro lado, ERC y EH Bildu, dos apoyos parlamentarios clave, se reunieron el mismo partes y emitieron una nota de prensa en la que no hicieron llamado alguno a una actuación urgente.

En el ala socialista del Gobierno insisten en que aún es demasiado pronto: los pronunciamientos de Donald Trump sobre la duración de la guerra son contradictorios -con el consiguiente efecto en los mercados-. Y rechazan actuar movidos únicamente por la “ansiedad” del PP, que quiere “tapar su apoyo a la guerra” poniendo el foco sobre estos movimientos, interpretan.

De momento no hay un orden del día cerrado, tampoco genérico. Ni aclaran si las medidas del fallido escudo social, tumbado dos veces por el Congreso -con los votos de PP, Vox y Junts-, se incorporarán en este paquete de medidas: “Vamos a sacar lo que tenga mayor apoyo”, insisten.

El Ejecutivo aspira a la “unanimidad” en el Congreso, aunque Vox no suele ni “coger el teléfono”

En el Gobierno consideran que las medidas que todavía no han concretado “son buenas para todos los españoles”, y por ello aspiran a lograr “unanimidad” en el Parlamento. De hecho, defienden que en esta ocasión sí han optado por contar con Vox, porque son medidas que deberán abordar en la Cámara Baja.

Lo normal, salvo en contadas excepciones, es que el voto de la ultraderecha sea contrario a sus planteamientos, y hasta que los representantes de este partido se ausenten de actos en los que puedan siquiera coincidir con Sánchez.

No contaron con la formación de Santiago Abascal en la última ronda de consultas programada y después cancelada, tras el gravísimo accidente ferroviario en Adamuz, en enero. En ese encuentro frustrado aspiraban a sondear la predisposición de los partidos ante un futurible envío de tropas de paz a Ucrania, un escenario hipotético que todavía ven lejos de producirse.

Y diferencian ambos casos: una cosa es “dar cuenta de la estrategia geopolítica” a un partido alineado con el presidente húngaro, Viktor Orban, y otra pedirle sus votos en el Congreso. Llamarán, aunque admiten que Vox ni siquiera suele “coger el teléfono”.

Imagen de suscripción a newsletter Pilar Gómez

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe en tu correo electrónico, los artículos de la directora Pilar Gómez.

TAGS DE ESTA NOTICIA