Alemania vivió una noche electoral de contrastes entre las elecciones regionales en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y las de Berlín. Dos citas electorales que han dejado un escenario adverso para la Unión Cristianodemócrata (CDU) del canciller Friedrich Merz. En el estado del este de Alemania, el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) se ha impuesto con cerca del 38 % de los votos, seguida del Partido Socialdemócrata (SPD), que ha obtenido alrededor del 35 %, según las proyecciones del recuento realizadas por las televisiones públicas ARD y ZDF.
El resultado ha sido radicalmente diferente en Berlín, donde la formación de izquierdas Die Linke habría conseguido convertirse en la fuerza más votada, por delante de la CDU y AfD, que ocuparían la segunda y tercera posición, respectivamente. Las proyecciones apuntan a que los democristianos de Merz perderían el Gobierno de la capital alemana, mientras que en Mecklemburgo-Pomerania Occidental perderían su representación y quedarían fuera del Parlamento regional.

Los resultados de ambos estados federados suponen un nuevo revés electoral para la formación de Merz, que afronta dos frentes políticos en un momento delicado para su Gobierno. Las elecciones se celebran, además, apenas dos semanas después de los comicios del pasado 6 de septiembre en Sajonia-Anhalt, donde AfD también consiguió imponerse en las urnas y donde la CDU de Merz pasó de los 40 escaños que tenía a 15.

La CDU pierde su representación en Mecklemburgo
La CDU ha registrado el peor resultado de su historia en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, al obtener un 4,9 % de los votos, por debajo del umbral del 5 % necesario para lograr representación en el Parlamento regional, según las proyecciones elaboradas por los institutos demoscópicos Infratest Dimap y Forschungsgruppe Wahlen.
El propio Merz reaccionó poco después de conocerse los primeros sondeos a pie de urna, que todavía situaban a su partido ligeramente por encima del 5 %, y calificó el resultado de “desastre”. Por su parte, el candidato democristiano, Daniel Peters, reconoció que su formación era una de las grandes perdedoras de la jornada electoral y consideró “impensable” que pudiera quedarse fuera de la cámara regional. También lamentó la “falta de viento a favor” desde Berlín, en referencia a la situación política del Gobierno federal.

En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, un bastión socialdemócrata gobernado por el SPD desde 1998, AfD ha conseguido imponerse con cerca del 38 % de los votos, prácticamente el doble que en las elecciones de 2021. Los socialdemócratas de la primera ministra regional, Manuela Schwesig, han quedado en segunda posición, con alrededor del 35 %, seguidos de Die Linke (6,5 %) y Los Verdes (5,6 %).
Sin embargo, pese a la victoria de AfD, su acceso al Gobierno regional es difícil. Su candidato, Leif-Erik Holm, ha reivindicado el mandato para formar Ejecutivo, aunque el cordón sanitario que mantienen el resto de formaciones frente a la ultraderecha dificulta que pueda reunir los apoyos necesarios para gobernar.
La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), formación populista de izquierdas que habría quedado fuera del Parlamento regional, es el único partido dispuesto a dialogar con AfD, aunque también descarta formar una coalición. En este escenario, el SPD podría mantener el Gobierno mediante un acuerdo con Die Linke y Los Verdes, después de que su actual coalición con La Izquierda haya perdido la mayoría parlamentaria.
Die Linke arrebata Berlín a la CDU
En Berlín, Die Linke ha conseguido imponerse con aproximadamente el 25 % de los votos, por delante de la CDU (19 %) y AfD (16 %). Los democristianos, que habían ganado las elecciones repetidas de 2023 y gobernaban la capital junto al SPD, perderían así el Ejecutivo regional, mientras que los socialdemócratas han registrado su peor resultado histórico en este estado federado, con cerca del 12 %.
La victoria de Die Linke rompe, además, con una tendencia que se mantenía desde la reunificación alemana: hasta ahora, la CDU y el SPD se habían alternado como las fuerzas más votadas en la capital.

El resultado tiene como protagonista a Elif Eralp, abogada nacida en Múnich en 1981 e hija de refugiados turcos, que ha conseguido impulsar a Die Linke más de diez puntos respecto a las anteriores elecciones regionales. Su campaña ha girado en torno a la asequibilidad de la vida en Berlín, con especial atención al encarecimiento de los alquileres, el precio del transporte público y los problemas con la recogida de basuras.
La candidata podría convertirse en la primera alcaldesa de Berlín de Die Linke, aunque para ello necesitaría alcanzar un acuerdo de coalición con Los Verdes, que han obtenido alrededor del 14 % de los votos, y el SPD.
Merz descarta dimitir y defiende su agenda
Los resultados electorales han provocado peticiones de dimisión del canciller desde AfD y Die Linke. La colíder de la formación ultraderechista, Alice Weidel, cuestionó la continuidad de Merz al frente de la CDU y criticó que lleve tiempo anunciando reformas que, a su juicio, no llegan. Por su parte, el diputado de Die Linke Dietmar Bartsch instó al canciller a sacar las conclusiones de los resultados electorales y dar un paso al lado.

Sin embargo, Merz descartó este domingo abandonar tanto la Cancillería como la presidencia de su partido y defendió la necesidad de continuar con su agenda de reformas sociales y económicas, aunque estas no reciban un respaldo inmediato de la ciudadanía.Frente a este escenario, Merz defendió sus reformas como «el remedio contra el veneno autoritario» y aseguró que la respuesta al descontento ciudadano no puede consistir en cuestionar continuamente la situación del país, sino en prepararlo para el futuro, incluso cuando las decisiones resulten impopulares.
“Lo que hay que hacer ahora requiere valentía, firmeza y paciencia. Yo aportaré todo ello como presidente de la CDU y, sobre todo, como canciller de nuestro país”, enfatizó.
El dirigente democristiano insistió en que su Gobierno mantendrá su hoja de ruta pese a los resultados electorales y a las críticas recibidas. “No podemos aplazar ahora estas decisiones. ¡Las reformas tienen que llegar!”, concluyó.








