El programa europeo FCAS fracasa y arrastra a España en el mayor golpe a la industria de la defensa

El canciller alemán y el presidente francés enterraron la iniciativa tras concluir que sus empresas no podrían superar sus diferencias

La ministra de Defensa, Margarita Robles, junto a su homólogo alemán en Berlín
Efe

El proyecto europeo FCAS (Futuro Sistema Aéreo de Combate), considerado el programa de defensa más ambicioso de Europa, ha fracasado este lunes tras años de negociaciones sin resultado.

El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente francés Emmanuel Macron tomaron la decisión en los márgenes de la cumbre europea sobre los Balcanes Occidentales celebrada el pasado viernes en Montenegro, concluyendo que Dassault Aviation y Airbus no podrían ponerse de acuerdo sobre quién debe liderar el desarrollo del caza de sexta generación destinado a reemplazar a partir de 2040 a los Eurofighter y Rafale actualmente en servicio.

El programa, lanzado en julio de 2017 por Merkel y Macron y al que España se sumó en 2019, tenía un coste estimado de 100.000 millones de euros. Su primer vuelo de prototipo, inicialmente previsto para 2027, ya había sido retrasado a 2029 ante la imposibilidad de superar las diferencias entre los socios. Ahora el proyecto ha quedado definitivamente descartado.

EFE/EPA/MANON CRUZ / POOL MAXPPP OUT
El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron
EFE

El bloqueo que nadie supo resolver

El FCAS llevaba años paralizado por un conflicto de fondo entre los socios industriales. Dassault pretendía asumir el liderazgo en solitario del programa, mientras que Berlín insistía en que los contratos firmados “hay que cumplirlos“, es decir, que todas las empresas debían participar en igualdad de condiciones. Ambas llegaron incluso a barajar desarrollar el caza por separado antes de que finalmente se decidiera poner fin al proyecto conjunto.

No es la primera vez que Francia y Alemania tienen dificultades para colaborar en aviación militar. Dassault ya se salió en su momento del programa Eurofighter, en el que participan Alemania, Italia, España y Reino Unido, para desarrollar su propio avión de combate, el Rafale, que se convirtió en el mayor competidor del Eurofighter. Ese antecedente pesaba sobre el FCAS desde su nacimiento.

Aspecto posible del futuro avión de combate FCAS
Airbus

La feria aeronáutica ILA de Berlín había generado expectativas de que los socios anunciaran algún tipo de acuerdo para reactivar el programa. Fuentes del sector reconocían antes del fracaso que había voluntad de encontrar una salida negociada, con disposición para asumir nuevas directrices en el marco de la seguridad europea. Esa salida nunca llegó.

El golpe para España

El fracaso tiene consecuencias directas para España, que participaba a través de Indra en el desarrollo de sensores, inteligencia artificial y combate colaborativo, e ITP Aero en los motores. En su momento, Ángel Escribano, ya había lamentado en marzo el bloqueo de “uno de los proyectos industriales más estratégicos para Europa y para España“. La empresa española había intentado posicionarse como parte de la solución a las desavenencias entre sus socios, sin éxito.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reclamó a Francia en enero que desbloquease “de una santa vez” el programa e instó a las partes a superar sus diferencias. Sus palabras no tuvieron efecto. Según el diario Handelsblatt, Dassault desarrollará ahora su propio caza francés de sexta generación, mientras que Airbus diseñará un modelo para Alemania y previsiblemente también para España, con posibilidad de buscar nuevos socios internacionales.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, calificó el fracaso de “una mala noticia, muy preocupante para Europa y para la autonomía estratégica del continente”.

En su opinión, el derrumbe del programa evidencia que “cuando llega el momento en grandes proyectos que son necesarios, algo falla“, y apuntó directamente a la industria: “Se han antepuesto intereses económicos a los intereses de la seguridad y de la defensa de Europa.” Pese a ello, Robles se mostró determinada a buscar alternativas: “España necesita un avión de sexta generación, pero lo necesita Europa. Vamos a hacer todo lo posible para que este proyecto tenga otra vía.

El canciller federal alemán, Friedrich Merz, el primer ministro español, Pedro Sánchez, y el presidente francés, Emmanuel Macron,
EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Lo que queda del FCAS

Pese al fracaso del programa principal, no todo se pierde. Fuentes del Gobierno alemán confirmaron a EFE que el núcleo del proyecto continuará desarrollándose como un “sistema de sistemas europeo“, el componente que actúa como red integrada que conecta aviones, drones y otros elementos del sistema de combate. El reparto de responsabilidades para este componente se debatirá en el próximo consejo ministerial franco-alemán, donde ambos ministerios de Defensa deberán elaborar un plan de trabajo conjunto centrado en proyectos “realistas y relevantes”.

El fracaso también deja en el aire a varios países que habían mostrado interés en sumarse al programa. Bélgica había entrado como observador en 2024, India anunció ese mismo año su posible incorporación y Suecia valoraba unirse como alternativa a desarrollar su propio caza basado en el Gripen de Saab. Todos ellos deberán ahora replantear su hoja de ruta en la carrera por la sexta generación.

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