Dos tenientes coronel en la aviación de transporte: el rango más alto alcanzado por las mujeres piloto del Ejército del Aire

Carmen Yolanda Gassó es una de las dos mujeres que han llegado más alto en la aviación

Recreación de la Teniente Coronel Gasso.
Recreación de la Teniente Coronel Gasso.

Hay aviones que parecen hechos para ser vistos. Están los que rugen bajo, los que aceleran hasta desaparecer, los que dibujan una maniobra en el cielo y dejan detrás el sonido o una estela y hay otros que cumplen una misión menos visible: llegar. La aviación de transporte pertenece a ese segundo grupo. Sus aviones atraviesan cientos de kilómetros llevando personas, material, equipos, ayuda. Pasan horas en el aire y aterrizan lejos de los focos. No están hechos para llamar la atención, sino para cumplir, para que una unidad llegue, para que un relevo se produzca, para que un herido regrese, para que una misión pueda empezar o terminar a miles de kilómetros de casa.

Un avión de transporte del Ejército del Aire TRC20 Cessna Citation
Ejército del Aire

En sus cabinas se ha escrito buena parte de la historia cotidiana de la aviación militar. Durante décadas, casi siempre hubo hombres al mando hasta que una mujer ocupó uno de aquellos asientos y convirtió algo que parecía excepcional en una posibilidad.

La primera lo hizo en los años en que la palabra “aviadora” aún parecía un error tipográfico. La segunda llegó después, desde otra promoción, otra época, otro Ejército del Aire. Entonces no se conocieron y tampoco volaron juntas, pero las une una línea invisible: las dos han llegado al empleo de teniente coronel, el rango más alto alcanzado por las mujeres piloto en España hasta ahora.

La historia empieza mucho antes de ese rango. Carmen Yolanda Gassó, en una entrevista en 1992 para la revista de aeronáutica recordaba cómo fue entrar en la cabina cuando no había ninguna mujer antes. Hablaba de aprender, de no fallar, de volar bien, de un instructor que la miró como quien mira una pregunta. Y de un avión que, sin saberlo, estaba a punto de cambiar la historia.

Avión de transporte Cessna Citation.
Ejército del Aire.

La aviación de transporte tiene una forma peculiar de repetir sus gestos: años después, desde otra promoción y otra vida, llegó A. C. L. O –iniciales, dado que prefiere permanecer en el anonimato-.

Egresó de la Academia General del Aire con la misma mezcla de disciplina y vértigo que acompaña a quienes empiezan a contar su vida en horas de vuelo. Su destino fue el CECAF, un lugar donde los aviones no presumen, donde el trabajo se mide en trayectorias y donde el TR20 (Cessna Citation V) es más que un sistema de armas: es un idioma. Un avión diseñado para llegar.

Ella es la mujer más caracterizada con aptitud de vuelo en la aviación de transporte. No por una frase institucional, sino porque ha pasado media vida en cabinas que no salen en las películas, en rutas que no aparecen en los mapas, en misiones que solo conocen quienes las vuelan. Porque ha hecho del TR20 una casa. Porque ha hecho del transporte un oficio. Porque ha hecho del aire un lugar donde quedarse.

La general turca -Ozlem-Iyidilli-Karapinar.

Aunque la presencia femenina en las Fuerzas Armadas españolas ha avanzado con fuerza en los últimos años, la aviación militar mantiene todavía su propio ritmo. España cuenta ya con doce mujeres generales, todas procedentes de cuerpos comunes -ingeniería, jurídico, intervención, sanidad-, pero ninguna es piloto. En la escala de vuelo, el techo sigue estando en el empleo de teniente coronel, al que han llegado. Falta tiempo, recorrido y promociones para que una mujer piloto alcance la cúpula militar.

En otros países, ese hito acaba de producirse. Turquía ha ascendido por primera vez a una mujer al generalato de su Fuerza Aérea: Özlem İyidilli Karapınar, piloto de combate. Su promoción rompe una barrera histórica y coloca a una aviadora en un lugar donde nunca antes había habido una mujer.