Más allá de los Javis

Carla Simón, la cineasta que convirtió su propia herida en el mejor cine español del siglo

De la revelación de 'Verano 1993' al Oso de Oro de 'Alcarràs' y el cierre de su tríptico íntimo con 'Romería': la directora catalana es hoy uno de los nombres imprescindibles de Europa. Y con el corto 'Flamenco' acaba de abrir una etapa nueva

La directora de cine Carla Simón
La directora de cine Carla Simón
Montaje: kiloycuarto

En 2017 apareció una película pequeña, rodada en un pueblo de la Cataluña interior, que contaba el verano en que una niña de seis años, recién huérfana, aprendía a vivir con sus tíos. Era Verano 1993, y quien la firmaba, Carla Simón (Barcelona, 1986), estaba contando su propia infancia: sus padres biológicos murieron de sida cuando ella era una cría, y aquel verano de duelo y adaptación lo había vivido en carne propia. La ópera prima se llevó el premio a la mejor primera película en la Berlinale y el Goya a la dirección novel, y dejó una certeza incómoda para el cine español de entonces: había llegado una directora que sabía filmar a los niños y a la memoria como casi nadie.

Simón no rodaba desde la anécdota, sino desde la textura: la luz de la tarde, el ruido de los grillos, los silencios de los adultos escuchados a la altura de una niña. Ese método —trabajar con no profesionales, dejar respirar las escenas, filmar la vida antes que la trama— se convertiría en su firma.

Fotograma de la película ‘Verano 1993’.
SOCIEDAD AUTONOMÍAS CULTURA INICIA FILMS / AVALON P.C.

El salto: un Oso de Oro que hizo historia

Si Verano 1993 la reveló, Alcarràs (2022) la consagró. La crónica coral de una familia de melocotoneros a punto de perder sus tierras —rodada íntegramente en catalán y con actores no profesionales, agricultores de verdad de la comarca del Segrià— ganó el Oso de Oro del Festival de Berlín. Simón, con 35 años, se convirtió en la primera directora española en lograr el máximo galardón de la Berlinale, un hito que colocó de golpe al cine español en el centro del mapa europeo.

La película nacía de un duelo familiar: la muerte de su abuelo y el fin de un modo de vida campesino que ella había conocido de niña. Para el casting recorrió pueblo por pueblo buscando caras y manos que supieran de verdad recoger fruta; muchos de los intérpretes jamás habían pisado un set. El resultado, esa mezcla de documento y ficción que respira autenticidad, es lo que sedujo al jurado presidido por M. Night Shyamalan.

'Alcarrás', de Carla Simón, es uno de los milagros del cine español
‘Alcarrás’, de Carla Simón, es uno de los milagros del cine español

Romería: el cierre de un tríptico sobre la memoria

Con Romería, estrenada en la sección oficial de Cannes en 2025, Simón puso el punto final a lo que la crítica ha llamado su tríptico de la memoria. Si Verano 1993 era la orfandad íntima y Alcarràs la crónica de un mundo que se extingue, Romería se atreve con lo más difícil: viajar hacia los padres biológicos que apenas conoció, hacia esa Galicia y esa familia que el sida se llevó por delante.

La película indaga en lo que la propia directora ha descrito como “la cara B” de la España de los ochenta, la de la heroína y una epidemia que arrasó a toda una generación. Es su obra más arriesgada precisamente porque reconstruye lo que no recuerda: rellenar con ficción los huecos de una memoria que nunca llegó a formarse.

Romería - Cultura
Fotograma de la película ‘Romería’.
Elastica Films

Flamenco: la libertad después de la herida

Y entonces, cuando parecía condenada a mirar siempre hacia atrás, Simón giró. En 2026 presentó en Cannes el cortometraje Flamenco, protagonizado por la bailaora y coreógrafa Rocío Molina, dentro de la iniciativa Where Talent Ignites. La pieza, un encargo del ICEX que surgió a través del productor Óscar Romagosa, le dio algo que no había tenido antes: campo abierto. “Ha sido una locura, pero ha valido mucho la pena para experimentar con el flamenco. Es un campo enorme de libertad y de poder”, contó a este medio.

Esa palabra, libertad, recorre toda su conversación en la Croisette. “Después de las películas sobre mi pasado, sobre mi familia, me siento libre para poder hacer lo que quiera”, reconoció. El comentario tiene una gran importancia en su trayectoria y en su cine: durante tres películas, Simón excavó en su propia biografía hasta agotarla, y solo al terminar ese trabajo de duelo cinematográfico se ha permitido salir de sí misma. Llegó a Cannes, contaba, con el bebé que el año anterior llevaba en la barriga, bajo “un sol radiante”. Vida nueva, cine nuevo.

Lo fascinante es que ni siquiera esta huida hacia adelante rompe del todo con su origen. Su próximo largometraje será un musical flamenco ambientado en el barrio barcelonés de La Mina, y nace, cómo no, de un detalle biográfico: descubrir que su madre biológica era una apasionada de este género. “Es un mundo muy complejo”, advierte. Incluso cuando explora territorio desconocido, Carla Simón sigue tirando del mismo hilo: el de las personas que la hicieron y que apenas pudo conocer.

La cinematógrafa catalana Carla Simón, directora de 'Flamenco'
La cinematógrafa catalana Carla Simón, directora de ‘Flamenco’

Una autora hecha de ausencias

Cuesta encontrar en el cine español reciente una trayectoria tan coherente y tan libre a la vez. Carla Simón ha convertido la orfandad en método y la memoria en materia prima, sin caer nunca en el sentimentalismo ni en el subrayado. Filma lo cotidiano hasta que se vuelve trascendente; deja que los actores no profesionales le regalen esa verdad que ningún guion consigue. Su cine incomoda porque no consuela: no cierra las heridas, las mira de frente.

Que la mejor embajadora del cine español en Europa sea una directora que empezó contando cómo aprendió a vivir sin sus padres dice mucho de la salud de nuestro cine, y todavía más del talento de quien lo firma. La herida, en sus manos, se ha vuelto una de las obras más luminosas del continente.

TAGS DE ESTA NOTICIA