Literatura

Diez libros para leer el Orgullo más allá del arcoíris

Proponemos una lista de recomendaciones literarias no porque sean “de temática LGTBIQ+”, sino porque son buenas y, además, hablan de deseo, identidad, clandestinidad, estética y disidencia

Interior de 'Borrador para un diccionario de las amantes', con ilustraciones de Carla Berrocal.
Interior de 'Borrador para un diccionario de las amantes', con ilustraciones de Carla Berrocal.
Continta Me Tienes

¿Existe algo así como la literatura LGTBIQ+? ¿Qué convierte lo queer en una categoría narrativa? ¿Hablamos de una temática, de unos personajes, de una sensibilidad o de un autor que, sencillamente, deseaba a personas de su mismo sexo? Personalmente, no creo que haya un elemento estable que unifique a Arthur Rimbaud y Heartstopper. Pero sí que se puede trazar una biblioteca posible: no una lista de lecturas amables para celebrar una fiesta tan institucionalizada, manida y comercializada que ha perdido buena parte de su sentido, sino un mapa de deseo, clandestinidad, estética, rabia y pensamiento.

Esta selección no pretende ser completa. Las ramificaciones son infinitas y podrían llevarnos hasta Jean Genet, Pedro Lemebel, Virginia Woolf, Christopher Isherwood, Patricia Highsmith, Reinaldo Arenas o Bret Easton Ellis. Pero al menos puede servir como punto de partida para el lector curioso: diez libros que no se limitan a representar lo queer, sino que lo problematizan, lo ensanchan o lo vuelven literariamente incómodo.

Extramuros, de Jesús Fernández de Santos

Empezamos con una declaración de intenciones: desplazar el Orgullo de la imaginería urbana contemporánea a una España claustrofóbica, religiosa y represiva. Extramuros era el único título que sabía con certeza que debía figurar en esta lista: una novela publicada en 1978 que, pese a haber recibido el Premio Nacional de Literatura al año siguiente, sigue siendo criminalmente ignorada.

Escrita en primera persona y en una lengua arcaizante, de resonancias medievales y barrocas, la acción nos traslada a un convento remoto, situado en una localidad sin nombre, donde dos monjas también sin nombre entablan una relación sáfica. Para evitar la clausura del decadente convento y, con ella, su separación, las dos hermanas urden un engaño que involucra misticismo, estigmas e intervención divina.

La novela fue adaptada al cine en 1985 por Miguel Picazo, con Carmen Maura y Mercedes Sampietro como protagonistas, y supuso la segunda vez que Maura se calzó un hábito de monja en pantalla. En estos momentos, el libro se encuentra disponible en una cuidada edición de Lunwerg, con ilustraciones de Sara Herranz.

Queer, de William S. Burroughs

¿Cómo hablar de lo queer sin referirnos a uno de los grandes escritores maricas del siglo XX? En esta época de autoficción domesticada y primera persona terapéutica, la obra de William S. Burroughs resulta especialmente refrescante. La secuela espiritual de Yonqui —aunque presenta cambios estilísticos notables— puede leerse como literatura de viajes, un monólogo interno desmedido o un manual del deseo condenado entre dos hombres.

‘Queer’, de William S. Burroughs
Anagrama

Queer —o Marica, en traducciones anteriores a la adopción generalizada del término en España— se lee de un tirón, huye de toda condescendencia y no reniega de la realidad incómoda, aspera y nada celebratoria de ser homosexual —y drogadicto— en 1952, aunque no se publicaría hasta 1985. Editado por Anagrama, es una lectura breve, sucia y febril: ideal para quien no busque una postal complaciente de la vida gay, sino una entrada directa al deseo como obsesión, dependencia y extravío.

El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde

Y todo vuelve aquí. Un clásico inevitable, seas quien seas y vengas de donde vengas. Más allá de la vida privada de su autor, que por supuesto no se puede obviar, El retrato de Dorian Gray es uno de los grandes laboratorios de la sensibilidad queer: la máscara, la condena de la juventud, el dogma de la belleza, el secreto, el castigo moral y la vida convertida en obra de arte.

No hay mucho más que añadir que no se haya dicho ya sobre la novela de Oscar Wilde, pero no por ello podemos dejar de recomendarla. Además de emplear lo que ahora interpretamos como códigos subtextuales LGTBIQ+, presenta uno de los personajes más fascinantes del canon literario occidental: Lord Henry Wotton, cínico, seductor y venenoso como pocos.

Hay infinidad de ediciones en el mercado hispano. Pero si tuviésemos que recomendar una, nos quedaríamos con la edición sin censura de Reino de Cordelia, por ofrecer una visión lo más cercana posible al manuscrito original de Oscar Wilde.

“Notas sobre lo camp”, de Susan Sontag

En esa misma línea, resulta casi obligatorio citar el ensayo seminal de Susan Sontag, incluido en Contra la interpretación. Publicado originalmente en 1964, “Notas sobre lo camp” sigue siendo una pieza clave para entender una sensibilidad ligada al artificio, la teatralidad, el exceso, la ironía y la tensión entre el buen y el mal gusto.

El ensayo ha sido comentado hasta la saciedad, tergiversado, discutido y cuestionado con cada nueva época. Sin embargo, su intuición central conserva una vigencia evidente: buena parte de la estética contemporánea, de la cultura pop al videoclip, de la moda a la performance, no puede entenderse sin esa celebración de la superficie, el gesto y el exceso. Sontag no escribió un manual de identidad, sino algo más escurridizo: una teoría del gusto como forma de disidencia.

'Los argonautas', de Maggie Nelson.
‘Los argonautas’, de Maggie Nelson.
Tres Puntos Ediciones

Los argonautas, de Maggie Nelson

Abrimos aquí el campo hacia el género, la maternidad, el cuerpo y la experiencia trans. Los argonautas, editado en España por Tres Puntos, es un híbrido especialmente fértil para lectores que incluso puedan sentirse ajenos al tema. Funciona como ensayo, memoria íntima y poema en prosa, sin acomodarse del todo en ninguna de esas categorías.

Con una escritura sofisticada y vulnerable, Maggie Nelson se sirve de referencias como Roland Barthes, Judith Butler o Gilles Deleuze para narrar su historia de amor con Harry Dodge, artista trans, así como su embarazo, la vida académica, las relaciones familiares y las limitaciones del lenguaje. El libro no convierte lo queer en una consigna, sino en una forma de pensar el amor, la familia, el cuerpo y aquello que todavía no sabemos nombrar.

Borrador para un diccionario de las amantes, de Monique Wittig y Sande Zeig

Publicado por primera vez en 1976 y coescrito por la autora francesa Monique Wittig y la cineasta estadounidense Sande Zeig, entonces pareja, Borrador para un diccionario de las amantes constituye un imaginario lésbico a través de textos breves dispuestos en orden alfabético, como si se tratara de un diccionario de una civilización alternativa.

No es una novela al uso, ni un ensayo convencional, ni un libro de poemas, sino una pieza radical de invención política y literaria. Wittig y Zeig no se limitan a representar el deseo entre mujeres: imaginan una lengua, una genealogía y una mitología propias.

La edición española más reciente corre a cargo de Continta Me Tienes, que la ha rescatado tras décadas descatalogada, con traducción de la Premio Cervantes Cristina Peri Rossi, ilustraciones de Carla Berrocal e introducción de Sara Torres.

Las horas, de Michael Cunningham

A falta de Orlando de Virginia Woolf, de la que ya hemos hablado en una lista anterior, recomendamos este clásico moderno, ganador del Pulitzer de ficción en 1999. Las horas es un homenaje a La señora Dalloway, pero también una novela sobre vidas paralelas, deseo contenido, domesticidad, enfermedad, literatura y formas de supervivencia.

La narración se articula a través de tres mujeres de lugares y épocas distintas, todas ellas atravesadas por la obra de Woolf. La primera es la propia escritora, en Inglaterra de 1923, mientras lucha por terminar su novela. La segunda es Laura Brown, ama de casa en Los Ángeles en 1949, atrapada en una vida doméstica que se vuelve irrespirable. La tercera es Clarissa Vaughan, editora neoyorquina que, en 1999, prepara una fiesta para homenajear a su amigo y antiguo amante, un poeta enfermo de sida que está a punto de recibir un importante premio literario.

'Las horas', de Michael Cunningham
‘Las horas’, de Michael Cunningham.
Tusquets

La edición española más reciente corre a cargo de Tusquets. Y tampoco nos cansaremos de recomendar la adaptación cinematográfica de 2002, con un trío protagonista de lujo: Nicole Kidman, ganadora del Oscar por su interpretación de Virginia Woolf, Julianne Moore y Meryl Streep.

La habitación de las ahogadas, de Alana S. Portero

Aunque se trata de una reescritura de un libro de 2017 del mismo título, entonces firmado como Álex Portero, La habitación de las ahogadas fue reeditado hace unos meses por La Bella Varsovia como un texto prácticamente nuevo. La autora de La mala costumbre se nutre de la tradición clásica para proponer una cosmogonía de mujeres, cuerpos, heridas y figuras literarias.

En sus páginas aparecen Safo y Erina, Sylvia Plath, Adrienne Rich, Ofelia o la Gorgona: mujeres que fueron antes para que otras pudieran existir después. El poemario trabaja con la identidad, la belleza, la violencia, la tradición y el mito, pero lo hace desde una escritura de enorme potencia lírica, lejos de cualquier pedagogía plana sobre lo trans o lo queer.

El pozo de soledad, de Radclyffe Hall

Con ella llegó el escándalo. Publicada en 1928, El pozo de soledad narra la historia de Stephen Gordon, una mujer inglesa de clase alta cuya “inversión sexual” se manifiesta desde muy temprana edad. Stephen encuentra el amor con Mary Llewellyn, a quien conoce trabajando como conductora de ambulancia durante la Primera Guerra Mundial, pero su felicidad se ve truncada por el aislamiento y el rechazo social.

La novela retrata esa “inversión” como un estado natural, un designio de Dios y, desde ahí, reclama explícitamente el derecho a existir. Inmediatamente después de su publicación, fue objeto de campañas de desprestigio en la prensa británica. Tras un sonado juicio, fue calificada de obscena por defender “prácticas antinaturales entre mujeres” y no volvió a publicarse en Reino Unido hasta 1949.

Durante décadas fue la novela lésbica más conocida en lengua inglesa y, a menudo, la primera fuente de información sobre lesbianismo para muchas lectoras jóvenes, aun cuando también se le ha reprochado las expresiones de vergüenza y autodesprecio que atraviesan a su protagonista. La edición española que nos ocupa es de Dos Bigotes, con traducción de Gloria Fortún e ilustraciones de Carla Berrocal.

‘Caminar por aguas cristalinas en una piscina pintada de negro’, de Cookie Mueller.
Los Tres Editores

Caminar por aguas cristalinas en una piscina pintada de negro, de Cookie Mueller

Terminamos con una rareza que pone de manifiesto una de las preguntas centrales de este artículo: ¿qué constituye exactamente un libro de “temática LGTBIQ+”? El libro de Cookie Mueller no es una historia queer en sentido literal, pero pertenece de lleno a una constelación vinculada a la disidencia sexual, artística y vital.

Mueller formó parte de la escena underground de Baltimore junto a John Waters, pero también del Nueva York de Robert Mapplethorpe, Nan Goldin y la contracultura nocturna. En esta antología publicada en 1990, un año después de su muerte por complicaciones del sida, se revela como mucho más que una actriz de culto. El volumen reúne ensayos, memorias, relatos, fragmentos de su columna de opinión e incluso una elegía dedicada a Jean-Michel Basquiat.

Quizá no todos los libros queer hablan directamente de salir del armario, enamorarse o sufrir una discriminación reconocible. Algunos hablan de otra cosa: de construir una forma de mirar, de vivir al margen, de hacer comunidad con los restos, de convertir el exceso en estilo y la supervivencia en literatura.

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