Gafas violetas

‘Hook’: el País de Nunca Jamás donde las mujeres casi no existían

Tres décadas después, sorprende comprobar hasta qué punto Wendy, Campanilla y Moira quedaron relegadas a un segundo plano en un mundo construido por hombres

'Hook' es una película dirigida por Steven Spielberg en 1991
'Hook' es una película dirigida por Steven Spielberg en 1991
Montaje: kiloycuarto

Cuando Steven Spielberg estrenó Hook en 1991 quiso responder a una pregunta que nunca había formulado J. M. Barrie: ¿qué ocurriría si Peter Pan decidiera crecer? La respuesta transformó el cuento clásico en una historia sobre la vida adulta. Peter Banning, interpretado por Robin Williams, ha olvidado que un día fue el niño que podía volar y se ha convertido en un abogado absorbido por el trabajo, incapaz de dedicar tiempo a sus hijos. El secuestro de Jack y Maggie por parte del capitán Garfio lo obliga a regresar a Nunca Jamás y a enfrentarse, por primera vez, a la persona que dejó de ser.

La película sigue funcionando como un relato sobre la memoria, la paternidad y la dificultad de conciliar la responsabilidad con la imaginación. Sin embargo, revisarla hoy permite advertir otra cuestión que apenas suscitó debate en el momento de su estreno: el viaje hacia la madurez pertenece casi exclusivamente a los hombres.

Toda la arquitectura dramática de Hook está construida alrededor de ellos. Peter necesita reconciliarse con su papel de padre. Garfio intenta encontrar un heredero simbólico en Jack para llenar el vacío que ha dejado la desaparición de su antiguo rival. Rufio busca consolidar su liderazgo entre los Niños Perdidos mientras acepta la llegada del verdadero Peter Pan. Incluso Smee ocupa un lugar esencial como contrapunto cómico y emocional del capitán. Cada uno atraviesa un conflicto distinto relacionado con la identidad, la autoridad o el paso del tiempo.

Fotograma de la película 'Hook'
Póster de la película ‘Hook’

Las mujeres, en cambio, permanecen alrededor de esos procesos sin desarrollar uno propio. Wendy, interpretada por Maggie Smith, es el personaje femenino con mayor peso dentro de la historia. Es quien conserva la memoria de Nunca Jamás y quien reconoce a Peter antes incluso de que él recuerde quién fue. Sin su presencia, la película sencillamente no existiría. Sin embargo, Spielberg apenas se interesa por su experiencia. Mientras dedica más de dos horas a preguntarse qué significa que Peter Pan envejezca, nunca se detiene en la mujer que tomó la decisión de crecer mucho antes que él.

La omisión resulta llamativa porque Wendy siempre ha sido uno de los personajes más complejos del universo creado por Barrie. En la novela original representa la aceptación consciente de la vida adulta, una elección que Peter rechaza. Hook desplaza completamente ese conflicto hacia el protagonista masculino y convierte a Wendy en la guardiana de los recuerdos de otro. Conoce mejor que nadie Nunca Jamás, pero queda excluida de la aventura desde el momento en que esta comienza.

Algo parecido ocurre con Moira, la esposa de Peter, interpretada por Caroline Goodall. Su personaje sirve para mostrar el deterioro de la relación entre el protagonista y su familia, pero la película nunca le concede una perspectiva propia sobre ese conflicto. El espectador comprende perfectamente cómo vive Peter la presión del trabajo, el miedo a fracasar como padre o la culpa por haber descuidado a sus hijos. Apenas sabe, en cambio, cómo ha afectado esa transformación a la mujer con la que comparte su vida.

Maggie Smith interpreta a Wendy en la película 'Hook'
Maggie Smith interpreta a Wendy en la película ‘Hook’

La historia entiende a Moira principalmente como esposa y madre. Nunca llega a preguntarse qué ha supuesto para ella convivir con un hombre emocionalmente ausente ni cómo ha construido su propia identidad más allá del núcleo familiar. Su función consiste en esperar el regreso de Peter, una posición que recuerda inevitablemente a la Penélope de La Odisea, aunque desprovista de la complejidad política y psicológica del personaje clásico.

El caso de Campanilla resulta todavía más significativo. Julia Roberts era una de las grandes estrellas de Hollywood cuando aceptó interpretar al hada y, sin embargo, su personaje termina orbitando alrededor del protagonista durante toda la película.

La versión animada de Disney ya había convertido los celos de Campanilla hacia Wendy en uno de sus rasgos principales. Spielberg conserva esa idea, pero introduce además una confesión amorosa que redefine por completo al personaje. Campanilla acompaña a Peter, lo protege y lo guía durante toda la aventura, pero su momento culminante llega cuando revela que siempre ha estado enamorada de él.

La secuencia en la que adquiere tamaño humano resume bastante bien la mirada de la película sobre el personaje. Solo al convertirse físicamente en una mujer adulta puede expresar ese sentimiento y ser contemplada por Peter desde un lugar distinto. El héroe rechaza iniciar una relación con ella, pero la escena termina situando el deseo romántico como el centro de su evolución dramática. Campanilla deja de ser el hada irreverente e imprevisible del cuento para convertirse, sobre todo, en una mujer enamorada.

Julia Roberts interpreta a Campanilla en 'Hook'
Julia Roberts interpreta a Campanilla en ‘Hook’

También Maggie, la hija pequeña de Peter, ocupa un espacio muy diferente al de su hermano. Jack desarrolla una relación compleja con Garfio, experimenta el resentimiento hacia su padre y termina atravesando un conflicto de lealtades que constituye uno de los ejes emocionales de la película. Maggie permanece prácticamente al margen de ese recorrido. Representa la inocencia, la confianza y el afecto incondicional, pero la narración nunca le concede un arco comparable al de los personajes masculinos.

Esta distribución de los papeles también se aprecia en el funcionamiento interno de Nunca Jamás. El liderazgo de los Niños Perdidos corresponde a Rufio; los piratas forman una comunidad exclusivamente masculina; el enfrentamiento final enfrenta a hombres que disputan distintas formas de entender la autoridad, la infancia o la paternidad. Las mujeres observan, acompañan o recuerdan, pero rara vez intervienen en las decisiones que modifican el curso de la historia.

La película supera el test de Bechdel de forma muy limitada. Wendy, Moira y Campanilla tienen nombre propio y llegan a intercambiar algunas palabras entre ellas, pero las conversaciones son escasas y la mayor parte de sus intervenciones giran alrededor de Peter o de los niños. Ninguna dispone de un conflicto autónomo que avance al margen del protagonista.

Caroline Godall y Robin Williams en 'Hook'
Caroline Godall y Robin Williams en ‘Hook’

Nada de esto impide reconocer los muchos aciertos de Hook. Spielberg construyó una de las reflexiones más personales de su filmografía sobre el miedo a crecer y sobre la necesidad de reconciliar la vida adulta con la imaginación. La película sigue emocionando porque habla de una experiencia universal: la sensación de haber perdido una parte esencial de uno mismo mientras se intenta responder a las exigencias de la madurez.

Vista desde una perspectiva de género, deja al descubierto otra realidad. El relato concede a los hombres el derecho a equivocarse, cambiar, reconciliarse con su pasado y emprender una aventura transformadora. Las mujeres permanecen en los márgenes de ese proceso, sosteniendo emocionalmente la historia sin que la película les permita protagonizar una búsqueda equivalente. Es una elección narrativa profundamente coherente con buena parte del cine comercial de principios de los noventa y, precisamente por eso, resulta tan reveladora cuando se vuelve a mirar más de treinta años después.

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