Aragón, Castilla y León, Andalucía… no todo serán elecciones a Parlamentos autonómicos en este 2026. Al abrigo del ruido mediático, de las cocinas demoscópicas y de la polarización política, discurren en paralelo otros procesos deliberativos de superior condición ilustrada y hondura pedagógica, campañas electorales protagonizadas por personas doctas que exponen sus programas desde la distinguida atalaya de la eminencia académica.
Uno de estos comicios, casi una extravagancia en los tiempos que corren, es la elección al Rectorado de la Universidad de Alcalá de Henares, donde un censo de unas 25.000 personas entre alumnos, profesores y profesionales técnicos, elegirá el 3 y el 10 de marzo, en primera y segunda vuelta, al próximo rector o rectora de una de las instituciones universitarias más augustas de Europa. Pocos pedigrís igualan su linaje histórico: Fundada a principios del siglo XVI por el cardenal Cisneros con el propósito de mejorar el nivel intelectual del clero, fue declarada patrimonio de la Humanidad a finales del XX junto con el recinto histórico de Alcalá de Henares, lugar de nacimiento de Miguel de Cervantes. En su candidatura ante la Unesco se dieron cita el Plateresco, el humanismo cristiano y la cima universal de la literatura. Alcalá fue la primera ciudad universitaria planificada en la Edad Moderna y la última morada académica de Antonio de Nebrija. Tras sus muros del Renacimiento fue concebida la Biblia Políglota Complutense, una de las joyas editoriales más valiosas del siglo XVI. Desde 1976, su paraninfo acoge cada 23 de abril el Premio Miguel de Cervantes.
A pesar de su impulso reformador en tantos momentos luminosos del pasado –fue la primera institución en dictar una sentencia contra la violencia machista (a favor de Francisca de Pedraza, 1624) y en doctorar a la primera mujer en España (María Isidra de Guzmán, 1785)– la cinco veces centenaria universidad no ha visto todavía a ninguna mujer ocupar el sillón rectoral del Colegio Mayor de San Ildefonso. Una asignatura pendiente durante demasiado tiempo que, por fortuna, esta institución pública puede aprobar de forma inminente si la catedrática María Sarabia Alegría (Santander, 1979) consigue alzarse con la victoria en el sufragio de marzo.

Méritos sobrados la convierten en una candidata insuperable para convertirse en la primera rectora de la Cisneriana. Catedrática de Organización de Empresas y subdirectora del Departamento de Economía y Dirección de Empresas, Sarabia ha sido en los últimos cuatro años vicerrectora de Relaciones Institucionales y Coordinación de la universidad. Su experiencia profesional y vital no se limita al mundo académico: fue directora del gabinete del secretario general de universidades durante el Gobierno de Mariano Rajoy, donde participó activamente en la puesta en marcha del Sexenio de Transferencia.
Entre acto y acto de campaña, Sarabia encuentra un hueco para conceder una entrevista a Artículo 14. Tiene un discurso convincente, un proyecto ambicioso y la visión de futuro para llevarlo a cabo. Su aspiración: El liderazgo nacional de su universidad. Su método: Abrir de par en par las puertas de la institución y forjar vínculos estratégicos con el tejido empresarial madrileño, especialmente en el gran polo industrial y tecnológico del Corredor del Henares.
¿Por qué y para qué se presenta a las elecciones al Rectorado?
Me presento porque creo tener la fuerza, la visión y la determinación para conseguir que la Universidad de Alcalá vuelva a ser la primera. La primera en investigación, la primera en formación, la primera en compromiso social, la primera en inversión, la primera en gobierno abierto.
Fuimos una universidad que marcó un antes y un después en la historia de las universidades en el mundo. Ahora mismo nos encontramos en una situación y en un entorno de tejido competitivo universitario entre las seis universidades públicas donde tenemos todavía muchas cosas por hacer y donde podemos explotar oportunidades reales que tenemos a nuestro alrededor. ¿Cuáles son?: Una muy importante es nuestra presencia en el corredor del Henares, que pueden servir para aumentar nuestros recursos y convertirnos en una universidad que invierta más y mejor en sus investigadores, en sus profesores, en su personal técnico, de gestión y administración y servicios y, por tanto, demos un mejor servicio a nuestros estudiantes.
¿Cómo se articulan en su programa estas orientaciones estratégicas?
Lo que ofrezco no solo son propuestas para que mejoremos en docencia y en investigación, sino medidas concretas para aumentar nuestros recursos disponibles, que, por un lado, se articularán a través de una negociación particular con la Comunidad de Madrid y por otra, mediante una política que aporte recursos para más investigación y para más docencia, abriendo las puertas de la universidad a nuestro entorno empresarial.
Contamos ahora mismo con un presupuesto de 211 millones de euros de presupuesto. Un presupuesto que viene dado por la Comunidad Autónoma de Madrid, principalmente, que es quien tiene la obligación de financiar las universidades públicas. En estos 211 millones hasta ahora han sido incluidos los costes e inversiones de mantenimiento de los edificios que forman nuestro patrimonio histórico.
Es decir, somos una universidad patrimonio de la humanidad, pero nadie nos ayuda en el mantenimiento y la financiación de nuestros edificios. ¿Eso qué quiere decir? Que con respecto a las otras cinco universidades públicas que también tienen que recibir financiación de la Comunidad Autónoma, nosotros tenemos algo que ellas no tienen y es esa gran singularidad del patrimonio.
Por tanto, lo que voy a pedir a la Comunidad de Madrid es un plan singular para financiar esos edificios, porque ahora mismo estos 211 millones con que contamos, no solo tenemos que hacer frente a las inversiones que suponen toda la actividad investigadora y de docencia, sino que además tenemos que mantener edificios históricos que representan un patrimonio no solo para la Universidad de Alcalá, sino para Madrid y para el conjunto de España.
¿Y en segundo lugar?
La Universidad tiene una ventaja competitiva que muy pocas universidades tienen: el Corredor del Henares. Es decir, tenemos el distrito de innovación más importante de toda la Comunidad de Madrid y lo tenemos lindando a nuestra Universidad de Alcalá. Empresas logísticas, empresas de telecomunicaciones, empresas especializadas en defensa… Tenemos farmacéuticas, laboratorios médicos. Todo ese tejido cercano a la Universidad de Alcalá no tiene que servir solo para hacer prácticas empresariales de nuestro estudiantado, sino que tiene que servir para ayudarnos a nuestras investigaciones, para ayudar a tener mejores proyectos, para mejorar también nuestros cursos de formación y poder dar nosotros nuestros servicios también a las empresas y poder impartir formación especializada.
¿Entiendo que el suyo es un programa de fuera hacia dentro? Es decir, aprovechar las fortalezas de la universidad para abrirse y explotar las sinergias con su entorno empresarial y tecnológico y que esa mayor apertura competitiva revierta en mayores recursos en beneficio interno de la universidad. ¿Es así?
Así es. Este plan requiere tener un liderazgo en la universidad que abra las puertas y las ventanas. Necesitamos un liderazgo firme que nos conecte directamente con el tejido empresarial del corredor del Henares y eso es lo que va en este programa.

En definitiva, no solo presento un programa de medidas de cómo invertir ese dinero que tenemos, que procede de la Comunidad de Madrid, sino que también presento un plan de apertura de nuestras oportunidades para obtener más recursos y poder activar otras cosas que necesitamos ahora mismo en nuestra universidad. Esos recursos es más investigación, es más artículo 60, que es el artículo de la ley de universidades que nos permite al profesorado y a investigadores colaborar con una estructura público-privada, poder hacer más investigación y también, sobre todo, para poder crear más matrículas.
Porque las matrículas son de lo que nosotros nos alimentamos en la universidad, nos alimentamos de lo que enseñamos y de lo que investigamos. Por eso, a diferencia de otras candidaturas, esta no solo recoge cómo gastar, sino cómo ingresar para invertir de nuevo dentro de la universidad.
Somos además una universidad pública, la más solvente de la Comunidad de Madrid, porque hemos tenido un presupuesto ejecutado al mínimo detalle. No se ha gastado lo que no se tenía, gracias a la gestión exquisita de los rectores anteriores, porque todas las personas que han estado al frente de la universidad, en distintos puestos, han hecho todo lo que han podido con las circunstancias y los recursos disponibles.
La idea de volver a ser la primera significa tomar medidas que nos lleven a crecer, que nos lleven a un crecimiento sostenible en el tiempo, que permita que nuestra universidad vuelva a brillar y siga siendo no solo un lugar donde hay un Patrimonio de la Humanidad, inigualable, sino una universidad a la que todo el mundo quiera parecerse.
Ha quedado claro cuál será su punto de partida como rectora de la Universidad de Alcalá de Henares. Al cabo de seis años improrrogables de mandato, ¿cuál habría de ser el de llegada en 2032?
La Universidad de Alcalá es una universidad de tamaño parecido al de la Carlos III. Pero ahora mismo la Carlos III tiene una capacidad para atraer investigación, con un formato europeo de alta captación de fondos para investigar, muy superior a la nuestra. Tenemos que hacer una política de inversión en investigación y en talento.
¿No la ha habido hasta ahora?
No lo hemos podido hacer porque no hemos tenido los recursos. Somos una universidad muy correcta, muy austera y muy conservadora en su toma de decisiones. Eso es positivo porque nos ha mantenido una estructura solvente, pero también nos ha limitado, porque la altura de miras también tiene que estar en el proyecto.
Por eso, tenemos que apostar por el talento y por la investigación, y eso requiere invertir más recursos en investigación. De ahí el plan de financiación singular que voy a reclamar a la Comunidad de Madrid. Y de ahí también nuestra apertura a través del corredor del Henares y la creación de un distrito de innovación de la Universidad de Alcalá, junto con el tejido productivo de la zona.

Habla usted de la necesidad de abrir las puertas de la universidad, pero desde fuera, se acusa en ocasiones a todo el ecosistema universitario de cierta tendencia a la endogamia. ¿Qué más se puede hacer desde la Universidad de Alcalá para cambiar esa percepción social?
No hemos hecho un trabajo de defensa de lo nuestro, permítame explicarlo. Cuando surge un tema en los medios de comunicación, ya sea, por ejemplo, la Covid o las hipotecas subprime o cualquier otro asunto de actualidad, se busca un experto. Y los expertos más eminentes están en las universidades y en los hospitales públicos. Pero normalmente, no son convocados a los medios de comunicación.
Tenemos que liderar nosotros la comunicación a través de nuestros expertos en todas las ramas del conocimiento. Convertirles en los expertos mediáticos de referencia, porque cada vez que habla uno de nuestros catedráticos, titulares o investigadores, lo que está haciendo es poner Universidad de Alcalá en el mundo.
Tenemos que hacer es colocar todo el potencial en el punto de mira para que para que la sociedad empiece a ver lo bueno que tenemos dentro. Nuestra Universidad no puede ser solo una universidad intramuros, tenemos que ser un centro extramuros, tenemos que mirar hacia fuera, y eso lo plasmamos en otra medida del programa que es el programa de expertos mediáticos, con lo que vamos a identificar a esos expertos y ponerlos en el mapa.
Esa es una labor de liderazgo del rectorado. Es quien tiene que marcar la política de la universidad.
¿Puede detallar alguna otra iniciativa incluida en su programa?
Queremos convertirnos en la primera universidad pública que desarrolla la Formación Profesional. ¿Eso por qué puede ser importante? Pues porque tenemos el tejido empresarial ahí al lado, que demanda formación. Nosotros podemos hacer esa gestión junto con la Comunidad de Madrid y los institutos de formación profesional y eso nos va a nos va a permitir crecer en procesos formativos, que es lo que sabemos hacer.
Esos procesos formativos también van a generar mayores beneficios a todo el corredor. Entonces esa relación también conlleva dar pasos adelante y ser valiente. Ser nuevamente una universidad vanguardista.
Ninguna universidad pública tiene una FP integrada en el campus. Y es una gran oportunidad para nosotros, porque de las seis universidades públicas que hay en Madrid la única que tiene un disfruta de un empresarial adyacente es la de Alcalá, pero nunca se ha hecho nada con ello.
¿Alguna más?
Sí, hay muchas. Otra importante es la creación de un hotel universitario en el campus de la Universidad, que poca gente sabe que es el campus externo más grande de Europa.
Es decir, igual que tenemos hospitales universitarios donde nuestros estudiantes de las carreras biosanitarias hacen sus prácticas y trabajan a la vez que aprenden, el hotel universitario daría servicio a la colaboración con todos nuestros estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas, Empresariales y Turismo, que podrían trabajar allí y nos permitiría abrirnos también a la FP a través de la Escuela de Hostelería de Alcalá.
Otra medida que me gustaría destacar va dirigida a fomentar la investigación: Sería la concesión de un año sabático para que cualquier investigador pueda pensar en una idea disruptiva. Las propuestas serán valoradas por un equipo externo encargado de aprobar los proyectos. Y es que a veces tenemos gente con mucho talento a quien debemos permitir que se dedique solo a pensar, porque para poder investigar se necesita tiempo, con menos burocracia y trabas.
Pasado el año, lo único que tendrán que hacer es contarnos qué han descubierto sin burocracia, sin trabas. Vamos a invertir en nuestra gente, eso es lo que vamos a hacer.
