La estructura de mando de la OTAN vuelve a estar en el centro del debate. La elección del general alemán, Carsten Breuer para presidir el Comité Militar de la Alianza a partir del verano de 2027 ha abierto una pregunta que pocos se formulan en voz alta: ¿cómo se reparten realmente los puestos de mando entre los 32 aliados? La respuesta revela un sistema en el que todos los países participan en las decisiones políticas pero solo un grupo reducido ocupa las posiciones que encabezan la estructura militar integrada.
La elección del general alemán es significativa porque el presidente del Comité Militar es el oficial militar de mayor rango dentro de la OTAN. Sin embargo, no es el comandante operativo de las fuerzas de la Alianza, una distinción fundamental para entender cómo funciona el sistema.

Dos cadenas que no deben confundirse
La Alianza funciona con dos estructuras paralelas que conviene no mezclar. Por un lado, la política: el Consejo del Atlántico Norte reúne a representantes de los 32 aliados y toma sus decisiones por consenso, con Mark Rutte al frente como secretario general. Por otro, la militar: un entramado de mandos que asesora, planifica y ejecuta las operaciones que el Consejo autoriza.
El puesto que concentra el poder operativo real es el de Comandante Supremo Aliado en Europa. Desde 2025 lo ocupa el general estadounidense Alexus G. Grynkewich, que dirige desde Mons, Bélgica, todas las operaciones militares de la Alianza. Lo singular de este cargo es que el mismo general manda simultáneamente las fuerzas de la OTAN en Europa y las fuerzas estadounidenses en el área europea. No es una obligación escrita, pero desde Eisenhower ningún europeo ha ocupado ese puesto.
La posición de España
España tiene voz y voto en todas las decisiones de la Alianza. El almirante general, Teodoro López Calderón, representa al país en el Comité Militar y el vicealmirante José María Núñez Torrente ejerce como representante permanente ante la OTAN y la UE. El sistema de consenso garantiza que ninguna decisión colectiva pueda adoptarse sin la participación española.
Sin embargo, cuando se observa la cúspide de la estructura militar integrada, la situación es diferente. España no ocupa actualmente ninguno de los dos puestos de comandante estratégico ni ninguno de los tres grandes mandos conjuntos. Tampoco figura entre los países que liderarán los tres mandos de componente en la nueva distribución acordada en 2026, en la que Alemania y Polonia compartirán el mando de Brunssum, mientras Reino Unido e Italia asumirán Norfolk y Nápoles respectivamente.

Alemania gana peso en la cúspide aliada
El nombramiento de Breuer refleja la creciente presencia de Alemania en la estructura de mando aliada. Berlín no solo ocupará la presidencia del Comité Militar, sino que compartirá con Polonia el mando de Brunssum. El resultado es una arquitectura en la que Estados Unidos conserva el mando estratégico de las operaciones, Francia mantiene el mando de transformación y varios grandes aliados europeos asumen mayor responsabilidad en el nivel operacional.
España permanece integrada en todos los mecanismos colectivos de decisión y aporta fuerzas, cuarteles generales y personal a la estructura aliada. Pero en el reparto de los puestos que encabezan los comandos estratégicos y los principales mandos conjuntos, su presencia sigue siendo limitada, lo que refleja tanto la consolidación de determinadas tradiciones institucionales como la capacidad de otros aliados para colocar a sus mandos en los puestos de mayor visibilidad dentro de la Alianza.

