El Regimiento de Cazadores de Montaña Galicia número 64 es un cuerpo especializado en acciones de montaña. Esta unidad de Infantería Ligera del Ejército de Tierra destaca por sus avanzada especialización y su impresionante camuflaje, pudiendo cumplir sus misiones mimetizándose con el entorno a la perfección.
Tienen su base discontinua en Jaca (Huesca), en los Pirineos oscenses, donde cuentan con dos acuartelamientos, San Bernardo y La Victoria. Y el mantenimiento, gestión y seguridad de estas no serían posibles sin la Unidad de Servicios de la Base Discontinua (USBAD) Oroel.
Su labor suele pasar desapercibida, pero sin el trabajo de los más de cien hombres y mujeres que la componen, la montaña sería aún más dura para el Regimiento.
Esta labor va por el mantenimiento de los equipos e infraestructuras, las retiradas de nieve, el apoyo directo e indirecto en los ejercicios del Regimiento, la gestión de los alojamientos y la alimentación, y muchas otras. Todo ello, con el personal de la Unidad repartido por diferentes puntos del entorno. Pero a pesar de la distancia y la dificultad del terreno, su coordinación es impresionante.
Así pues, los componentes de esta Unidad de Servicios se encargan de diferentes funciones asociadas a la Base Discontinua de Jaca. Son el principal (y único apoyo inmediato) de la fuerza, y como tal, las personas en puestos de mandos tienen una alto nivel de experiencia acumulada en otras unidades.
Porque la montaña es inclemente, requiere conocimiento y habilidad. Y una de las militares que reúne ambas características es la cabo primero Elsa de Cala Saiz.
Órdenes en la alta montaña: el papel de la cabo primero Elsa de Cala en la USBAD Oroel

La militar tiene su despacho en La Victoria, y está destinada en el mando de la Oficina de Apoyo al Personal 323 de esta Unidad. Y lleva ya un tiempo trabajando en Jaca.
Natural del Barrio Pesquero de Santander, ingresó en el Ejército de Tierra en el año 1993. No tenía familia castrense, pero el espíritu del esfuerzo y del trabajo en equipo de las Fuerzas Armadas le atrajo desde tiempo atrás.
Ese ingreso fue apenas 5 años después del acceso de las mujeres a las Fuerzas Armadas. Desde aquel momento hasta ahora, de Cala ha vivido el “cambio de mentalidad” del Ejército.
La presencia femenina se fue normalizando poco a poco, algo que se notó también en los cambios en las instalaciones por las que ella misma ha pasado. Ahora, la cabo primera considera al Ejército de Tierra “una institución renovada, adaptada a los tiempos en los que vivimos”, según indicó en una entrevista para Jacetania Express.
El primer destino de Elsa fue en Alicante, pero después llegó precisamente al Galicia 64. Curiosamente, no tardó en servir en una misión en el extranjero, al formar parte de la operación de la ONU y la OTAN en Bosnia y Herzegovina en 1995. Era la primera vez que el Regimiento participaba en una misión internacional.
También sirvió en Kosovo, en el año 2002. Para el mencionado diario, la cabo primero declaró que allí vivió “los momentos más difíciles” de toda su carrera. Toda la pobreza y el mal que vio con sus ojos le afectó mucho. Al menos pudo volver sabiendo que sus compañeros y ella habían cumplido con su misión.
Ahora, Elsa de Cala encabeza la Oficina de Apoyo al Personal del USBAD Oroel, y lo da todo cada día para resolver las cuestiones que sus compañeros y compañeras llevan ante ella. Aunque no sea en el campo de batalla, ella sigue haciendo lo que mejor se le da y lo que más le gusta: ayudar a los demás.

