La historia de María Eugenia García es la historia de una mujer que se abrió paso en un territorio donde, durante más de cuarenta años, no había entrado ninguna. En 2023, esta guardia civil madrileña se convirtió en la primera mujer buzo del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS). Una de las unidades más técnicas, exigentes y físicamente duras de toda la Guardia Civil. Su hito no solo rompe una barrera simbólica. Demuestra que la especialización operativa también puede tener rostro femenino sin que la exigencia disminuya un solo milímetro.
Desde el primer momento, María Eugenia García dejó claro que su objetivo no era hacer historia, sino formar parte de una unidad que trabaja en silencio, en aguas profundas, en escenarios donde la visibilidad es mínima y el riesgo máximo. Sin embargo, su incorporación al GEAS ha marcado un antes y un después. Con su entrada, la Guardia Civil confirma que ya no queda ninguna especialidad sin presencia femenina.
Un sueño que empezó a los cinco años
Para entender la fuerza con la que María Eugenia García llegó al GEAS, hay que mirar hacia atrás. A pesar de nacer en Madrid, desde pequeña estuvo vinculada al agua. Empezó a nadar con cinco años, creció en un club de natación y a los dieciséis hizo su primer bautismo de buceo. Aquella inmersión marcó su destino. En sus propias palabras, fue el momento en el que descubrió “el sitio al que pertenecía”.
Años después, ya adulta, María Eugenia García decidió opositar a la Guardia Civil con un objetivo muy concreto: intentar entrar en el GEAS en cuanto tuviera oportunidad. No fue un camino improvisado. Era un plan. Y cuando se presentó al curso de buceadora, lo hizo sabiendo que no había ninguna mujer en su historia que lo hubiera conseguido.

El curso del GEAS es, según describen sus instructores, uno de los más exigentes del instituto armado. Para superarlo, María Eugenia García tuvo que enfrentarse a pruebas físicas demoledoras, ejercicios de apnea forzada, entrenamientos en piscina y mar, simulaciones de rescate, maniobras con presión controlada, resistencia al frío, inmersiones técnicas y prácticas de supervivencia subacuática. No se trata solo de estar en forma. Se trata de mantener la cabeza fría a varios metros de profundidad, con escasa visibilidad, mientras se trabaja bajo presión.
El proceso dura alrededor de tres meses y tiene una tasa de abandono alta. Cada candidato debe demostrar que puede rendir de forma constante en un entorno hostil. María Eugenia García superó todas las fases hasta obtener el título que le abría las puertas de la unidad. El 20 de diciembre de 2023 terminó oficialmente su formación. Y desde el 1 de febrero, pasó a ser buceadora operativa de pleno derecho.
Un trabajo que exige temple y vocación
Cuando una persona entra en los GEAS, entra para enfrentarse a todo tipo de escenarios:
- Rescates en presas y embalses
- Búsquedas en zonas costeras
- Recuperación de cuerpo
- Apoyo a investigaciones judiciales
- Inspecciones subacuáticas de estructuras
- Misiones de alto riesgo donde cada minuto cuenta
Ese es el día a día que ahora afronta María Eugenia García, la única mujer de una unidad formada por expertos que trabajan en absoluta coordinación bajo el agua. Su presencia en el GEAS tiene un significado especial para la Guardia Civil. Representa el final de un ciclo histórico en el que varias especialidades, por su dureza técnica y física, habían permanecido sin presencia femenina. Su éxito evidencia que las puertas estaban cerradas por tradición, no por capacidad.
