Blanca Manchón, ha dado voz un día más a uno de los problemas que se encuentran las mujeres deportistas a lo largo de su carrera. El querer ser madres les puede poner entre la espada y la pared, ya que las instituciones y patrocinios no lo suelen entender y no ven más allá de un producto deportivo. En la mayoría de los casos, se les hace anteponer su carrera profesional a su vida privada y familiar.
Romper las reglas conlleva un precio
La windsurfista ha estado en el podcast Mejor Marca, dirigido por Isabel Macías. Durante la entrevista ha hablado sobre su carrera, sus estrategias en redes sociales, su salto a la fama mediática y, sobre todo, de la discriminación y falta de apoyo institucional a la hora de ser madre.
Blanca explica que, tras 12 años compitiendo y de llevar a España a lo más alto, después de los Juegos Olímpicos de Río 2016, decide quedarse embarazada. Después de esta decisión, los patrocinadores desaparecen, no cogen las llamadas y los trabajos pactados ya no existen. Cuando anunció la buena noticia de que iba a ser madre todo fueron buenas palabras y felicitaciones, hasta el momento de dar a luz. Después de eso, casualmente, su deporte ya no encajaba en las marcas con las que trabajaba, durante siete años lo hizo, pero ese diciembre ya no.
La federación solo se comunicó con ella a través de un correo electrónico. En él la comunicaban que dentro de 12 semanas habría una competición, si era capaz de llegar y competir, estaría dentro del equipo, a todo esto, el email comenzaba con un “enhorabuena”. Fue prácticamente obligada a competir solo tres meses de dar a luz, teniendo que renunciar así a darle el pecho a su bebé.

La sevillana: “Pero no hay un protocolo, no hay nadie que ampare esto, lo único que había era una ayuda del Consejo Superior de Deportes, pero esto a mí no me soluciona nada. Yo lo que necesito es que alguien le diga a esta persona de la federación, qué hace con una embarazada”, y continúa, “Cómo me puedes exigir y quitarme mi beca, que yo he ganado porque he quedado séptima en el mundial, por quedarme embarazada, cuando no me la has quitado mientas he estado lesionada”
A Blanca la retiraron 20.000 euros de su beca por no llegar al campeonato de Europa que justificaba que seguía en activo. “Me quería morir, me vi primeriza con un niño, sin entrenador, sin nadie, yéndome al agua. Si dentro de seis meses el niño está malo o yo me pongo mala, no tener resultados en ese campeonato y tirar mi vida a la basura”.
Cualquiera puede ser el problema
A día de hoy en España, cualquier chica en una federación puede ser un problema si decide quedarse embarazada. Todo son complicaciones para ellas y cero ayudas. Blanca explica que cuando necesitaba viajar no podía hacerlo con su familia, debía hacerlo con el equipo. No podía facturar el carro de su hijo en el vuelo que le facilitaba la federación. Y tampoco podía dormir con su familia en el hotel de la concentración, su marido y su hijo debían buscar uno a parte y ella quedarse con el equipo.
Actualmente no hay un marco legal igualitario para todas las federaciones sobre los derechos de las deportistas en el tema de la maternidad. Lo que sí es seguro es el sentimiento que ellas tienen con respecto a este tema. La gran mayoría de las deportistas temen represalias si se quedan embarazadas, tienen miedo a ser discriminadas o a que se acaben sus contratos.
Lo que debía de ser un momento lleno de alegría e ilusión se acaba convirtiendo en una auténtica pesadilla. Todas se ven en la difícil decisión de elegir entre un sentimiento tan grande como el de ser madre o el de seguir con su carrera deportiva de forma segura.


